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| ED Nº 173, Diciembre 2009 | |
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Museo de Historia Natural de Londres: Moderna evolución POR AMARANTA ALFARO MUIRHEAD // FOTOS TORBEN ESKEROD
Un espacio donde tradición y modernidad se integran de manera dinámica, así es el recientemente inaugurado Centro Darwin. Perteneciente al Museo de Historia Natural de Londres, ambas construcciones se encuentran unidas, sin embargo el nuevo edificio será el encargado de albergar los máximos tesoros descubiertos y coleccionados por este destacado naturalista inglés. Todo en el marco de los 200 años de su nacimiento.
Todos conocen o al menos han oído hablar de Charles Darwin. Pues bien, el célebre naturalista inglés que postuló la teoría de la evolución de las especies está de cumpleaños. Nació justo hace dos siglos, fecha especial que el Museo de Historia Natural de Londres quiso celebrar en grande. Y nada mejor que exhibiendo al público parte de la colección del destacado científico, esta vez en un espacio más íntimo dedicado exclusivamente a él. El lugar fue inaugurado el pasado 14 de septiembre con el Príncipe William y Sir David Attenborough –conocido naturalista y pionero de los documentales sobre naturaleza– como parte de los invitados. Centro Darwin es el nombre del nuevo edificio que albergará una de las más extensas y valiosas colecciones del mundo. Considerada un verdadero tesoro científico, está formada por 28 millones de insectos y 3 millones de plantas, muchas de ellas recolectadas por el mismo Darwin. Se trata de una obra completamente moderna que se unió al antiguo inmueble estilo gótico victoriano que el arquitecto inglés Alfred Waterhouse construyó en 1881. La nueva construcción, de 16 mil metros cuadrados, es un asombroso capullo de concreto rodeado de un enorme atrio de vidrio que, además de acoger los múltiples e invaluables especímenes, cuenta con áreas interactivas e instalaciones para 250 investigadores y científicos. No por nada el proyecto fue nominado al prestigioso premio de arquitectura contemporánea Mies van der Rohe 2009, el galardón más importante en su tipo de la Unión Europea. Ana María Indrio, arquitecta a cargo de los trabajos y socia de la firma danesa C. F. Møller, cuenta que el Centro Darwin es una estructura cuya altura –mide 65 metros– no permite verlo en su totalidad desde ningún ángulo, “lo que lo hace tremendamente imponente”. La profesional, de origen italiano pero que actualmente reside en Dinamarca, advirtió que uno de los mayores desafíos fue el tener que proporcionar un ambiente estable de 17°C y 45% de humedad relativa. Es que de los ocho pisos que dan forma al capullo, cinco son archivos con la colección, compuesta por piezas sumamente sensibles a la temperatura. El objetivo principal fue romper el estricto esquema de los ambientes donde antiguamente se encontraban los objetos que durante décadas estuvieron instalados “en más de siete kilómetros de aburridas cabinas”. Hoy cada nivel está conectado con el edificio victoriano, y también coinciden en su materialidad. “Elegí un material llamado Stucco Lustro, una especie de yeso muy suave y fácil de moldear, que al tener un acabado mate aporta mucho en términos de luminosidad”. A esto se suma el hecho de que la tonalidad final “se ajustó perfecto al Museo de Historia Natural, puesto que se le dio un acabado con polvos de la misma piedra con la que fue levantado por Waterhouse. Así, el diálogo entre ambos sitios es fantástico”, concluye Ana María, muy satisfecha con el resultado. Para ingresar al centro, el visitante es transportado en un ascensor de vidrio al último piso desde donde, al descender por la rampa en espiral, va recorriendo los más de tres kilómetros de gavetas y vitrinas que muestran las distintas especies. Un trayecto en el que además es posible ver a los científicos trabajando in situ en sus investigaciones. Asimismo, la ampliación ha alterado positivamente la relación de este emblemático recinto londinense con su entorno. Lo abrió a sus alrededores, invitando al público a entrar. Cambio que viene de la mano del rediseño –también a cargo de Ana María y C.F. Møller– de los jardines aledaños tanto del antiguo museo como del nuevo Centro Darwin, desde los cuales será posible acceder más fácilmente a disfrutar de un buen rato de historia y cultura. |
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10 Comentarios
Salud.
Ojalá que en Chile, algún día, tengamos la posibilidad de ver obras tan impactantes e inteligentes.
Mientras tanto, sólo queda conformarnos con leer buenos post sobre el tema, como este.
Saludos y felicitaciones por la nota.
Ojala los edificios nuevos aca pudieran integrarse tan bien a los antiguos.
Logra despertar el interes por conocerlo