|
| |
| ED Nº 175, Marzo 2010 | |
|
Cristián Larraín POR SOFIA ALDUNATE // FOTOS LARRAIN & NONINI ARQUITECTOS // RETRATO MACARENA ACHURRA En otras latitudes, este chileno destaca por su particular manera de hacer arquitectura. Sus encargos tienen una impronta muy cosmopolita y, aunque lleva décadas fuera de nuestro paIs, todavía hay “chilenismos” en sus obras. Se fue de Chile hace treinta años. Abandonó sus estudios de Economía y partió a Europa en busca de su destino, aunque con las coordenadas más o menos claras: dejarse llevar por los genes y estudiar Arquitectura. Su padre, Jaime Larraín Valdés, fue un destacado del rubro y siguió sus pasos, primero marchándose a España (su papá estaba instalado en Marbella hace un par de años) y segundo, matriculándose en la Universidad de Barcelona (Etsab), una de las más prestigiosas del mundo. Su época como estudiante fue dura. Sumado al rigor técnico de la Etsab con la muerte de Franco se instauró el catalán en Barcelona y se vio obligado a aprender –o al menos entender– rápidamente el idioma para poder seguir las clases. De Cataluña se fue a Sevilla, donde tomó un par de cursos más. Instruido y dispuesto se instaló a trabajar en la oficina de su papá. Fueron diez años de interesantes encargos, de gran aprendizaje y muchos viajes. “Mi papá trabajaba mucho con árabes y eso me permitió aprender a relacionarme con personas de diferentes culturas”. De esa época data su experiencia sobre cómo emplazar una casa sin ofender a La Meca ni sus correligionarios, qué materiales y diseños utilizar para soportar máximas de 45 grados, cómo dividir una casa para que las mujeres tuvieran sus propios recintos y entradas y cómo organizar una cocina con capacidad para preparar 600 pollos en una hora. Durante ese período se entrenó para trabajar con clientes inmensamente ricos, muy exigentes y, en algunos casos, llenos de caprichos. Cristián recuerda que en una oportunidad le encargaron que instalara una gigantesca tina de mármol de Carrara de una sola pieza en un baño. Tuvieron que postergar la construcción del techo por varias semanas para poder entrar la mole de piedra por el cielo, porque no cabía por ninguna otra parte. |
Busca lo que estas pensando y encuentra lo que mas te gusta.
1 Comentarios
En lo personal nunca me gustó su carrera por el campo ocupacional, pero creo que fui yo quien, sin pensarlo, lo llevé a varias bienales en Santiago.
Hoy estoy orgullosa de él y espero logre triunfos como usted lo ha tenido en Europa. Lo felicito y siga manteniendo ese sello chileno del amor por la naturaleza.