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ED Nº 189, Enero / Febrero 2011 |
En Londres
The Unilever series: Ai Weiwei
POR SOFIA ALDUNATE // FOTOS ATE MODERN
Ai Weiwei (Pekín, 28 de agosto de 1957) es un artista conceptual chino, diseñador arquitectónico, comentarista, activista social y una de las principales voces de la disidencia cuya ascendente fama mundial como artista ha ido a la par con la popularidad que le han otorgado sus radicales críticas al gobierno chino. En noviembre pasado fue arrestado en su domicilio después de anunciar la organización de una “celebración” en Shangai que pretendía denunciar la demolición de su estudio en esa ciudad, supuestamente por su ilegalidad, lo que él negó y atribuyó a un castigo por su apoyo a la oposición.
Sea como sea, su exposición en el Tate Modern ha sido todo un éxito. Inaugurada el 12 de octubre pasado y abierta hasta el 25 de abril, Ai Weiwei es el undécimo creador en formar parte del Unilever Series, programa en el que distintos creadores contemporáneos intervienen la Sala de Turbinas de este museo. Su instalación Sunflower Seeds, está formada por millones de pequeñas semillas de girasol aparentemente idénticas, pero totalmente distintas si se observan con detención.
Y aunque parecen de verdad, no son naturales, sino que fueron elaboradas a mano, en porcelana, a escala natural y una a una. Una enorme labor realizada por cientos de obreros de manos expertas que trabajan en pequeños talleres de la ciudad china de Jingdezhen. Ellos esculpieron y pintaron individualmente cada pieza, aspecto mediante el cual Ai Weiwei exalta el valor de lo artesanal por sobre la producción industrial.
En el interior de la Sala de Turbinas, el artista invirtió cerca de 100 millones de semillas que conforman un paisaje aparentemente infinito, pero sobre todo sensorial: el público puede tocarlas, caminar a través de ellas y escuchar el sonido que producen bajo sus pies: el acto de pisarlas contrasta con el carácter precioso de estas semillas de porcelana que son el resultado de un enorme y cuidadoso trabajo manual.
La porcelana, como material, constituye un verdadero símbolo de China y uno de sus productos más exportados. En esta oportunidad el artista manipuló los métodos tradicionales de su elaboración, por lo que estas semillas de girasol invitan a mirar un poco más allá del típico “Made in China”.
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