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ARTE Y DISEÑO


ED Nº 175, Marzo 2010

Dos años se demoró en decorar el Château Gabriel, en conjunto con Saint Laurent, que adoraba las líneas puras de los muebles, y Bergé, que prefería las curvas. Gracias a la influencia de los tres se logró la atmósfera de los castillos de Luis II de Baviera, en los alrededores de Munich, con la decoración de los films de Luchino Visconti, particularmente la película El Inocente, por los colores fuertes, terciopelos, sedas, plantas por todas partes, candelabros... Un mundo aristocrático que representaron a la perfección.

Esta misma atmósfera se recreó para la decoración de los salones de la Casa de Subastas Christie’s en la Avenue Matignon, en París, que junto a la Maison de Ventes Pierre Bergé & Associés estuvo a cargo de la subasta. Durante los días de la exposición, el lugar estaba repleto no sólo de clientes, sino también de curiosos que querían observar de cerca la colección del diseñador parisino. Francois de Riqlès, vice presidente de Christie’s, se encargó de todos los detalles de la subasta y estuvo optimista de los resultados desde el comienzo: “cuando todo viene de una colección célebre no hay inquietud: aunque haya una crisis internacional fuerte, todo es adjudicado a precios muy superiores a las estimaciones”. Y así fue.

El primer día del remate, que comenzó a las diez de la mañana en punto en el Théâtre Marigny, a pasos de Champs Elysées, fue un ejemplo de lo que se venía. En un ambiente teatral comenzaron las adjudicaciones de los muebles y objetos de decoración, como el par de sillones en terciopelo época Napoleón III, subastados en 45 mil dólares, aunque su estimación base era de 3 mil. De hecho todos los muebles de época Napoleón III fueron rematados a precios diez veces más caros, principalmente porque son muy decorativos.

Desde el primer día estuvieron presentes numerosos clientes provenientes de Rusia y China, los medios de comunicación trabajaron a la perfección, se diseñó un catálogo de excelente calidad y el staff de Christie’s de New York, Londres y París estaba en pleno, junto a los expertos en cada materia.

Otras ventas impresionantes fueron una mesa de centro con algunas piezas de época siglo XVII estimada en 5 mil dólares que partió a 35 mil; un canapé de estilo Luis XV, época Napoleón III, subastado en 48 mil dólares, diez veces su estimación base; una caja en madera de licores siglo XIX, rematada en 10 mil dólares, cuando en una subasta normal su valor no pasa de los 500 dólares; una lámpara de lectura en 4 mil dólares cuyo valor real era de 50. A las 6 de la tarde terminó el día, finalizando con el número 309 del catálogo, correspondiente a los salones, biblioteca y hall de entrada del primer piso del Château Gabriel. Hasta los maceteros fueron vendidos.

El segundo día comprendió la cocina, sala de billar, oficina de Yves Saint-Laurent, baños y pequeños salones de té. Un servicio en plata del siglo XIX de la firma Odiot fue adjudicado en 15 mil dólares, siete veces más que la estimación base; un vaso en cristal de inicios del siglo XIX, que tenía grabada la inscripción “Unidos por la vida” estimado en 500 dólares, se vendió en 4.200; la silla de escritorio que perteneció al diseñador sobrepasó su valor de mil dólares en 40 mil. El día culminó con un par de columnas en bronce rematadas en 100 mil dólares, atribuidas a Ferdinand Barbedienne, realizadas en la segunda mitad del siglo XIX.

El tercer día se inició con el lote 604, que incluía la subasta de objetos provenientes de los dormitorios, pasillos, baños y bodegas. Una cama de época imperio circa 1810 pasó de 15 mil dólares a 110 mil; una placa en mármol con el perfil de un emperador romano, italiano siglo XVI o inicios siglo XVII, de mil dólares a 52 mil y una capa litúrgica en seda bordada del siglo XVIII de 300 dólares a 120 mil.

En el cuarto y último día se remataron lotes provenientes de los departamentos parisinos ubicados en la rue Babylone y la rue Bonaparte, ambos situados en el 7eme arrondissement, objetos, cuadros y muebles que no estaban incluidos en la gloriosa subasta del mes de febrero pasado. Los coleccionistas asiáticos estuvieron presentes en esta parte de la subasta y se adjudicaron nueve de las diez piezas más caras, como un cuadro de Leger de la época 1949-1950 titulado Les Travailleurs au repos, en 230 mil dólares (cuatro veces su estimación base); una escultura de Cesar Baldaccini, titulada L’Homme de Draguignan, realizada en 1957, adjudicada en 200 mil dólares, y un par de sillones de época imperio, encargo de la reina Hortensia para el gran Bal titulado Los Incas, que se llevó a cabo el 11 de febrero de 1812 en el Palais de Tuileries, estimados en 10 mil dólares y vendido en 360 mil a un coleccionista de Pekin.

Así terminó este remate que dejó un resultado inesperado para los analistas del tema del mercado del arte. Todo el dinero de la subasta fue donado para la organización que se ocupa de la investigación sobre V.I.H. y de la lucha contra el sida, tal como Yves Saint-Laurent y Pierre Bergé lo conversaron en vida.


 

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