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ED Nº 175, Marzo 2010 |
Enchapado a la antigua
POR MARIA JESUS CARVALLO // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
En medio de pinos, eucaliptos, palmeras y una preciosa vista al mar, Guillermo Arthur construyó el proyecto de su vida: una casa de campo antigua inspirada en las de Normandía, muy cerca de la de sus papás y sus hermanos y con todo lo necesario para olvidarse del estrés.
El dueño de esta casa es como sacado de una novela épica. Un personaje enchapado a la antigua, que muere por la buena mesa, las conversaciones entretenidas, las historias con cuentos antiguos, la lectura bajo los árboles y los paseos eternos en un coche que restauró y que tiene siempre listo con los caballos ensillados.
Guillermo Arthur tiene harta personalidad, le gusta hablar y reírse fuerte, es sociable y le encanta estar lleno de gente, pero cuando le dijimos que queríamos hacerle un reportaje a su campo en Santo Domingo se complicó un poco. Por su trabajo –un importante cargo en el mundo de las AFP– está acostumbrado a los periodistas, a las cámaras y grabadoras, pero cuando el tema es su vida privada y su casa, prefiere mantenerse a raya.
Finalmente primó su esencia y terminó contándonos la historia de este lugar de principio a fin, desde que sus antepasados compraron este fundo hasta cuando junto a su señora decidieron armar la casa que siempre soñaron.
Ubicado a pocos kilómetros de Las Brisas, entre cerros sembrados de trigo, árboles enormes y una preciosa playa con estero y laguna, el fundo El Peumo tiene tantos años como anécdotas de siglos pasados. Cuentos como que los primeros dueños paseaban en coches recorriendo las praderas o que bajaban a la playa en trineos tirados por bueyes y se daban “baños de mar” tan vestidos que casi no se sacaban ni los zapatos.
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