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DECORACION


ED Nº 173, Diciembre 2009
En familia
 

POR MAGDALENA BOCK // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS ANA MARIA LOPEZ // COORDINADORA ANDREA SEÑORET

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Terraza

Esta terraza da la sensación de estar flotando sobre el lago. Todos los muebles son plásticos de Estados Unidos y tienen cojines en blanco y azul.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Hortensias moradas oscuras

En este parque crecen por doquier.

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Living

En otro ángulo del living, la mesa de juego con el backgammon que compró una de sus hijas. Sobre la cómoda, colección de Arcas de Noé.

Living

En el living, muros forrados en sisal y cuadros de animales de Andrés Jullian. Las lámparas tienen bases de cerámica y los sofás los mandó a hacer la dueña de casa con un maestro. Los cojines bordados los hace ella misma.

Pasillo

Alfombra argentina y banco de El Pórtico.

Comedor

En el comedor, mesa y sillas de Luis Valdés, y cuadros de Andrés Jullian.

Dormitorio principal

El dormitorio principal, con vista al bosque y al lago, tiene una salita de estar incorporada y un bow window con los lindos cojines bordados por la dueña de casa. Aquí todos los géneros son de Les Tissues.

Dormitorio principal

El dormitorio principal, con vista al bosque y al lago, tiene una salita de estar incorporada y un bow window con los lindos cojines bordados por la dueña de casa. Aquí todos los géneros son de Les Tissues.

Dormitorio principal

El dormitorio principal, con vista al bosque y al lago, tiene una salita de estar incorporada y un bow window con los lindos cojines bordados por la dueña de casa. Aquí todos los géneros son de Les Tissues.

Dormitorio principal

El dormitorio principal, con vista al bosque y al lago, tiene una salita de estar incorporada y un bow window con los lindos cojines bordados por la dueña de casa. Aquí todos los géneros son de Les Tissues.

Quincho a orillas del agua

Uno de los lugares preferidos de la casa, el quincho a orillas del agua. Ahí los muebles son de Klammer.  

Colico

La numerosa familia se instala en esta casa desde fines de diciembre a marzo, pero además sus dueños van todos los meses, incluso cuando está nevado y el paisaje verde se cubre de blanco. Ella se encarga del jardín, un maravilloso parque con hortensias, helechos, robles y raulíes, entre muchos árboles añosos.

Gazebo

Gazebo en medio del bosque para contemplar el lago o leer sin que nada lo desconcentre.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

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Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

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Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

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Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

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Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Esta es una casa vivida, familiar, entretenida para grandes y chicos, donde almuerzan sentados a la mesa más de treinta personas y hacen fiestas con todo el lago.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Colico

Más vistas de esta espectacular casa y jardín en distintas épocas del año. Como dicen sus dueños, la mejor herencia familiar.

Los dueños de esta casa en Colico tienen ocho hijos y siete nietos. Y les gusta veranear como antes, en patota y desde fines de diciembre hasta marzo. La construyeron en el año 87, cuando no habia electricidad y los materiales se trasladaban en tren, y con el tiempo la han ido llenando de vida e historias.

No habían ido nunca a Colico, ni siquiera habían oído este nombre, hasta que un amigo los invitó a acampar. Eran los años 80, cuando este lago cristalino todavía era desconocido para la mayoría de los chilenos y aún más despoblado de lo que es ahora.

No habían casas, ni electricidad, ni nadie en kilómetros a la redonda, pero este matrimonio se enamoró igual de su agua pura, de su tranquilidad, de su naturaleza y, sobre todo, del ambiente familiar que se comenzó a dar en forma espontánea y, que con el pasar del tiempo, se ha mantenido intacto. Hasta hoy no hay discoteques, los panoramas siguen siendo hacer deporte o jugar juegos de mesa, leer, ver películas, quedarse en la casa o juntarse con los vecinos, porque como son tan pocos, todos se conocen.

El año 87 compraron un terreno y decidieron levantar lo que sería el mejor legado para esta gran familia compuesta por ocho hijos y siete nietos (por el momento), más los amigos de los grandes y chicos. Contrataron un arquitecto, pero decidieron involucrarse personalmente en todo. Los jueves compraban materiales y partían en tren en la noche, para llegar el viernes al alba y volverse el domingo.

Bien sacrificado, pero valió la pena, porque el lugar es un sueño, y, como el vino, cada vez ha ido agarrando más cuerpo. Con el paso de los años han ido haciendo ampliaciones, manteniendo siempre características básicas de la casa, como el lindo color celeste con que pintaron la fachada de madera, los muros de pino (también pintados, empapelados o engenerados, jamás color natural) y el hermoso piso de mañío. El jardín parece haber explotado, en el mejor sentido de la palabra, con los más lindos tonos de hortensias blancas, azules y moradas oscuras, agapanthus, helechos frondosos y añosos robles, raulíes, coigües, avellanos y mañíos. Su propia dueña se encargó de diseñarlo, y hasta ahora es la que lo cuida y mantiene.

La verdad es que ella tiene buena mano para todo. Sabe de plantas como una experta (“y si me equivoco arreglo durante el año los errores que haya cometido antes”, dice sin complicarse), cocina increíble, de hecho hace clases en su casa de Santiago, y le gusta hacer casi todo lo que implica un trabajo manual. Ella misma engeneró el living en un comienzo (luego lo cambió por sisal), pintó con stencil marcos de ventanas, subidas de escalera y baños, y ha bordado los más lindos cojines que tiene repartidos por todos lados. Le gustan los ambientes acogedores, vividos, relajados, pero con decoración. Para que se haga una idea, la casa tiene 26 camas repartidas en muchas piezas y todas tienen algo, un tono especial, un lindo cubrecama y cortinas en composé, alguna cómoda laqueada, cuadritos... Todo el tiempo está retapizando algún sofá o readaptando algún ambiente.

En los veranos se instala desde fines de diciembre a marzo, pero durante el año va por lo menos unos cinco días todos los meses, disfruta la casa nevada en el invierno, pero también se preocupa de mirar qué hace falta.

Su marido es igual, “un constructor frustrado”, como le puso una de sus hijas, y en esta casa de veraneo ha demostrado que tiene un don. Diseñó un gran quincho a la orilla del lago, que es como un living-comedor al aire libre, donde pasan todos la mayor parte del día. Ahí se instalan en las mañanas y gracias a un sistema de montacargas que él mismo inventó, bajan y suben los aperitivos, el almuerzo y el té. Nadie se mueve de ahí hasta tipo 7 de la tarde, cuando ya está bajando el sol, y empieza la hora de los deportes. Juegan volleyball, fútbol, tenis, hacen caminatas por los senderos del parque... Hasta improvisaron una pequeña y doméstica cancha de golf en una de las lomas del terreno. El también hizo una linda casita de muñecas celeste para las nietas mujeres, y una roja para las herramientas. Ahora está metido de lleno en su próximo proyecto: una casa en el árbol (y a gran altura).

Este matrimonio no quiso aparecer con sus nombres en este reportaje –por pudor, nos dijeron–, pero seguramente todos los que van a Colico para las vacaciones van a saber de quiénes estamos hablando. Desde hace unos años que son famosos por la fiesta Full moon party que hicieron una noche de luna llena en su quincho. Invitaron literalmente a todo el lago, con mucho humor decoraron con pareos, plantas y jarrones para lograr un ambiente tropical, el hijo del cuidador del vecino llevó su banda (bien cumbianchera) y los instalaron en un andamio en el lago para que pareciera que flotaban, y tuvieron tanta suerte que justo se encontraba por esos lados el hijo de su propio cuidador, que hace años es barman de los cruceros Royal Caribbean, quien se encargó de hacer tragos producidos y con nombres raros. Bailaron hasta las cinco de la mañana y lo pasaron tan bien que al día siguiente aparecieron lanchas estacionadas en los más inverosímiles lugares. No hay quien no pida que la repitan.
 

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