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| ED Nº 198, Especial Moda Octubre 2011 |
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Her way
POR BERNARDITA BRAUN // PRODUCCION XAVIER SANHUEZA // FOTOS JOSE MORAGA Fuimos testigos de una decoración espectacular y de una anfitriona que llegó de Nueva York trayendo consigo, no sólo muebles de culto, un clóset de película y su gata, sino además todo un mundo, anécdotas fascinantes y su pasión por el diseño de moda. Cecilia de Sola y su magnífico departamento en El Golf. Si hay algo que le sobra a Cecilia de Sola es estilo. Para vestirse, para decorar su casa, para vivir. Y ella lo sabe. Sabe que tuvo la suerte de crecer en una familia donde lo bonito sí importaba; en una casa donde convivía naturalmente con grandes iconos del diseño, irónicamente en un país tan bajo perfil como El Salvador. “Mi abuelo era un gran admirador del diseño, especialmente del siglo XX. El tenía una visión muy avanzada para su época, imagínate que, aunque conocía a los artistas locales de sobra, contrató a un arquitecto sueco, llamado Georg Carlsson, para que le hiciera su finca, y él le enseñó muchísimo, y cultivó el gusto de mi abuelo por lo estético”. Y el suyo también. Porque basta cruzar la puerta de su departamento, en el último piso de un edificio en pleno barrio El Golf, para intuir que ahí sí que existe pasión por lo estético (y por lo bueno); que el diseño lo es todo, y que en todo está su firma, su pasado, su personalidad. Cecilia se mueve graciosa entre sus cosas, seguida fielmente por su gata Geisha, mientras cuenta la historia de algunas de sus obsesiones: la lámpara de la salita del diseñador finlandés Paavo Tynell, la alfombra china de 200 años que heredó de su abuela o una vela de resina fucsia que se le hizo irresistible de comprar en Barneys.
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