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| ED Nº 177, Mayo 2010 | |
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Iluminación total
POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS MACARENA ACHURRA
No necesita mayores presentaciones. Pablo Duich lleva años haciendo velas, y a estas alturas ya es famoso por sus creaciones artesanales. Después de mucho investigar, estrenó unas velas perfumadas de tan buena calidad que se pueden comparar a las francesas.
Pablo Duich ha marcado un antes y un después en el tema de las velas nacionales. Son fabricadas a mano, pero decorativas y de buena calidad, no chorrean ni humean. Siempre se está reinventando, cambia de tienda, incorpora accesorios, más colores o moldes distintos. Ahora acaba de lanzar una línea de velas perfumadas, muy al estilo de las francesas o las inglesas, que al prenderlas realmente se siente el olor y se mantiene incluso después de apagadas.
Hace tiempo que tenía ganas de tener su propia versión de estas velas. “Si las mejores marcas del mundo contaban con una variedad aromática, por qué yo no”. Y podemos decir que las suyas se pueden comparar a las europeas, de hecho, él mismo confiesa que se inspiró en las conocidas Dypthique. Durante dos años estudió, probó y analizó cada detalle hasta que tuvo el resultado que quería y se lanzó con su proyecto. Sabía que lo mejor era asesorarse con los expertos y partió a Francia, al pueblo de Grasse –“la capital de los perfumes”, como le dicen, porque es donde fabrican las mejores esencias del mundo– a conocer a los proveedores y comprarles los perfumes necesarios para experimentar en su taller de Calera de Tango. Le costó llegar a lograr el resultado que se había propuesto, y no las estrenó hasta que realmente descubrió la fórmula perfecta. Hace un mes las comenzó a vender en su tienda de Vitacura y hasta el minuto han sido todo un éxito. Según él, el secreto está en que cuentan con un 35% de puro perfume que mezcla con parafina y que por eso el olor dura y se siente. Por ahora están disponibles en dos formatos –unos lindos vasitos de vidrio y unas latas con tapa– y se puede elegir entre tres aromas: verbena, maderas finas y Feu de Bois, una esencia especial creada por Diptyque con la ayuda de John Galliano, y que es una combinación de brasas de abedules, con toques de iris y vainilla. En el futuro su idea es incluir otras variedades, como ámbar, cedro blanco con higo y clove tree, la flor del clavo de olor. “En Chile existen velas de este tipo, pero al encenderlas no se siente la vainilla o el roble que dicen tener, porque sólo tienen un spray aromático por fuera, pero por dentro no contienen ni un cuarto del perfume requerido”. A todo esto hay que sumarle que las entrega en un paquete precioso con un logo especial que creó para esta línea. Son un muy buen regalo. “Si tienes que llevar algo a una comida, una botella de vino puede costar lo mismo que una de mis velas –porque no son nada de caras–, pero la diferencia está en que el dueño de casa va a quedar mucho más feliz con ellas, porque se va a acordar cada vez que pase por el frente y sienta su perfume”.
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2 Comentarios
saludos
oli
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