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ED Nº 182, Agosto 2010

 

 

Aquí se puede ver como se une el edificio nuevo con el antiguo

El Centro Cultural Gabriela Mistral es a Santiago lo que el Museo Guggenheim es a Bilbao: una sinfonía perfecta entre la arquitectura moderna.

Una de las dos salas de espectáculos

Con capacidad para 300 personas cada una y con nobles terminaciones en madera.  

Uno de los grandes objetivos

Fue usar materiales como el vidrio, que iluminaran naturalmente el Centro y también que permitieran observar desde afuera lo que ocurría al interior.

Primera etapa

Cuenta con una superficie de 18 mil metros cuadrados.

Gran vitreaux

Bautizado como Volantines, obra del artista Juan Bernal Ponce, constituye la cubierta de uno de los accesos del Centro Cultural.

Considerada la obra Bicentenario más importante en materia de “arquitectura especialmente diseñada para apoyar las artes escénicas y musicales”, el nuevo Centro Cultural Gabriela Mistral abrirá sus puertas en agosto de este año con la urgente y noble misión de acoger, a través de sus 41.000 mt2, la representación, los ensayos y la difusión de la música, la danza y el teatro provenientes del ámbito local, nacional e incluso internacional.

“Comparado con Buenos Aires o Lima, Santiago es una ciudad con muy pocos espacios culturales. Para qué decir si la comparamos con ciudades europeas. El país no tiene ninguna sala con capacidad para dos mil butacas, cuestión que es subdesarrollo cultural en términos de infraestructura. Existe un déficit cultural real, razón por la que este centro constituye un hito que ubicará a Chile dentro de las grandes ligas del mundo. Esta obra es perfectamente equivalente al Museo Nacional de Bellas Artes, construido en 1910 durante plena celebración del Centenario”, asegura, sin pelos en la lengua, el propio Cristián Fernández.
Los 3 tenores, así como muchos de los shows de Broadway o Londres, no se presentaban en Chile porque no contábamos con la infraestructura que exige ese tipo de espectáculos. Hasta ahora.
“Las grandes salas de Santiago no tienen la ingeniería escenotécnica que requiere una obra de calidad. En una ópera, por ejemplo, tienes varios actos en que necesitas ir cambiando constantemente la escenografía. En el Gabriela Mistral eso podrá darse ahora con mucha más facilidad de lo que ocurre en el Teatro Municipal o el Arena Santiago. Por otro lado, existe un estándar internacional en cuanto a un formato específico de espectáculos que funciona –por razones de rentabilidad– a partir de una base de 1.800 butacas. Así como hay shows que requieren grandes estadios, como un concierto de The Rolling Stones, hay espectáculos que exigen espacios más reducidos en que se den ciertas condiciones técnicas en cuanto a sonido, iluminación y puesta en escena”, explica el arquitecto.
El mega edificio cultural –que de no ser por el terremoto del sábado 27 de febrero habría sido simbólicamente pre-inaugurado por la Presidenta Bachelet y un puñado de personalidades el domingo 28– supuso una compleja construcción dividida en dos etapas que contemplaron, cada una de ellas, distintos plazos, planos, superficies y montos de inversión.

La primera etapa, actualmente en marcha blanca y a semanas de su esperada inauguración a principios de septiembre, cuenta con una superficie de 18 mil metros cuadrados, supuso una inversión de $21 mil millones y fue construida por la empresa Claro Vicuña Valenzuela. Contempla, en su interior, dos salas de espectáculos (una de danza y otra de música) con capacidad para 300 personas cada una; una biblioteca de las Artes; salas de ensayo (dos de danza, dos de música y dos de teatro); la sala de exposiciones del Museo de Arte Popular Americano (MAPA); dos salas de convenciones; tiendas especializadas; un restaurante; una sala de exhibición; una cafetería y 250 estacionamientos subterráneos.

Que la primera etapa esté en marcha blanca significa que durante el primer semestre de este año se han probado equipos, calibrado el sistema de control centralizado y capacitado a los futuros operarios del edificio. “Las salas de ensayo, danza y teatro presentan exigencias en cuanto a su iluminación y amplificación. Para que todo funcione bien, hay una serie de procedimientos que hay que probar una y otra vez”, explica Fernández (Premio Nacional de Arquitectura 1997). Finalizado este período, la primera fase del proyecto finalmente abrirá sus puertas al público general.

La segunda parte, en tanto, contempla la construcción de un tercer edificio que, debido a los $23 mil millones que exigía la obra, fuera postergado por el Gobierno tras optar por invertir parte de aquel dinero en la reparación del nuevo Teatro Teletón, luego de un encuentro entre el Presidente de la República y Mario Kreutzberger, a principios de julio.  El propio ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, aclaró en una entrevista que “en ningún caso se puede hablar de suspensión, sino de postergación (…) Lo que pasó con el Gabriela Mistral es que a raíz del terremoto, se aplazaron los flujos de dineros para la segunda y tercera etapa”.



 

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