Caroline en su terraza.jpg) .jpg) Es lo más parecido a la Martha Stewart .jpg) .jpg) Todas las flores son en tonos pasteles.jpg) .jpg) Las flores son en tonos pasteles.jpg) .jpg) Escritorio antiguo .jpg) .jpg) Toda la casa está cerrada por pinos .jpg) .jpg) Grisines que nos hizo el dÃa de las fotos.jpg) .jpg) Pieza de alojados en tonos verdesCon una cama de fierro antigua, batas blancas para las visitas y, en el muro, una secuencia de grabados.
.jpg) .jpg) Decoración femeninaSiempre con mezcla de géneros y estampados, bien femenino, como todo lo que sale de sus manos.
.jpg) .jpg) Pieza principal es en azul y rojoVelador del Parque de los Reyes con tiradores de Anthropologie.
.jpg) .jpg) Pieza principal es en azul y rojoTiene un bow-window que mira al mar, muchos cojines hechos con géneros de Pierre Frey, pieceras de la antigua Linos la Unión, un velador del Parque de los Reyes con tiradores de Anthropologie y una butaca de madera tapizada con una tela de Designers Guild.
.jpg) .jpg) En la terrazaLos muebles los mandó a hacer Caroline donde un maestro y luego le hizo cojines de lona. .jpg) .jpg) El hall de entrada Con un papel de Designers Guild.   Lliving, comedor y cocina están unidosLas sillas y la mesa de centro son de mimbre, y varias cosas se reciclaron del Parque de Los Reyes, como la larga mesa.   En el livingEl librero hecho a partir de los detalles de un mueble antiguo y pintado en celeste y gris para guardar los cientos de libros de una familia lectora, las lámparas de bronce son antiguas y el cuadro se hizo con el himno nacional holandés. En primer plano, sofá con una funda de género de colcha y cojines de Cánovas.
  Lliving, comedor y cocina están unidosLas sillas y la mesa de centro son de mimbre, y varias cosas se reciclaron del Parque de Los Reyes, como la larga mesa.   1-(21).jpg) .jpg) 2-(1).jpg) .jpg)
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Desde hace unos tres años trabaja en decoración junto a sus dos hijas, Valesca (a quien le publicamos su casa en agosto del año pasado) y Jocelyn Sinninghe. Les ha ido bien, hacen hartas casas, departamentos, oficinas, siempre con ese marcado estilo inglés que las caracteriza, mezcla de antigüedades con cosas contemporáneas, muchos colores (más tirados a los pasteles) y, sobre todo, el uso de géneros y texturas, “donde más me sale esa relación que tengo con la moda”, dice Caroline. Así como hay gente que parte vistiéndose por los zapatos, ella lo hace por los géneros, necesita enamorarse de uno para decidir cómo será el resto.
Su casa en El Pangue es un derroche de lo que más le gusta. Desde que llegó a Chile hace más de treinta años comenzó a veranear en Zapallar y Cachagua, siempre quiso tener una casa, pero su marido no se decidía. Hasta que lo convenció el año 89 y construyeron una con el arquitecto Juan Echenique. “En ese tiempo uno se demoraba tres horas y media en llegar a la playa, por lo que las casas se hacían pensadas para el verano, no para los fines de semana ni para el invierno. Tenían otro enfoque”. Por lo mismo la han ido arreglando de a poco y la decoración está en un permanente recambio, “siempre estoy pensando en tener menos, pero soy incapaz, me gusta ver mis cosas, usarlas, no puedo tenerlas guardadas”.
En el primer piso hay dos dormitorios de visita con un baño, y el living-comedor-cocina, todo unido, porque como europeos que son les gusta ir sin nana, cocinar todos juntos, recibir a hartos amigos chilenos y extranjeros, siempre con los nietos dando vueltas por todos lados. La cosa tiene que ser vivida, “con el diario tirado por ahí, nada formal ni estirado”.
En el segundo piso hay tres piezas en suite. Cada una tiene su color, la azul es la principal, la verde y la rosada para los invitados, que cuando llegan a esta casa se sienten como en un pequeño hotel. Caroline es una productora innata, les deja flores y la bandejita del agua perfecta en el velador todas las noches, batas blancas a los pies de la cama, toallas exquisitas en el baño, y una serie de detalles que continúan hasta la terraza y la piscina rodeada de chaise longues con toallas listadas.
Aquí hay harta decoración en todos lados. Sólo el piso se dejó color madera, porque todos los muros y techos se pintaron blancos, algunas vigas de color, y hay buenas cortinas, tapices, cubrecamas y cojines, además de arreglos de ramas y flores que saca de su mismo jardín. Una casa con alma de principio a fin, “simplemente lo mejor que nos ha podido pasar”.
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1 Comentarios
Es una casa soñada, vivida.
Para cocinar, leer, cantar y disfrutar de lo simple y maravilloso que es estar en familia...