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DECORACION


ED Nº 194, Junio 2011
Cosmopolita 
 

POR MAGDALENA BOCK // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS ANA MARIA LOPEZ

En el living

Cuadro de Hernán Cedola y sillones de Mantova. Al fondo, obra de Eduardo Rodriguez, lámpara de Vaughan y tapiz de Ignacio Larrain.  

En el baño

Vanitorio en laca roja con cubierta negra diseñado por Sergio Echeverría, apliques de Vaughan, grabado inglés y caricatura del famoso francés Sem.

En el sector comedor-escritorio

Grabado de 30/40 y florero de Christian Tortu.

En el hall de entrada

Que divide el living y la cocina, secretaire antiguo de Cardamon, lámpara de Shanghai Tang y trabajo en acrílico de Eduardo Rodríguez.

En otro sector del living

Sofá capitoné tapizado en gamuza café, mesa de centro diseño de Tony Chi, sillon Baker con algodón de Rubelli y lámpara Tholomeo.

En el dormitorio principal

Respaldo diseñado por Tony Chi, muros engenerados en seda de Vescom y cuadro de Carlos Capelan.

En el living

En el muro, cuadros de Matilde Pérez, de Marcial Ossio y de Cecilia Viagini. Escritorio de Montova, lámpara de Vaughan y sillón Baker.


Una de las palabras que mejor define la personalidad, estilo de vida y trabajo del arquitecto y decorador Sergio Echeverría, también la decoración de su recién remodelado departamento en la calle Alvear, en Buenos Aires, donde las paredes ya se han pintado de diferentes colores unas diez veces. Dice que todavía no da con el tono. 
 
 

"Gordo, juntémonos en el bar del Palacio Duhau (Park Hyatt) para tomar un trago”, le dice Sergio Echeverría a nuestro director Ignacio Pérez-Cotapos. Pero nos invitamos todos y partimos. Porque si Sergio dice que ahí hay que empezar la noche, es porque ahí se empieza. No hay mejor compañía que la de este decorador en el extranjero, viaja con la frecuencia de un piloto, y como es bueno para comer, para comprar, para mirar, para gozar y todas las cosas entretenidas terminadas en ar, se sabe los mejores datos. Y en Buenos Aires más todavía. Está allá casi la mitad de la semana, arrienda desde hace unos siete años un departamento maravilloso en la calle Alvear que acaba de remodelar, y que queda en el mismo edificio que el del arquitecto neoyorquino Tony Chi. De hecho Chi llegó allá por Sergio. Se conocieron para el proyecto del hotel W y el “Gordo” fue el encargado de buscarle un pied à terre en la capital argentina. Gracias a Sergio nos alojamos en ese departamento que parece un hotel y que también fotografiamos para este número.

Pero volvamos a nuestro anfitrión. Llegamos al bar y ahí estaba sentado, impecable, con una de sus camisas rayadas (fue uno de los primeros en atreverse a usarlas en Chile, con pantalones de cotelé rojos o amarillos), buenos colores, se ve elegante siempre. Y es tan simpático, tiene sentido del humor y se puede hablar de cualquier cosa con él. Si el taxista le metía tema, él seguía la conversación con el mismo interés que si se encontraba con un amigo. Finalmente, eso es tener mundo.

No nos despegamos más. Después fuimos al bar Isabel de Juan Santa Cruz, el lugar de moda, y al día siguiente nos llevó a tomar desayuno a un cafecito que quedaba en el barrio, con los sandwichitos de pavo más ricos que hemos comido. El dice que casi no sale, pero lo conocen en todos lados…

Tiene buen gusto Sergio y se atreve a todo, debe ser el hombre con menos prejuicio de nuestro país. Y eso en su trabajo –tiene una oficina de arquitectura interior que cada vez se ha ido internacionalizando más, ha hecho desde barcos en el Mediterráneo hasta hoteles, oficinas, departamentos, etc– es fundamental.

¿Por qué elegiste Buenos Aires para tener tu "segunda casa"?
Siempre quise que Buenos Aires fuera mi segundo lugar de trabajo y de alguna forma tener el departamento me daba un mayor contacto con lo que pasaba con la ciudad. Me gusta mucho y me produce mucha energía todo lo que en ella pasa en todo lo relacionado con mi trabajo. Una de las cosas que más me gusta de la capital argentina es su escala.

El edificio en que se encuentra tu departamento debe ser de los años 50, es elegante, con un lindo hall de entrada, portón de fierro con bronce… ¿Por qué se hizo ese tipo de arquitectura en Buenos Aires y no en Santiago? 

Creo que también hay muchos casos de muy buena arquitectura en Chile, lo que pasa es que la arquitectura de estilo en Argentina está muy bien hecha e incluso hay muchos edificios, por ejemplo franceses, en que los planos fueron encargados a grandes arquitectos franceses en su época. Por otra parte, todos estos edificios fueron construidos con muy buenos materiales, lo que hace que tengan muy buena vejez.

¿Qué cambios le hiciste a tu departamento?
Los cambios fueron básicamente para adaptarlo a las necesidades que yo tengo cuando voy a Buenos Aires, y para recuperar el espacio de un dormitorio de servicio y de una cocina grande, ambos temas que yo no necesitaba. Tanto la cocina como el dormitorio miraban hacia la calle Alvear, que sin duda es la mejor vista, por lo que estos espacios se incorporaron al living o estar.

¿Como lo fuiste ambientando? ¿Eres bueno para ir cambiando la decoración de tu casa permanentemente?
La verdad, más que ambientar mi sistema es definir siempre algo muy básico y con el tiempo ir llenando el espacio con las cosas que me gustan. Efectivamente las cosas se van moviendo de un lado para otro constantemente, y la verdad es que depende del tiempo que tengo libre para estar en el departamento. Cuando vengo con la familia generalmente hay más tiempo y surgen los cambios.


 

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