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ARTE Y DISEÑO


ED Nº 177, Mayo 2010
François-Xavier & Claude Lalanne 

POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS  MUSEO DE LAS ARTES DECORATIVAS DE PARIS Y CHRISTIE'S FRANCE  

Marca registrada

Los camellos fueron otro de los animales que hicieron famosos a este matrimonio de diseñadores franceses.

Espejo de bronce y cobre

Creado por Claude Lalanne especialmente para Yves Saint Laurent en 1924. Colección particular.

Silla hecha por Claude para YSL en 1986

Fue subastada en 80 mil dólares.  

Salón de los Espejos del departamento de YSL

Sobre una cómoda de Eileen Gray, uno de los 15 espejos que Claude Lalanne hizo especialmente para este creador.

Grand Chat polymorphe de François-Xavier

Hecho en bronce en 1968. Colección particular.

2009

Una muestra de la exposición que estos diseñadores presentaron en Park Avenue, Nueva York.


Estos diseñadores-escultores pasaron a la historia por sus originales volúmenes de metal y sus muebles con formas de animales. Rinocerontes que se transforman en escritorios, tinas con forma de hipopótamos y ovejas como sillas son parte del mundo de estos franceses. Amigos de maestros como Constantin Brancusi y Marcel Duchamp, los Lalanne impusieron una nueva manera de hacer arte y grandes como Yves Saint Laurent y Coco Chanel, eran sus fieles seguidores.


Igual que en el cuento Alicia en el País de las Maravillas, donde los castillos estaban construidos de juegos de cartas, y animales como flamencos y erizos hacían las veces de mazos y pelotas de criquet, los diseñadores franceses François-Xavier y Claude Lalanne crearon un mundo propio con geniales creaciones inspiradas en la naturaleza y en los seres vivos.

Más que esculturas o elementos decorativos, lo suyo eran verdaderas piezas de arte con fines utilitarios. Objetos y figuras que tras su diseño esconden mesas que se despliegan, camas que se arman, tinas de baño, escusados, chimeneas y hasta los elementos más increíbles.

Sencillos, versátiles, bien quitados de bulla y con cero afán comercial, este matrimonio de creadores fue capaz de imponerse entre los diseñadores de los años 60 y darle una vuelta de tuerca al concepto de la estética, combinando magistralmente la irreverencia, la sensibilidad y el talento en su máxima expresión.

Sin proponérselo y después de casi 50 años de carrera, sus objetos se han transformado en piezas coleccionables únicas y sus seguidores se pelean por tener una entre sus manos. Historias de ellos hay miles, como la de la emblemática Coco Chanel que alguna vez confesó que no pudo seguir durmiendo tranquila hasta que logró comprarse un par de las famosas sillas con forma de ovejas. O el diseñador Yves Saint Laurent y su socio Pierre Bergé, que fueron los primeros en tener estas sillas y casi como una obsesión llenaron varios de sus departamentos con ellas, además de bares con formas de huevo donde las botellas no se veían, sillones que emulaban tórtolas, una chimenea que salía de la panza de un mandril y espejos con marcos fabricados con ramas y hojas de árboles entrelazadas y hechas en metal. Además de otros, como el diseñador norteamericano Marc Jacobs, Giancarlo Giacometti, Karl Lagerfeld, Valentino, Hubert de Givenchy o Reed Krakoff –la cabeza creativa detrás de las carteras y accesorios Coach–, que llegó a pagar 380.000 dólares en un remate por la comentada manada de ovejas.


 

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