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DECORACION


ED Nº 171, Noviembre 2009
¡Fantástica!
 

POR SOFIA ALDUNATE // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS

El Living

Silla Luis XVI, con tapiz de terciopelo rosado de Christie?s en Nueva York y el baúl Louis Vuitton perteneció al tatarabuelo de Micky, Max Fontaine Pretot. A la izquierda, cómoda del siglo XVIII con marquetería y, sobre ella, lámparas americanas de los años 50 compradas a Gabriel Carvajal.

Dos ambientes

Micky diseñó esté librero para dividir el living en dos ambientes. Los sillones amarillos son Luis XV, la corona sobre la ventana es del siglo XVII y la trajeron desde Lima. En la terraza, el género negro con blanco es de Ralph Lauren, igual que el del sofá del living.

El Living

La mesa de centro es una clásica Valdés Freire de los años 40, la silla es Luis XVI comprada a Mario Velasco y la mesa redonda es un bouillote francés del siglo XIX comprado en Sotheby?s de Londres.

En el Living

El cuadro a la izquierda es un retrato del abuelo del dueño de casa Gustavo Muñoz Aguirre, pintado a los siete años por el maestro Miguel Venegas Cifuentes. A la derecha, litografía de Picasso comprada en Christie?s. Las cortinas de seda fueron compradas usadas en un remate en Nueva York.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

Esta silla fue diseñada por Micky

Se vende en la tienda ABC Home en Nueva York

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

Caja de puros francesa del siglo XIX con perro de bronce

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

En el Escritorio

Mesa victoriana del siglo XIX, sillas patinadas amarillas y librero blanco diseñado por Micky. El retrato al fondo corresponde al barón Christian von Hildebrandt-Jorry, uno de los antepasados del dueño de casa.

En la salita

Cama cuja que perteneció a Diego Portales, juego de té Tiffany y tazas Limonge heredadas.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

¡Fantástica!

Un precioso jardín diseñado por Micky y Malú, muchas fotos familiares, persianas celestes provenzal, ánforas de mármol italianas, cientos de detalles, muebles de categoría y mucho estilo: así es la casa de los Hurley Custer.

La casa del decorador y marchand d’art Micky Hurley y su señora Malú Custer es tan original, joven, elegante y atípica como ellos. Aquí la tradición, los viajes y el buen gusto hacen que nada sea lo que uno espera.

La noche anterior la comida duró hasta pasadas las tres de la mañana. Los 20 invitados ni se enteraron que la selección chilena hacía lo imposible por superar a los penta campeones en Bahía. La comida y la conversación estaban demasiado buenas como para preocuparse si clasificábamos finalmente al mundial o no. Eso suele pasar en la casa de Micky Hurley y su señora Malú Custer, ellos siempre van cinco, diez, quince pasos más delante de lo típico, de lo esperable. Juntos son un universo paralelo.

A las 11 de la mañana en punto Micky nos abre la puerta de su casa en El Golf. Impecable como siempre y sin rastro de trasnoche: chaqueta azul marina de vicuña, camisa celeste, zapatos tipo slippers (esos que pusieron de moda los hermanos Medina en España y que son como unas pantuflas de terciopelo bordadas), anillo de oro con el escudo de la familia y pañuelo en el bolsillo. La tenida y la pinta perfecta para los adoquines de la entrada, la fachada blanca, las persianas celestes y el Mercedes Benz de la década pasada estacionado. Hasta ahí todo bien, todo en calma, todo de revista.

Pero basta el “hola” inicial para que este hombre y toda su energía transformen esta entrevista en un vertiginoso, disperso y acelerado paseo por su vida, sus antepasados, su trabajo, sus viajes, su linaje, su casa, sus muebles, su familia, sus remates, condes, príncipes millonarios y famosos. Sencillamente imposible de seguir. Al contrario, ella es todo calma, todo paz, un bálsamo que disfruta y a la vez tranquiliza al torbellino que tiene al lado.

A pesar de los infructuosos intentos por conducir nuestra conversación de acuerdo a una pauta preestablecida, fue humanamente imposible. No quedó más remedio que apretar “rec” y dejarse llevar. A sus 31 años, Micky tiene más cuentos que un señor de 80. Cuenta fascinado que Ralph Lauren se le acercó a la Malú en una beneficencia de su marca Purple Label para preguntarle, refiriéndose a su marido con su “atuendo preppy”, “did he walk out of the window display?” (algo así como si había salido de la vitrina); que remató una mesa de comedor Regency para 18 personas en Christie’s sin saber dónde la iba a poner y que Oscar de la Renta comentó en una comida que con la Malú hacían una pareja très chic. También están sus fines de semana en los Hamptons, sus estadías en castillos italianos a los 14 años,…

Micky Hurley es un personaje y le gusta serlo y parecerlo, no por nada en su currículum ostenta un título de actor. Pero actualmente lo suyo es la decoración y el arte, mundo en el que se mueve a sus anchas porque lo lleva en la sangre, tiene muy buenos contactos y clientes de primera. Su abuelo Gustavo Muñoz Aguirre es, según los entendidos, uno de los más destacados marchant d’art de nuestro país y su nieto le sigue sus pasos desde los 13 años y era su más fiel compañero en los remates. Hoy corre por cuenta propia y según la representante de Sotheby’s en Chile, Cecilia Miquel, lo está haciendo muy bien. “Con toda esa energía que tiene, con lo empeñoso que es y con su buen gusto, está creando un nuevo nicho en nuestro país. Estoy convencida de que le va a ir regio”. Y Micky lo sabe. De hecho nos dio una larga lista de doctos en el tema para que contactáramos y confirmáramos su versión, es más, hasta nos sugirió llamar al director de Christie’s para pedirle referencias suyas. ¡No le falta confianza en sí mismo! Siguiendo sus instrucciones, hablamos con el coleccionista Juan Salinas, quien no escatimó en elogios: “Hace su trabajo con mucha sabiduría, sabe muy bien lo que ofrece, conoce el mercado y tiene muy buenos contactos, tiene una proyección muy interesante”, resume.

Su vida entre Chile y Nueva York le ayuda mucho en su oficio. Hace un par de semanas fue de un día para otro a buscar un cuadro por encargo de un cliente. Con un pie allá y otro acá, vende y compra sillas y cómodas del siglo XVIII, cuadros de Camille Pissarro y Joaquín Sorolla y en un par de semanas le llega un container repleto de piezas “fantásticas” (su palabra favorita) que subastó en Christie’s y Sotheby’s. En julio próximo parte con su señora y sus tres niños –Rex de 6, Malú de 4 y Olympia de 2– a hacer un master en muebles del siglo XVIII a la Gran Manzana. Ahí pretende instalarse dos años para convertirse en un erudito del tema.

Pero eso es en un año más. Por el momento tiene mucho que hacer en Chile. De partida remodelar la casa que se acaba de comprar a media cuadra de la suya. “Un día nos tocaron el timbre y, aunque no teníamos en mente venderla, sencillamente no pudimos resistirnos a la oferta que nos hicieron”. Como todo tiene su precio, hoy están de cabeza diseñando y planeando qué paredes levantar y cuáles botar. Lo mismo que hicieron con esta. Se tomaron seis meses en remodelarla, tiempo que se instalaron en la casa de los abuelos de la Malú.

La casa les quedó “fantástica”, muy europea, entretenida y original, como ellos. Aquí, además de muchas piezas importantes –item clave para Micky quien asegura que sin ellas no existe una buena decoración–, hay que sumarle todo el peso de la tradición, porque si hay algo que abunda, son los retratos y las fotos de antepasados con apellidos lustrosos. Pero eso no impide que el lugar sea libre y joven, por el contrario. Es aquí donde esta pareja se maneja magistralmente: el tátara tatarabuelo, Lord Purdon, está colgado sobre paredes “celeste Tiffany” y, un poco más allá, unas estrellas de mar de colores le hacen juego a las cortinas de seda salmón que remató en Nueva York y que tienen una enorme basta para el día que tengan su soñado castillo. Todo esto además de las sillas diseñadas por Micky y que vendía en ABC Home, el baúl Vuitton con las iniciales de Max Fontaine Pretrot (otro de sus tatarabuelos), la litografía de Chagall, el librero que diseñó el dueño de casa para separar los ambientes, el dibujo de Toulouse-Lautrec, el cuadro de Matta, la mesa de centro Valdés Freire, la mesita que alguna vez fue de su antepasado, Diego Portales, una cómoda del siglo XVIII y más. Mucho más. En el comedor pasa lo mismo y en su pieza, y en el jardín, y en la cocina. Esta casa es de, para y como los Hurley-Custer.

 

 

 

 

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