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ED Nº 163, Mayo 2009 |
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PAULO RAMIREZ
PERIODISTA
Adoro los olores que me transportan: el olor a calle regada, el olor del té Darjeeling muy cerca de la nariz, el olor de las especias cuando empiezan a apoderarse de un pescado o de unos cortes de verdura, el olor de un libro que hace años que no se abría, el olor del cuello de mi mujer; el tiempo bien usado, con un libro en las manos, con la música al volumen exacto, con mis hijos andando en bicicleta o viendo Shrek por enésima vez, con mis mejores amigos hablando estupideces y riéndonos de medio mundo; la ansiedad de los inicios: el primer día de un viaje, el primer kilómetro de un trote, el primer sorbo de una buena cerveza, el primer minuto de un partido de la selección o el primer verso de casi cualquier canción de Bob Dylan.
Detesto la prepotencia del rico, del poderoso, del oportunista, del que ya se acomodó, del que cree que lo merece todo, del que nos impone lo que debemos sentir y pensar; la falta de humildad (probablemente el valor que está más en desuso por estos días); la falsedad, del que hace como que lo sabe todo, del que acepta la adulación ajena por un talento que en realidad no tiene.
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ARCHIVO ED
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KANA CUSSEN
DISEÑADORA
Adoro la risa; los chocolates; mi familia; mis amigos; los paseos; Valparaíso; los veranos en mi campo; el agua; los muelles; los canapés; la sencillez; las buenas conversaciones; los desayunos en la cama; los sueños; las fotos; el hogar; la vida de barrio; trabajar; los viajes; los secretos; los regalos; celebrar mi cumpleaños; las sorpresas; los finales felices.
Detesto el ego; la culpa; la soberbia; los prejuicios; despertar temprano; las bocinas; el mal genio; las peleas; la impuntualidad; el frío; el tomate; los zancudos; el olor a humedad; la injusticia; que no se digan las cosas a la cara; que destruyan las casas antiguas; la rutina.
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RODRIGO BASTIDAS
ACTOR
Adoro estar en mi casa; mirar las plantas; tomarme un pisco sour con la Paula y que los hijos anden hueviando por ahí; conversar con mi hija y hacerla reír; jugar con Raimundo y ver películas; viajar y conocer el mundo; ducharme a cada rato y dormir siesta; ir a la cordillera en invierno y esquiar; la vida achoclonada y también estar solo; que gane la Unión Española y que vaya la gente al Teatro Aparte; los masajes; estar con los amigos; la gente simple y con sentido del humor, si alguien me hace reír se lo agradezco profundamente.
Detesto el frío; la gente fome; la gente que te ve pasar y cuando estás lejos te gritan “macho, macho”; a la gente desleal; prender el calefont; hablar de la gente de la TV; pelar a todo el mundo; que hablen mal de obras de teatro que no han visto; el fútbol defensivo y que pierda Chile; los socialistas que se llenan el hocico hablando de cultura y jamás van al teatro; los graves; los acomplejados; la envidia y los cabros tarados que andan rayando las paredes; que las cosas no me resulten y ponerme mal genio; trabajar después de almuerzo; que ladren los perros; la palabra adoro.
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Adoro trabajar en lo que me gusta y en familia; el pan con palta y sal; los erizos; el champagne y el vino rosé; la lluvia; las vacaciones eternas; febrero en el lago Ranco; reírme; bailar; la música muy fuerte; la libertad; la playa en el invierno; las ensaladas (aliñadas por mí); el limón; la mozzarella de búfalo (verdadera); el aceite de oliva; el aceto balsámico; la albahaca y el ají verde; los boj bien podados; los jardines que hacemos; la primavera; los brotes de los árboles; mi familia, OBVIO; andar en tren (no ando hace 10 años); el olor a pasto; mi barrio; andar en bici con los niños; los libros de paisajismo; la risa de los niños; la vida.
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