Clásico con un twist
POR MAGDALENA BOCK // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS ANA MARIA LOPEZ S.
Piana antiguaLlena de fotografías familiares con dos columnas y una talla comprada en Portugal del siglo XVIII.
  Baño de mármol blancoDiseñado por el arquitecto Max Cummins.
  Cabezas de Gonzalo Cienfuegos y Antúnez  Colección de porcelanas del siglo XVIII y cuadro Matta  En el dormitorio principalCama y mesas francesas como veladores y par de lámparas Jansen, almohadones de hilo, sábanas bordadas y piel de zorro. Grabado de Mario Toral.
  Detalle de cojines de tapicería siglo XVIII  En el comedorSillas Vittoria antigua, mesa moderna de cristal y mármol cubierta con un mantel de hilo, copas de Bacarat y candelabros Early American.   Un rincón del livingGran cuadro de Gonzalo Cienfuegos, sillas de acrílico francesa y mesa de Eileen Gray.   Vista general del dormitorio principalDividido por un pequeño muro donde Patricia instaló un panel con brazo para la televisión y repisas de cristal (un sistema que crearon en su tienda).   En el escritorioSillón Luis XV tapizado en terciopelo y librero antiguo. En el muro, dos grabados de Picasso y aguafuerte de Matta.
  En otro rincón de la piezaGrabado Vasarely, dos pisos antiguos, mesa de cristal y alfombra Heriz.   En el livingDetalle de jarrones chinos antiguos y porcelana Limoges.   Detalle del libreroCon 4 ánforas chinas antiguas, sofá-cama francés, mesa de cristal y alfombra Serapi. En el muro, grabados del siglo XVIII enmarcados en espejo.   En el livingCuadro de Pablo Siquier y, a un costado, escultura de Rául Valdivieso. Los sofás y la mesa de centro de acrílico son de PV Contemporáneo.   Otro ángulo del livingTapicería siglo XVIII, sillón siglo XVIII, lámpara cloisonee, mesa victoriana inglesa y figura veneciana antigua siglo XVIII.   Patricia sigue siendo una de las chilenas más elegantes.  Sillón contemporáneo comprado en ParísEl que Patricia también vende en su tienda.   Detalle de sillón imperio tapizado en leopardo  En la terrazaMuebles de Kenneth Cobonpue (que Patricia vende en su tienda) y fogón de Fewer.
 
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Patricia Vargas ha impuesto un estilo de vida a través de su tienda y de los más de treinta años que lleva como decoradora. Uno que prioriza lo bueno antes que lo desechable y la mezcla de lo clásico con lo moderno.
Puede que la palabra "más" se repita muchas veces en este reportaje. No es casualidad ni tampoco un error, nuestra protagonista lo amerita una y otra vez. ¡Qué más podemos hacer…! Patricia Vargas es indiscutidamente una de las mujeres más elegantes de nuestro país y lo ha sido siempre, una de las más audaces tanto para vestirse como para ambientar sus casas, fue una de las primeras decoradoras chilenas, con un sello clásico, pero con un twist muy moderno que la caracteriza hasta el día de hoy. Y más.
Nació con buen gusto, lo lleva en su ADN, y a lo largo de su vida ha ido acumulando información y experiencia, docenas de viajes en el cuerpo, museos, exposiciones, ferias, y un particular interés por el siglo XVIII y el arte contemporáneo que han dado como resultado exitosos 36 años de trayectoria, muchas casas, oficinas y restoranes bajo su firma, una tienda maravillosa (PV Contemporáneo, donde trabaja junto a sus tres hijos, Loreto, Patricia y Rafael Hurtado) que se está renovando todo el tiempo y que ya casi ocupa una cuadra entera de Nueva Costanera de todo lo que ha crecido, y una mujer muy segura de sí misma y de hacer bien su trabajo, un referente lógicamente, aunque esto no se puede decir.
Hay muchas cosas que no se pueden decir en estas páginas. A esta mujer le da pudor que hablen de ella, “no hay nada más desagradable que leer esas entrevistas donde la gente está hablando de sí misma todo el tiempo”, nos dijo varias veces, pero vamos a tener que hacer caso omiso de algunas advertencias para poder escribir sobre ella y su departamento en El Golf (¡perdón Patricia!). No es un secreto por lo demás que ella no es de cosas desechables. Basta darle una rápida mirada para saber que le gusta lo bueno, siempre se ve bien, perfecta la tenida y a la moda, el pelo y las uñas, y lo mismo corre para su propia casa y todos sus proyectos. “Yo insisto todo el tiempo en que en los espacios tienen que haber al menos algunos muebles o cuadros buenos para darles peso. Como decoradora tienes que ir evolucionando de acuerdo a lo nuevo, pero todos los estilos pueden convivir dentro de un mismo ambiente y las cosas lindas siempre caben en un solo lugar aunque no combinen, el punto es ubicarlas bien”.
Patricia sabe mezclar como pocas. En esto va un paso más adelante y su casa es el sumun de su estilo. Desde hace 22 años vive en un gran departamento (unió dos de un mismo piso y lo amplió ocupando unas terrazas) donde principalmente hay muebles del siglo XVIII junto a diseños y arte del XXI, una gran tapicería antigua en un muro, sillones que hace poco compró en París, mesas laterales de un remate de Jorge Alessandri, lámparas italianas, cuadros de Dalí y Picasso y, por sobre todo, obras contemporáneas, como la espectacular pintura de Siquier en el living y esculturas que tiene por todos lados. El arte ocupa un lugar importantísimo en su vida y eso se nota en todas sus paredes. De hecho una vez al año organiza una exposición en su tienda, “trato de hacer el lanzamiento de alguien que no conozcan en Chile”, nos dice. El 2008 fue la del argentino Pablo Siquier y el chileno Juan Carlos Norero.
Varias veces hace viajes de trabajo, a Italia, Francia, Estados Unidos, China y otros países de Asia, para actualizarse y actualizar PV Contemporáneo, y como compra pensando en lo que a ella le gusta, “tendría toda la tienda en mi casa”, se ha tentado con varios muebles y objetos. Una salita de estar que renovó hace poco es un buen ejemplo de lo que trae y de su talento para unir el agua con el aceite. “Aquí todo camina”, explica ella, porque va cambiando las mismas cosas de lugar todo el tiempo, retapizando sofás e incorporando nuevos elementos, “tengo demasiada información, entonces me aburro de mirar todo de la misma forma”. Se ha ido transformando en una coleccionista, con el tiempo ha ido reuniendo figuras de carey, jarrones Delf, cajas chinas, cabezas contemporáneas… Todo tiene una historia y un significado.
Tampoco pueden faltar las flores. Rigurosamente cada quince días va al terminal y compra lo que encuentra, ojalá liliums o rosas blancas y rojas, sus preferidas. Ella misma se encarga de hacer preciosos arreglos a pesar de que no es muy casera. Trabaja desde temprano y hasta tarde en la parte decoración y proyectos de su tienda, pero igual se hace el tiempo para hacer gimnasia dos veces a la semana, ser una estupenda dueña de casa y organizar viajes familiares. Todos los años en septiembre parten en patota a diferentes destinos. Ya han ido a China, Venecia, París, La Toscana, Mykonos, etc. Para una Navidad su hija Loreto reunió muchísimas fotografías de todas estas vacaciones y las transformó en libros. En la dedicatoria escribió: “No hay felicidad mejor que viajar en familia”. Patricia concuerda en que ahí están los mejores recuerdos de su vida.
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1 Comentarios
Sinceramente
Bernardita Vicuña