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Alejandro Aravena
A la vena
POR MAGDALENA BOCK // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS Y ELEMENTAL CHILE
Alejandro Arevana  Proyecto de Lo BarnecheaConsta de 150 viviendas de tres pisos construidas en torno a un patio cerrado, ademas de una sede social. Cada una de las casas es de 69,2 m2, con la posibilidad de ampliarse a 80 m2.   Casas de Lo BarnecheaConstan de un living-comedor en el primer piso, dos dormitorios y un baño en el segundo y un dormitorio principal o sala en el tercero.   Casas de Lo BarnecheaConstan de un living-comedor en el primer piso, dos dormitorios y un baño en el segundo y un dormitorio principal o sala en el tercero.   Prototipo vivienda para Nueva Orleans El prototipo de vivienda creado para la Fundacion Make It Right, que, dirigida por Brad Pitt, tiene como objetivo reconstruir Nueva Orleans.   Quinta Monroy, en Iquique Fue el primer conjunto de viviendas construidas por Elemental Chile. Son 93 casas que de 25 m2 se pueden ampliar a 72 m2.
  En Sao PauloProyecto de viviendas Paraisopolis, que consta de 120 departamentos de 55 m2.  
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Es lo que le faltaba a nuestro país: una inyección de innovación, de óptima utilización de los recursos, de calidad. Hace pocas semanas se entregó el conjunto de viviendas sociales de Lo Barnechea, donde 150 familias que venían de un campamento podrán vivir dignamente en casas lindas, blancas, de tres pisos y muy bien pensadas. Alejandro Aravena, famoso arquitecto y director de Elemental Chile, nuevamente nos demostró que se pueden hacer cosas muy buenas con muy poco.
La revista Icon le dedicó una de sus portadas como el “arquitecto para billones”; gracias a la TV francesa Brad Pitt supo de Elemental Chile, oficina que lidera, y lo llamó para que diseñara un prototipo de casa para la fundación Make it Right, que tiene como objetivo reconstruir Nueva Orleans, ciudad azotada por el huracán Katrina; es miembro del jurado Pritzker (el Nobel de la arquitectura); fue nombrado International Fellow por el Royal Institute of British Architects; desde el 2000 al 2005 fue profesor invitado en Harvard y ha recibido importantísimos premios, como el León de Plata en la XI edición de la Bienal de Venecia, el Marcus Prize 2010, el Premio Avonni por el innovador del año y la Medalla Erich Schelling (Alemania 2006), entre muchos, muchos más; y es director de Elemental Chile, una empresa asociada a la Compañía de Petróleos de Chile Copec y la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuya fortaleza es la innovación y calidad en el diseño de proyectos de interés público e impacto social. Pero cuando uno le pregunta cómo trabaja, qué le gusta hacer cuando no está trabajando, qué lee o qué sintió cuando lo llamaron de Harvard o de parte de Brad Pitt, su respuesta es “lo normal... Soy una persona normal”.
¿Cómo será algo fuera de lo común para Alejandro Aravena? Eso no logramos saberlo, es ocupado el hombre y no le fascinan las entrevistas, pero sí nos contó como fue que le cambió la cara y el estilo de vida a las familias más pobres de nuestro país.
“¿Cuánto necesitamos para esta entrevista?”, preguntó cuando llegamos a su oficina en el piso 25 de la emblemática torre Santa María, con una de las vistas más espectaculares de la ciudad. “Bueno, como una hora”, dijimos tratando de que no sonara a mucho. “¿Tratemos de hacerla en media?”. Está acostumbrado a hacer todo bien con el mínimo de tiempo, de recursos, de problemas... Y así lo hicimos.
Te titulaste de Arquitectura de la Universidad Católica, en dos años abriste tu propia oficina y te invitaron a hacer clases en Harvard. ¿En qué momento le diste un vuelco social a tu carrera?
Cuando me llamaron de Harvard pensé qué puedo ofrecer yo, porque casi todos los que hacían clases en ese momento eran premios Pritzker. Tenía que aportar con conocimientos que ellos no tuvieran. Como una decisión estratégica decidí trabajar en torno a la escasez, frente a lo que tenía una ventaja comparativa porque en Chile estamos acostumbrados a hacer todo con pocos recursos. El título del taller fue “Escasez como antídoto a la arbitrariedad”, y la idea era aprender a quitarle a un proyecto todo lo que no venía al caso, lo que no parecía vital, sin afectar su calidad. Todo el curso se desarrolló en torno a viviendas de emergencia, para lo que nunca hay suficiente tiempo ni plata.
Hasta ese momento habías hecho edificios institucionales, ¿tenías alguna idea de lo que era una vivienda social?
En el año 2000 no sabía ni lo que era un subsidio. Manejaba el tema de la escasez porque cuando trabajas en edificios institucionales, con fondos del ministerio, no haces nada que no esté muy justificado, y eso en el contexto mundial era saber trabajar con pocos recursos. Hay cosas que dan vergüenza ajena y otras vergüenza propia, y la verdad es que cuando llegué a Harvard y me tocó estar en contacto directo con el poder, ir a comidas con ministros y tomadores de decisiones, me dio vergüenza propia no saber lo que era un subsidio, sobre todo en un país donde el 60% de las casas se construyen con algún subsidio del Estado. Y esa combinación de factores me llevó a la vivienda social.
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