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DECORACION


ED Nº 183, Septiembre 2010

La laguna de sal de Tebinquinche

La piscina con sus reposeras

Habitaciones con la misma decoración

Buenas camas del ebanista Cristián Donoso con sábanas de algodón peruano, pieceras de lana de oveja tejidas por sus dueños y fotografias de Alejandra Undurraga.

El Tunel de Catarpe

Que nos llevo a lo alto de Cucha Brache.

Este corredor une las 25 habitaciones

La arquitectura de Jorge Sánchez es mediterránea pero en un terreno hundido para respetar el tipo de construcción atacameña.

9

Termas de Puritama

Las clásicas colas de zorro que rodean el Salar de Atacama

La laguna de sal de Tebinquinche

Restoran del hotel, La Romeria

No es un hotel verde para decir que es verde: hay una real preocupación por el medioambiente. Todo el techo está cubierto de paneles solares para la energía eléctrica, calefacción y agua caliente, cuenta con materiales térmicos y tecnología de bajo consumo, tratamiento de aguas y gran parte se construyó con maderas recicladas. Incluso, el espacio que comunica las dos salas de estar y el restorán, con la terraza, piscina, el spa y las 25 habitaciones, fue hecho de durmientes del tren de La Paz, puesto de tal forma que simulan el lecho de un arroyo.

Las piezas son amplias, comodísimas, puede no salir un día y quedarse en ellas descansando feliz de la vida. Todas tienen terraza, baño con acceso a un patio interior con lucarna para mirar el cielo, buenas sábanas de algodón peruano, exquisitas almohadas (Alberto hizo una verdadera cata antes de decidirse por ellas), y muy buena luz gracias a sus enormes ventanales. No hay frigo bar, ni televisión, ni secador (aunque puede pedir), por un tema de ahorro de energía. Además, todos los jabones, shampoos, acondicionadores y cremas están hechos con productos naturales del sur del país (¡son lo mejor!) y vienen en envases de aluminio re utilizables; de lo contrario tendrían que botar unos 3.200 envases plásticos al mes.

La decoración fue tan familiar como el aire que ahí se respira. “Este es un hotel hecho a mano, y en él los Velasco en un comienzo y los Pirola después estuvieron involucrados, como si estuvieran decorando su propia casa”. “Las Elisas”, como le dicen a las mujeres de Nicolás y Florencio Velasco, imprimieron el estilo inicial con el arte de otras mujeres de la familia, quienes tejieron a mano las pantallas de las lámparas y las pieceras de las camas, las que luego terminaron Carla Pirola, hermana de Alberto, y Macarena Parot, su mujer; la artista Tere Gazitúa, que también forma parte del clan Velasco, hizo el maravilloso mural que imita piedras de la zona que se encuentra sobre la chimenea. Ese es el lugar de encuentro por excelencia.

Además, el ebanista Cristián Donoso hizo todas las puertas, camas, veladores, mesas y sillas de comedor. Todo es cómodo, acogedor, pero sencillo, como una forma de ser coherente a su sistema sustentable. “El piso es de madera porque es fácil de limpiar, y no hay muchos objetos ni adornos que requerirían de horas de aspiradora”. Unas coloridas fotografías de fiestas tradicionales de Alejandra Undurraga dan el toque de color.

En el libro que hay en la recepción, y donde todos los  huéspedes dejan unas palabras como despedida, hay páginas y páginas de felicitaciones (y muchos ¡gracias!). Alberto, que va una vez al mes, lee todos los comentarios, y uno de los que más le gusta recibir es “felicitaciones por este gran proyecto”, “porque eso lo dice todo”, nos explica, pero también está feliz de leer que para muchos el restorán del hotel, La Romería, es el mejor de San Pedro. Se come bien ahí, productos locales, quínoa –nos tocó un exquisito rissotto, también unas galletas en el desayuno–, además de rica rica, usados con mucho ingenio y buen gusto por el joven chef  Marco Ramírez. En las mañanas el desayuno es exquisito, con pailas de huevo revuelto, palta, brownies... Hambre aquí no va a pasar. De hecho, prepárese para subir unos kilitos.

En el mismo restorán tienen un lindo emporio con todo tipo de conservas, mermeladas, salsas y pastas hechas en la cocina del hotel. Ideal para que se haga un picnic antes de salir.
Lo bueno es que el Casa Atacama ofrece una alternativa de all inclusive que no encontrará en ninguna otra parte. No sólo tiene todas las comidas incluidas en el hotel, sino también en los mejores restoranes del pueblo, justamente para potenciar que los huéspedes salgan, que se sientan en medio de San Pedro. El Blanco, La Estaka y el Adobe, tres lugares emblemáticos, donde nunca imaginará que está en medio de uno de los desiertos más áridos del mundo. Todos son de Francisca Echeverría y su marido, Mauricio Ciocca, quienes viven ahí hace años, cuando la gente iba sólo como paseo del viaje de estudios, y han ido transformándose en el referente gastronómico de toda la región. Ellos ayudaron a crear la carta de La Romería.

Pero aquí no se viene sólo a comer. El fuerte del Casa Atacama son las expediciones, ofrecen 46 en el catálogo (y están planeando sumar unas inéditas), y podemos decir, por experiencia propia, que son las mejores que hemos hecho. Todos sus guías son certificados, han leído mucho, saben de lo que están hablando. A nosotros nos tocó Gonzalo Bruna, adorable, logró contagiarnos con su entusiasmo y amor por la naturaleza. Calculó la hora exacta para llevarnos por el Tunel de Catarpe a lo alto de Cucha Brache, dónde hay una panorámica de 360 grados a la Cordillera de la Sal y el valle más maravilloso. Llegó el atardecer y nosotros figurábamos sentados, copa de champagne en mano, con un exquisito aperitivo. Sacamos miles de fotografías. No se puede creer que exista algo más lindo.

También fuimos a la Laguna Cejar, maravillosa, donde si se baña flota como en el Mar Muerto, y a Tebinquinche, que también se encuentra dentro del Salar de Atacama, y donde vimos la puesta de sol más espectacular de nuestras vidas, esas de las postales que parecen de mentira, con el cielo completamente rojo. Ahí también, en medio de la laguna, en un peñasco de sal, nos armaron una maravillosa mesa con quesos, grisines, vino blanco, champage… Nos dejamos querer.

Pero el broche de oro de nuestro viaje fue una espectacular caminata entre colas de zorro doradas, desde Guatin hasta las Termas de Puritama, donde una espectacular pasarela roja hecha por el arquitecto Germán del Sol y las saludables aguas naturales a más de 30 grados fueron la mejor despedida para un fin de semana 5 stars +. 



Hotel Casa Atacama, Tocopilla E 8, teléfono 56-2-375 4738, 375 4740, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , www.casaatacama.com

 

 



 

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