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| ED Nº 190, Marzo 2011 | |
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Carpintero real
POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS DAVID LINLEY
Hijo mayor de la princesa Margarita, David Linley es dueño de una tienda que lleva por nombre su apellido, donde vende espectaculares colecciones de escritorios, sillas, cabinets y accesorios de maderas talladas a mano y diseños clásicos que no pasan de moda. Cuando era chico a David Linley le operaron sus prominentes orejas –muy parecidas a las de su primo el príncipe Carlos– y desde ese minuto decidió que su vida no tendría nada que ver con su herencia real ni menos con castillos o fiestas de gala. Hijo de la princesa Margarita y sobrino directo de la reina Isabel II, este inglés es mucho más que un lord con un buen traje y título de vizconde. Es uno de los diseñadores industriales más reconocidos de Gran Bretaña y sus preciosos comedores, escritorios con cajones secretos y mesitas de juego con marqueterías talladas a mano así lo demuestran. Sus muebles están inspirados en diseños clásicos daneses o escandinavos y perfectamente bien hechos, con las terminaciones justas, buena combinación de materias primas y mezclas de maderas nobles con otras más exóticas como unas de la India. Su tienda, que lleva por nombre su apellido, acaba de cumplir 25 años de vida y durante este cuarto de siglo ha logrado imponerse en el difícil mercado británico y contar con clientes como el arquitecto Norman Foster, los diseñadores Peter Marino, Nina Campbell y Carolina Herrera, además de Oprah Winfrey, Jo Malone y Joseph Ettedgui, entre varios otros famosos. La historia de Linley partió en 1985, cuando luego de titularse de artesano en la prestigiosa escuela Parnham House, decidió crear una tienda con objetos trabajados en madera. Alentado por su papá –Lord Snowdon, un importante fotógrafo encargado de tomar los retratos para la reina y que desde chico le incentivó su creatividad manual– inauguró su primer showroom en New Kings Road. “En el tiempo en que la industria sólo hacía cosas desechables, yo quise hacer objetos que duraran para siempre y formé Linley”. La primera colección la presentó en Christie's, la que reflejaba todo lo aprendido en sus años universitarios y mil secretos sobre ensambles, tallados y marquetería. El éxito fue total e incluso el director del Victoria and Albert Museum, Sir Roy Colin Strong, le dijo a David que sus creaciones serían las antigüedades del futuro. Y no se equivocó. Hoy esta marca cuenta con dos showrooms –ubicados en los barrios más elegantes de Londres– y produce cerca de 700 diseños exclusivos al año, además de tapicerías y accesorios para la casa. A esto hay que sumarle la venta online y otros servicios anexos, como proyectos interioristas –que van desde ambientación de casas y departamentos hasta yates, jets privados, restoranes y hoteles– además de la creación de diseños a la medida, ediciones limitadas y de colección. Según el mismo David, el objetivo de Linley es “sorprender, fascinar e inspirar” y esto lo logra al imprimirle interpretaciones más modernas a diseños de estilo clásico, logrando darles un sello más contemporáneo y fresco. “Para avanzar, los diseñadores siempre deben mirar hacia atrás y ese es mi gran secreto. Con eso creo”. Como una manera de celebrar el aniversario número 25, desde octubre del año pasado las distintas colecciones de Linley –que incluyen sillas, sofás, comedores, mesitas laterales, de centro y de juego, espejos, escritorios, chaise longes, arrimos y más– también se pueden encontrar en Harrods. El gran proyecto pendiente es seguir expandiéndose y abrir tiendas en otros países para que esta marca se haga conocida en los cinco continentes. www.davidlinley.com |