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ED Nº 174, Enero / Febrero 2010 |
Alta definición
POR ANA CARDINALE // FOTOS RICARDO LABOUGLE
Sólo muebles de diseño italiano y obras de arte de artistas latinoamericanos decoran esta espectacular casa de veraneo en Punta del Este.
Martín Gómez es uno de los jóvenes arquitectos que más ha contribuido a marcar el carácter de Punta del Este con su estilo despojado y moderno. Su estudio realizó este proyecto para una familia europea que buscaba un rincón tranquilo para vivir dos temporadas por año y acortar así los meses de invierno.
Eligieron uno de los sectores más elegantes de la zona, ya que desde él la magnificencia del entorno es evidente: la casa está sobre la playa, rodeada de médanos y de una vegetación silvestre y con una panorámica que se pierde a lo lejos en la inmensidad del océano.
Su dueño, diplomado de una gran escuela de diseño interior, también colaboró en el diseño del proyecto: “Queríamos una casa en armonía con el entorno y resistente a los elementos del clima oceánico. También era muy importante pasar nuestro período de vacaciones en una casa que fuese fácil de mantener y de limpiar. Por eso nos decidimos por materiales simples y resistentes. Martín Gómez interpretó con exactitud nuestra idea, y esto era de vital importancia para nosotros”. Los cielos rasos son de hormigón visto y los pisos de cemento alisado y pulido. Grandes muros verticales de piedra, que contienen volúmenes blancos y acristalados, definen la personalidad de la construcción, logrando una sensación de liviandad y, al mismo tiempo, de integración con el paisaje. Abriendo los grandes ventanales se consigue la continuidad absoluta entre el interior y el exterior, y en ambos se usaron materiales como el hormigón, la piedra y la madera, a partir de los cuales el arquitecto creó un juego entre las texturas rústicas y las más suaves.
Toda la casa está organizada en forma de L, con buena vista desde todos lados. En el primer piso hay tres piezas y un gran playroom y escritorio. Y, en el segundo, el dormitorio principal y el gran ambiente que comparten el living y el comedor con la cocina.
Para la decoración se eligieron sólo muebles de diseño italiano y las magníficas obras de arte de artistas latinoaméricanos, como por ejemplo la escultura de madera del salón de Octavio Podestá o las esferas de acero suspendidas en la escalera de Pedro Tyler o la escultura de mármol blanco de Pablo Atchugarri en el jardín.
El resultado final: una sensación de extrema elegancia, ligereza y frescura. Sólo el ruido del mar rompe la tranquilidad reinante.
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