House & Garden
POR MAGDALENA BOCK // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
Caroline en su terraza.jpg) .jpg) Es lo más parecido a la Martha Stewart .jpg) .jpg) Todas las flores son en tonos pasteles.jpg) .jpg) Las flores son en tonos pasteles.jpg) .jpg) Escritorio antiguo .jpg) .jpg) Toda la casa está cerrada por pinos .jpg) .jpg) Grisines que nos hizo el dÃa de las fotos.jpg) .jpg) Pieza de alojados en tonos verdesCon una cama de fierro antigua, batas blancas para las visitas y, en el muro, una secuencia de grabados.
.jpg) .jpg) Decoración femeninaSiempre con mezcla de géneros y estampados, bien femenino, como todo lo que sale de sus manos.
.jpg) .jpg) Pieza principal es en azul y rojoVelador del Parque de los Reyes con tiradores de Anthropologie.
.jpg) .jpg) Pieza principal es en azul y rojoTiene un bow-window que mira al mar, muchos cojines hechos con géneros de Pierre Frey, pieceras de la antigua Linos la Unión, un velador del Parque de los Reyes con tiradores de Anthropologie y una butaca de madera tapizada con una tela de Designers Guild.
.jpg) .jpg) En la terrazaLos muebles los mandó a hacer Caroline donde un maestro y luego le hizo cojines de lona. .jpg) .jpg) El hall de entrada Con un papel de Designers Guild.   Lliving, comedor y cocina están unidosLas sillas y la mesa de centro son de mimbre, y varias cosas se reciclaron del Parque de Los Reyes, como la larga mesa.   En el livingEl librero hecho a partir de los detalles de un mueble antiguo y pintado en celeste y gris para guardar los cientos de libros de una familia lectora, las lámparas de bronce son antiguas y el cuadro se hizo con el himno nacional holandés. En primer plano, sofá con una funda de género de colcha y cojines de Cánovas.
  Lliving, comedor y cocina están unidosLas sillas y la mesa de centro son de mimbre, y varias cosas se reciclaron del Parque de Los Reyes, como la larga mesa.   1-(21).jpg) .jpg) 2-(1).jpg) .jpg)
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Lleva mas de treinta años viviendo en Chile, pero la holandesa Caroline Cable todavia habla, vive y decora con un marcado estilo ingles. Su casa en El Pangue es el summum de su feminidad, sentido del color y buen gusto.
A unos les toca más, a otros menos... Así ha funcionado el universo desde el Big Bang y no hay nada que hacerle. Bueno, Caroline Cable resultó beneficiada. Tiene 60 años y una facha que ya se quisiera una de treinta y tantos, es buena para hacer deportes, leer, cocinar, coser y decorar. Es holandesa, pero tiene una simpatía y autenticidad bien latinoamericanas, se viste sólo de negro, blanco y beige (“sobre todo ahora que soy vieja y que la frase ‘menos es más’ pasa a ser fundamental), pero le gusta despertar y vivir entre colores, géneros y texturas, todo en un estilo femenino, suelto, acogedor.
Llegó a Chile el año 76 con su marido, una hija, un par de maletas, palos de golf y una máquina de coser, con la idea de quedarse sólo 6 meses. Como nunca nadie le ofreció irse a Nueva York, Londres o París, como dice ella, se quedó en nuestro país feliz de la vida.
Hizo muchas cosas. Tenía estudios de diseño de moda así que le cosía todos los vestidos a sus niñitas (con el tiempo tuvo dos hijas más) y también vendía ropa, “más deportiva que de moda, porque aunque me gustan algunas cosas modernas, siempre prefiero lo bueno y simple”. Luego se dedicó a la restauración de porcelanas, hizo clases de cocina en su propia casa, principalmente con recetas fáciles y que se vieran bien, en los 90 se asoció con Meche Eguiguren e instalaron la tienda Taller a Colgar en Alonso de Córdova, donde traían géneros de distintas partes del mundo, y luego siguieron juntas desarrollando otros proyectos, como la materialización de los primeros pilotos para las piezas del hotel W.
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