Con voz propia
POR VALENTINA DE AGUIRRE // FOTOS CRISTOBAL PALMA
Maquetas, guitarras, micrófonos y planos. En la casa laboratorio que Colombina Parra y Hernán Edwards construyeron para su familia, conviven en perfecta armonía sus dos grandes pasiones: la música y la arquitectura.
En el mismo bosque de olmos donde corría y jugaba cuando era chica, Colombina Parra tiene hoy su casa. Una estructura rectangular de dos pisos, hecha de acero y madera, que se funde con el paisaje y se transforma en un árbol más de este terreno ubicado en La Reina, a los pies de la Cordillera de los Andes.
Aunque es conocida por su música, hace ya varios años que decidió dedicarse también a su otra pasión: la arquitectura. Junto a su compañero en Los Ex y además pareja, Hernán Edwards, se dieron cuenta que este era un tema que les apasionaba cuando empezaron a construir su propia sala de ensayo. “Prendió la pólvora en ese tema y ahí quedaron las guitarras botadas y empezamos a darnos cuenta que realmente nos rayaba la arquitectura. Hasta que ya fue tan fuerte que dijimos: parece que tenemos que estudiar. Fuimos y nos inscribimos”, cuenta Hernán.
Cuando estaban en tercer año empezaron a trabajar y antes de tener el título en la mano ya habían armado su oficina. Al poco tiempo se hicieron su propia casa, un manifiesto de la arquitectura que proponen. “Nuestro trabajo es súper moderno, por los espacios abiertos y la estructura más industrial. Pero a esa modernidad nosotros le agregamos siempre cosas hechas por nosotros, que es artesanía pura. Esta casa nosotros la vemos como una especie de prototipo de lo que hacemos, es el gen”.
Para esta pareja de arquitectos y músicos, la elección de los materiales es como la elección de las telas en alguien que hace ropa: es lo que uno toca. Por eso se toman el tema en serio y aunque todo el esqueleto es industrial y hecho en serie, para el revestimiento usan materiales como maderas y piedras que encuentran en demoliciones y que eligen con pinzas, porque para ellos esa es la única forma de encontrar piezas únicas, que de verdad “te hacen cariño”.
En el Apollo 11, como le pusieron a su casa, la vida gira en torno a la creación. Un día pueden estar grabando un disco en el living y otro haciendo una maqueta en la mesa del comedor. “Este espacio común tenía que ser un espacio de trabajo, de taller, de laboratorio. Y esa es la convivencia familiar entre nosotros. No es una casa con un living para sentarse en los sofás a conversar, acá siempre estamos haciendo cosas. Es un espacio donde la convivencia se hace a través de la creación y el trabajo en conjunto”, dice Hernán.
Debe ser por eso que apenas uno abre la gran puerta de madera para entrar a la casa, se siente que hay vida. Está la guitarra encima del sillón, un par de maquetas colgadas de las paredes y el almuerzo a medio hacer sobre la mesa de la cocina. Hasta los invitados que llegan a esta nave son parte importante de la creación, aunque sólo vayan a comer. “Cuando recibimos gente acá siempre cocinamos todos. Todo este primer piso está hecho para la forma en que nosotros invitamos gente y casi siempre los que vienen llegan porque se quieren sumar a este laboratorio”.
Aunque la casa tiene sólo 100 m2, divididos en dos pisos, se siente grande. Los ventanales con vista al bosque y los espacios abiertos y luminosos ayudan a esa sensación. Acá el espacio es uno y lo cerrado es lo mínimo; todo se comparte. Esto ha permitido que la casa vaya creciendo con ellos. Cuando recién llegaron sólo eran Colombina junto a su hijo Tololo, que tiene 20 años, y Hernán. Ahora se sumó Julieta, la hija de ambos. “La casa ha funcionado perfecto en los cambios de edad, se ha ido adaptando súper bien. Como es una estructura tan abierta es capaz de absorber millones de etapas diferentes en nuestras vidas”.
Además, como es una estructura liviana, la casa sólo toca el suelo en seis puntos, logrando que cumpla su función de nave y sea completamente trasladable, sin dejar mayor impacto. “Por eso se llama Apollo 11: es como una nave que aterrizó y que en cualquier momento se puede mover. Y en algún momento probablemente va a ser así”.
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