Noble

Para que la casa de la artista Paula Valenzuela en Piedmont, California se viera así, necesito tiempo y dedicación. La historia de esta casa se ha escrito en varios capítulos. O capas, como las pinturas que hace su dueña.

 

Tan sólo 20 minutos separan al centro de San Francisco de esta casa ubicada en la ciudad de Piedmont, un tranquilo sector entre Oakland y Berkeley en el estado de California. Y la familia chilena que vive aquí no es extraña a esta exquista zona de la costa oeste de Estados Unidos. El 2001, Paula Valenzuela y su marido se fueron a estudiar a la Universidad de California y se quedaron viviendo en San Francisco por seis años. Cuando volvieron a Chile, siempre creyeron que ese capítulo norteamericano de su vida no estaba del todo cerrado y el 2013 una oportunidad de trabajo los trajo –ahora con hijos– de vuelta.

La casa en que viven desde hace cinco años es una construcción clásica de 1907, como la mayoría de la zona, y se encuentra rodeada de árboles, jardines y parques. Sigue sostenida por sus maderas originales y molduras centenarias, que inspiraron a su dueña a decorarla con un estilo rústico que respetara el carácter noble del lugar. Paula confiesa que partió de cero y que durante meses estuvo buscando muebles en internet. “Lo riesgoso de comprarlos sin haberlos visto antes se transformó en un desafío entretenido”, cuenta.

La artista trabajó inspirada en mantener un equilibrio entre lo simple y lo acogedor, buscó un estilo que la representara y que fuera una mezcla de todas las cosas que le gustan. Por eso, además de muebles norteamericanos, en su casa hay reliquias que ha ido recolectando con los años. Mantas y cojines de Chiloé, cerámicas de Vichuquén y una fuente de madera traída de Panguipulli. La lámpara de vidrio del taller donde pinta, por ejemplo, la compró en la feria de una plaza de Valparaíso.

Dice que el clima incluso se parece al de las playas de la Quinta Región y para ella este es, de algún modo, un “pedazo de Chile en California”. Paula mezcló lo moderno con lo clásico, el diseño escandinavo y japonés, con algo bohemio y relajado. Así en el living hay sillones Restoration Hardware y Stephen Kenn, junto a antigüedades rematadas en Chairish. Alrededor de la chimenea, uno de los centros de la casa, hay linos, lanas y pieles de vaca. En el jardín, uno de sus lugares preferidos, hay una fuente de greda rodeada de bambúes donde siempre corre agua. En el dormitorio principal incorporó el dorado y el uso de metales, destacando una cajonera de bronce de Chairish y una cama de metal.
Es que a pesar de estar lejos, se mantienen muy conectados con lo chileno; los objetos personales son parte de la historia del pasado de la familia, pero también parte de la historia que están escribiendo aquí. “Tratamos de ir a Chile lo más posible, pero si no es posible nos encanta que nos visiten. Todos pueden llegar a vernos y siempre estamos felices de recibir al que quiera venir”.

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