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ARQUITECTURA


ED Nº 183, Septiembre 2010

Portada colonial

 
POR CRISTIAN ALBAGLY PRIETO // FOTOS MACARENA ACHURRA

El salón

Aquí era posible encontrar bovedas ornamentales, columnas talladas a mano y particular chimenea que muestra la foto.

Portada colonial

Fue la única obra en Chile de Martin Noel, donde incluso dio cabida a una fuente de agua adornada con coloridos mosaicos.  

La casa en 1930

Arquitectura neocolonial

El trabajo de Martin Noel se distingue en Buenos Aires a través de emblemáticos edificios como el Bank Boston y el Teatro Cervantes.  

Portada colonial

El valor patrimonial del proyecto radica en el hallazgo (y rescate) de elementos como las baldosas y azulejos pintados a mano, todo importado desde Portugal.


Fue la residencia del embajador de Colombia en 1925, la espectacular casa de los Valverde en el 29 y el popular restorán discoteque Portada Colonial en el 55. El legendario edificio de Merced 88 fue pasando por diferentes manos, hasta que el 2009 la oficina de arquitectos que integran Tomás Lowenstein, Pablo Rosen y Exequiel Sagredo comenzó los trabajos para construir la nueva sede del Instituto Esucomex y descubrió, bajo pisos alfombrados, cielos falsos y gruesas capas de yeso, su gran historia y valor patrimonial.



Con apenas 8 años de edad, Francisca Lyon Valverde, hija del ex senador y ex presidente del Banco Edwards, Arturo Lyon Edwards y la socialité de los 60, Julieta Valverde Sánchez, recuerda “como si fuera ayer” cuando entre 1945 y 1955 acompañaba a su madre y su tía Silvia a inspeccionar, “linterna en mano”, una de las varias propiedades que mantenía su familia en Santiago, la misma que, por increíble que parezca, permaneció “abandonada, pero amoblada” durante diez años.

Construida en 1925 por el argentino Martín Noel, célebre exponente del neocolonialismo en América Latina, la casa fue concebida como parte de un proyecto aún mayor: junto a ella, Noel construyó otra residencia de características muy similares, pero separada por una cochera común y un patio de luz con una gran fuente de agua al que ambas tendrían acceso.  Así, el edificio constaría de una casona con vista a la Alameda y otra al corazón del Parque Forestal, a pocos pasos de la ex Embajada de Estados Unidos y al frente de la Fuente Alemana.

A meses de construido el edificio, el embajador de Colombia en Chile se enamoró del sector y adquirió una de las dos propiedades, precisamente la que daba al Forestal, con el objeto de convertirla en su residencia oficial, lugar en que vivió hasta que enviudó en 1929. Durante esos años, el diplomático amobló la casa por completo, decorándola con los mejores muebles y dotándola de elegantes objetos importados principalmente de Francia e Inglaterra. Días previos a su partida de Chile, el embajador conoció a una pareja extranjera que demostró interés en comprar la casa que, para suerte de ellos, se vendía con todo lo que se encontraba en su interior.

“Cuando a Luis Valverde, padre de mi madre, lo nombraron presidente regional de la Grace Co. a mediados de los años 20, tuvo que dejar Chile y partir a Nueva York, ciudad en que vivió muchos años. Regresó a Santiago en 1929 con su mujer, Elena Sánchez, y su hija mayor, Julieta, por un período de trabajo. Empezó a buscar casa y dio con ésta que, claramente, le vino de perilla: él había dejado todas sus cosas en Estados Unidos y necesitaba establecerse aquí lo antes posible”, recuerda Francisca Lyon Valverde, autora del libro Julieta, una historia de familia, el mismo al que se refiere como un abierto homenaje a su madre, “un verdadero personaje de la historia de Chile”.


Según revelan relatos y escasas fotografías que se tienen de la época, se sabe que en el primer piso de la casa estaba el escritorio del dueño de casa. Desde el centro del hall, una amplia escala de madera conducía hacia las habitaciones del segundo y tercer piso. El salón, en el segundo piso, ocupaba todo el frontis de la casa y las ventanas de éste daban directamente sobre el parque. A la derecha estaba el comedor, en cuyos muros lucían cerámicas portuguesas, y desde el cual se accedía al patio de luz y la fuente de agua. En la esquina del comedor destacó siempre una calesa antigua de madera colorada, con ornamentos dorados y forrada en seda.


 

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2 Comentarios 

janito hernandez
Publicado Jueves 7 de Abril, 2011 - 16:31 hrs.
hola ,les cuento que yo estudio en esa sede y es tremenda y muy bella con un 80 % estilo europeo ,me agrada mucho estudiar hay por dentro toda con detalles en los pilares y en buen estado, ademas los profes son buenos y la sede esta ubicada muy bien ,parque forestal ,barrio Brazil,cerro santa lucia y san Cristóbal y metro baquedano ósea que mejor.
ruperto barragan
Publicado Lunes 10 de Enero, 2011 - 14:30 hrs.
Ojala la revista ED incluyera mas articulos sobre patrimonio arquitectoinico ...que tanta falta hace q valoremos y aporovechemos...es nuestra memoria!!!El Palacio de la Alhambra, la arquitectura de Kulczewski,de Rojas...esta revista deberia enseñar a que miremos mas las numerosos edificios bellos q tenemos pero q nos negamos a mirar!!!

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