Bravo
POR MARIA JESUS CARVALLO
Brown and Blue PackageOleo sobre tela, 1971. (Claudio Bravo, Edward J. Sullivan, Rizzoli International Publications, Inc, 1985)
  Claudio BravoGrabando el documental La Pupila del Alma con Hugo Arévalo, (Corporación Cultural de Las Condes).   El Niño con los gatos1957, (Corporacion Cultural de Las Condes).   Red PaperOleo sobre tela, 1969.   Blue Package with Ostrich EggsOleo sobre tela, 1971. (Claudio Bravo, Edward J. Sullivan, Rizzoli International Publications, Inc, 1985)
  Self PortraitOleo sobre tela, 1971. (Claudio Bravo, Edward J. Sullivan, Rizzoli International Publications, Inc, 1985).  
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Su apellido auguraba su talento y esa capacidad única para retratar a la perfección todo lo que pasaba por sus ojos. Con 50 años de carrera, es considerado uno de los artistas chilenos más importantes del siglo XX y ha sido aplaudido en los cinco continentes. El pasado 4 de junio, Claudio Bravo murió inesperadamente en su casa de Taroudant en Marruecos, dejando su nombre más vivo que nunca. Aquí, su vida, su historia y su carrera.
Antes que todo, artista hasta la médula. Creador autodidacta, amante de su trabajo y apasionado por sus obras. Podía pasar 10 horas seguidas encerrado en su taller, trabajaba los 365 días del año. Para él no existían las vacaciones, la Navidad, los cumpleaños o los fines de semana. Su vida giraba en torno a sus pinturas y sus dibujos, y tal como él mismo se definió alguna vez, “soy un hombre talentoso a quien el cielo le concedió un don que nadie más posee”, tenía muy clara la virtud con la que había nacido y estaba muy agradecido de ello.
Con 74 años de vida, Claudio Bravo –el chileno del que el New York Times tituló en su portada luego de una de sus exposiciones: “Bravo for Bravo”– murió inesperadamente en Marruecos, su segundo país, luego de dejar Chile hace más de tres décadas.
Premiado y aplaudido en todo el mundo, sus obras marcaron para siempre la historia del arte contemporáneo. Museos internacionales y colecciones de los más diversos países cuentan con parte de sus creaciones realistas.
Tenía todo tipo de amigos, desde los más desconocidos hasta los más famosos, como los Reyes de España, Mick Jagger o la emperatriz Farah Diva, la tercera mujer del sha Mohamed Reza Pahlavi. Un día podía almorzar con el escritor Paul Bowles, Henry Kissinger y comer con Mario Vargas Llosa, y al siguiente sentarse con un lugareño marroquí o algún extranjero que conocía en sus recorridos por el pueblo.
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