|
| |
| ED Nº 191, Abril 2011 | |
|
Un lugar ideal
POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS POLLARO
Emile-Jacques Ruhlmann jamás estudió una carrera ni tampoco armó ninguno de los muebles que diseñaba, pero era tal su talento y su buen gusto que llegó a ser uno de los más reconocidos ebanistas del siglo XX. Sus diseños –elaborados con extravagantes materiales como piel de tiburón y ébano traído de Asia– marcaron el comienzo del estilo Art Decó en Europa. Algunos lo conocen por Emile-Jacques, otros por Jacques-Emile, pero más allá de su nombre este francés pasó a la historia por sus muebles de estilo clásico fabricados y tallados a mano. Parisino de cuerpo y alma, Emile-Jacques Ruhlmann nació el 28 de agosto de 1879. Su papá –originario de Alsacia, una región al este de Francia– era dueño de una empresa contratista y por muchos años estuvo en contacto con los mejores diseñadores y arquitectos de la época. Fue así como Emile conoció el mundo de la decoración desde muy chico y creció jugando con planos, reglas, lápices y armazones de sofás. Cuando cumplió los 28 años el destino le puso su primera gran prueba: tuvo que hacerse cargo de la oficina de su papá luego que éste muriera inesperadamente. En un principio vio este desafío como algo inabarcable, pero al poco andar descubrió que tenía aptitudes, buenas ideas y que podía hacer mucho para mejorar el negocio que su familia había tenido por generaciones. Fue así como exploró nuevas áreas y se atrevió a diseñar muebles antiguos. Sus primeras creaciones las instaló en su departamento de recién casado y fueron tantos los buenos comentarios que recibió de sus amigos, que decidió independizarse y formar algo propio. Junto al pintor y decorador Pierre Laurent abrió en 1919 una oficina de diseño interior que llamó Etablissement Ruhlmann & Laurent. Ahí vendía sus muebles –inspirados en el siglo XVIII y creados con maderas como ébano de Mozambique y palo de rosa de Brasil con detalles en mármol, carey, piel de tiburón, metales preciosos y otras exóticas materias primas– además de alfombras, lámparas, papeles murales, cerámicas, candelabros de cristal, lámparas de porcelana, textiles y miles de accesorios para hacer de la casa “el lugar ideal”, como él mismo decía.
|