Intacta

En los 32 años que llevan sus dueños viviendo en esta tradicional casa en El Golf, son pocos los cambios que le han hecho. Desde que la publicamos en 1997 se mantiene prácticamente igual. Incluso, mejor. Es que aquí, entre antigüedades y una impresionante colección de arte chileno, el tiempo es un valor.

A mediados de los 80 los dueños de casa estaban buscando una casa inglesa en El Golf y esta les encantó. La compraron pocos meses antes del terremoto del 85 y conservaron absolutamente todo lo que era propio de la construcción original, no le hicieron ningún cambio estructural, solamente remodelaron los baños. Después, con el tiempo, le hicieron algunos arreglos a la cocina y agregaron un comedor de diario. Pero en esencia, la casa es la misma.

Diseñada por el arquitecto Eugenio Balmaceda a finales de la década de los 40, esta construcción de estilo Neo-Tudor perteneció originalmente a Ester Huneeus, conocida como Marcela Paz, la autora de Papelucho. “Hace un tiempo vinieron descendientes de la escritora a ver la casa y me felicitaron por cómo la había conservado”, cuenta la actual dueña.

Son tres pisos y un subterráneo. La entrada está cubierta de piedra. Los materiales son sólidos y los techos altos, las puertas son gruesas, de madera, al igual que el piso, que es de parquet. La casa está rodeada por un espectacular jardín donde los límites se desdibujan. “Los árboles de los vecinos se hacen propios”, cuenta uno de los hijos. Y es así. Afuera, donde antes había sólo pasto, la paisajista Tere Möller le dio un aire de bosque, “con volumen y bien enroscado”, como cuenta su dueña, quien junto a su familia plantó muchos de los enormes árboles de más de 30 años que hoy dan sombra a la piscina.

Dentro, uno tiene la certeza de estar en la casa de un coleccionista que durante años fue buscando piezas muy específicas entre ellas algunas que habían pertenecido a su familia. Una impresionante colección de arte chileno. Colecciones de barómetros de barcos, platerías y jarrones. Hay piezas de diseño únicas, como una cómoda tipo Low Boy, que perteneció al diplomático británico Lord Inverchaple.

En el techo abovedado del comedor hay una lámpara comprada en Argentina que es bastante exclusiva. Se trata del primer molde en positivo y en madera que se hizo para los demás ejemplares de cobre. “Es una escultura de un artista francés del siglo XIX a la que se le sacó una plantilla en yeso para usarla como matriz para el metal. Como todas sus partes están hechas de forma separada, hasta nuestro país tuvo que venir un especialista a armarla”, cuenta la dueña.

 

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