Cuestión de familia
POR SOFIA ALDUNATE // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
Macarena de la Maza suma 13 años trabajando junto a su tía Patricia Vargas en proyectos de decoración y ha asimilado toda su rigurosidad, disciplina y estilo, el que adoptó con un carácter muy propio. Su casa es su mejor carta de presentación.
Un gran cuadro forrado en film plástico apoyado en una pared, varios metros de género dentro de una bolsa junto al sofá del escritorio listos para mandarlos a tapizar y tres figuras tipo tailandesas en el suelo a la espera de su ubicación final. Así de dinámicas son las cosas en la casa de Macarena de la Maza, una mujer encantadora, que estudió educación de párvulos, pero que ha dedicado los últimos 13 años de su vida a la decoración, tema en el que se inició cuando su tía Patricia Vargas la reclutó para que le ayudara en el área de proyectos de su tienda. Pasta tenía (el buen gusto lo heredó de su mamá, Gloria Vargas), pero la experiencia y la disciplina las aprendió de uno de los mejores referentes de nuestro país en cuanto a audacia y elegancia. Macarena tiene todo eso, pero a su manera. Según ella, sus proyectos tienen un toque natural y relajado, con toda la carga clásica y con ese “qué sé yo” que aprendió de su tía, de la cual está “eternamente agradecida”.
Y a pesar de que sigue ligada a PV Contemporáneo en proyectos específicos, su mayor desafío es dedicarle más tiempo a sus propios proyectos. Se imagina trabajando en un futuro cercano con sus dos hijas mayores, Macarena de 25, quien ha sido toda una revelación como productora de nuestra revista, y Florencia de 22, que está terminando la carrera de diseño. Eso para ella sería el mundo perfecto.
Acogedora y cariñosa, reconoce que le encanta lo que hace y que aunque no se considera especialmente sociable, generalmente termina muy amiga de sus clientas. El ejemplo perfecto son sus vacaciones de este verano: ella, su marido y sus cinco hijos se instalaron diez días en Punta del Este precisamente en la casa de una de ellas, evaluando en carne propia el resultado del trabajo que había realizado un par de meses atrás.
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