El Debutante
POR SOFIA ALDUNATE // FOTOS ANA MARIA LOPEZ S.
Cristián Donoso es de los pocos ebanistas que van quedando en el mundo y ya esta listo para arrasar en el mercado chileno, tal como lo hizo en Estados Unidos. Su casa y su nueva oficina en El Golf atesoran parte de sus obras: verdaderos muebles “de doctorado”.
Sigue de estreno. Aunque clavó bandera hace dos años nuevamente en Chile, los 15 de ausencia fueron lo suficientemente largos como para que todavía Cristián Donoso, su señora Victoria Oddó y su hija Emilia, sean una novedad. “¿Y tú a qué te dedicas?” suelen preguntarle. “Soy artesano”, responde. Ante la cara de impacto de su interlocutor (tiene bien poca pinta de artesano) entra su mujer a dar las explicaciones del caso: “El es ebanista, hace unos muebles increíbles”.
Cristián es el único chileno que se capacitó en una escuela en el antiguo y casi extinto oficio del ebanista en Ecuador y que enseña a manejar personalmente las técnicas del dibujo, diseño, carpintería, armado, talla, tapicería, escultura, acabado y laqueado del mueble. Uno de los pocos profesionales en el rubro que además formó una empresa en Quito, capacitó a un importante número de personas, se promocionó e insertó en el más elitista de los mercados de Estados Unidos y que hoy tiene 200 productos en línea creados por él. Como Ecuador no firmó el tratado de libre comercio con ese país, principal destino de su trabajo, decidió volver a Chile y desde acá seguir con su empresa. El esfuerzo no fue menor, de hecho, junto con él, se vinieron 20 familias ecuatorianas.
Y su debut no es sólo social, también comercial. Inteligente el hombre, calculó la manera más adecuada de entrar al pequeño pero complicado mercado chileno como un grande, sin pedir permiso y arrasando. “No hay nada más patético que el retornado ofreciéndose”, asegura. Y lo logró. Luego de un certero scanner a su competencia, decidió que iba a seguir en lo suyo: la fabricación de los muebles finos de siempre, con una gran variedad y a precios accesibles, pero con un perfil muy bajo, nada de tiendas en Nueva Costanera ni Alonso de Córdova.
Admite que no le da para decorador y que se siente más cómodo con la carpintería y el overol. Su idea es que estos últimos y los arquitectos se abastezcan de sus obras, las que pueden ver en una pequeña casa del barrio El Golf. Muy teatral, con una cuidada iluminación, entre lindas fotos de Alejandro Briones y paredes casi negras, exhibe parte de las piezas que realiza en su fábrica de El Monte. Capiteles corintios, portones victorianos, réplicas de los balaustros de La Moneda, muebles de oficio, de estilo art decó, años 40, franceses, ingleses, italianos, pintados, con parquetería, marquetería… Suma y sigue. Además de una nueva línea chilena que bautizó como Atacama y que está matando. El lugar es para quedar con la boca abierta y él lo sabe.
Pero sin duda, la mejor vitrina de su obra es su propia casa, porque aquí hay muebles “de doctorado”, verdaderas obras de arte de los más diversos estilos. Como el mismo reconoce, no resiste la tentación de probar un nuevo diseño entre sus cuatro paredes. “Me los voy prestando por un tiempo”.
Muy europea por dentro y por fuera, esta casa delata el buen gusto y el enorme sentido estético de su dueño, aunque aclara que es el resultado de un trabajo compartido con su señora, quien como buena artista, también le pega al tema. Eso sí, la dupla es fructífera sólo del color para arriba, el adorno y el complemento corre por cuenta de ella. En la entrada y el comedor las paredes son grises y las molduras blancas y en el living, después de una larga evaluación, desechó el café y optó por un intenso naranja ("naranja Hermés", según un amigo).
La palabra ecléctico le produce urticaria, es más, según Cristián es prácticamente imposible encontrarse con una casa donde todo sea del mismo estilo y época. Sin pretensiones, aclara que aquí hay de todo, pero poco y bueno. Como los cuadros, firmados por Gómez Balbontín, Matías Movillo, Santiago Pérez, Francisco Corcuera y un par por la propia dueña de casa. Los sofá estilo Matta son de terciopelo azul petróleo y el resto, recuerdos de viajes y cosas que han ido juntando con los años. Afuera, como parte de la decoración, un antiguo Volvo de la serie El Santo de James Bond engancha a la perfección con la casa de arquitectura francesa. Eso sí, para ir y venir diariamente de su fábrica en El Monte, donde está su oficio y pasión, se traslada en algo un poquito más moderno.
Contacto: 07-856 6512.
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