Estilo CCU
POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS ROQUE RODRIGUEZ
Las nuevas oficinas de la CCU son tan modernas como funcionales, cómodas y luminosas, pero lo más importante es que potencian la calidad de vida de los que ahí trabajan. Además de una buena colección de arte y una sala de descanso, hay una Bierstube –un bar especialista en cervezas–, terraza y hasta un quincho.
Volvieron a su casa y están felices. Después de muchos años en su antigua sede en el centro de Santiago –un emblemático edificio entre las calles Bandera y Moneda– la ccu clavó bandera en el terreno que la vio nacer y que ahora es una de las manzanas más codiciadas y modernas de Chile: Sanhattan.
Cuenta la historia que hace unos 150 años, un tímido inmigrante alemán tuvo la genial idea de inventar el mejor remedio casero para su señora embarazada que no podía dormir de la sed. Le fabricó una exquisita cerveza con recetas ancestrales y fueron tan buenos los comentarios, que no sólo ella sino todos sus amigos nunca más dejaron de probarla. Visionario, empezó a producirla en masa hasta que nació ccu, la Compañía de Cervecerías Unidas y se estableció con una pequeña planta procesadora en el paño que cubría la Costanera, Vitacura y Nueva Tajamar. Tiempo más tarde decidieron cambiarse al lugar donde se hacían los negocios en ese minuto y se instalaron en el centro y la periferia.
Después de muchos años ahí, el 22 de mayo del 2007 rehicieron las maletas y volvieron a sus orígenes en Vitacura. Todavía eran dueños de algunos metros en este sector y le encargaron a unos reconocidos arquitectos que asumieran la tarea de levantar una construcción que le hiciera el peso a la compañía.
Crearon uno de los edificios más comentados del último tiempo, con una superficie de más de 44 mil m2 revestidos en hormigón armado, granito y cristal. Las oficinas de la ccu ocupan gran parte de la edificación, específicamente desde el piso 19 al 27 y la idea central fue seguir las mismas líneas del diseño exterior, tratando de jugar al máximo con las transparencias. En otras palabras, y como dice el gerente de operaciones corporativas Dirk Leisewitz, “privilegiar la luz natural teniendo muy en cuenta el sentido ecológico, minimizar los espacios cerrados, usar materiales nobles y una gama de colores cromáticos reducida para cumplir con el concepto de atemporalidad y evitar que en poco tiempo pase de moda”.
Todos los pisos tienen un esquema similar de distribución y mobiliarios estándares, exceptuando “las caras visibles” como dice Dirk Leisewitz, y que son el 23, 24, 26 y 27, que es donde está la recepción y las gerencias. Ahí se usaron dobles alturas, se instaló un ascensor interno completamente de cristal, al igual que una escalera de este mismo material y que permite ver claramente lo que pasa más abajo. Todo con las mejores vistas de la ciudad.
El trabajo de interiorismo estuvo a cargo de Escipión Munizaga, la iluminación de Mónica Pérez y la decoración de Enrique Concha, quien muy en su estilo ambientó los 8.100 m2. A esto se le sumó una importante colección de arte propia de la ccu y que incluye obras de artistas nacionales consagrados y emergentes.
Además se hicieron una serie de elementos extras tan importantes como el resto y que hacen la diferencia con otras oficinas. Como una sala de estar, un bar que ellos llaman Bierstube, una terraza, dos comedores y hasta un quincho. “Una de las cosas que más nos gusta escuchar es que nuestra gente comente que está feliz en el lugar donde trabaja. Creo que cumplimos con nuestro objetivo global, que es tratar de potenciar un mejor vivir y si ya internamente se siente, es un gran paso”.
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