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DECORACION


ED Nº 190, Marzo 2011
Iluminado     
 

POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS MATHIAS MARTIN

Jaime Beriestain

Experto en iluminación, este diseñador ideó un sistema de luces que va cambiando a lo largo del día y que le da un look diferente al mismo espacio.

Experto en iluminación

Este diseñador ideó un sistema de luces que va cambiando a lo largo del día y que le da un look diferente al mismo espacio.

Experto en iluminación

Este diseñador ideó un sistema de luces que va cambiando a lo largo del día y que le da un look diferente al mismo espacio.

Nuevo showroom

Hace un par de meses, abrió con una buena selección de piezas únicas. Muebles restaurados, libros y mantas de cashmere, son parte de los mil objetos que se pueden encontrar.

Jaime Beriestain

Su oficina de interiorismo está ubicada en uno de los mejores barrios de Barcelona.


Un día está en Dubai, al siguiente en Chennai, India, y en la misma semana aterriza en Saint-Tropez. Así es la apretadísima agenda del interiorista Jaime Beriestain. Chileno pero radicado en Barcelona hace más de una década, su oficina Beriestain Interiores es una de las más reconocidas de España y sus encargos van desde lujosos hoteles hasta residencias reales. Su nuevo showroom es su último gran acierto, donde vende todo tipo de objetos vintage seleccionados por él mismo.
 

Jaime Beriestain es chileno, pero a estas alturas ya tiene un poco de sangre catalana en su cuerpo. Diseñador gráfico e interiorista, hace más de diez años que llegó a Barcelona a estudiar y se quedó para siempre. Hoy es considerado uno de los más importantes de España, tiene una oficina de proyectos con profesionales de todo el mundo y acaba de abrir un showroom con muebles vintage restaurados. Y aunque le fascinan las humitas con tomate y ají verde, la enorme cantidad de encargos pendientes y el reconocimiento que ha alcanzado durante su carrera internacional, han hecho que por ahora no tenga planes concretos de volver a tierras chilenas.

Como él mismo cuenta, eligió entrar a estudiar Diseño un poco involuntariamente, porque fue lo primero que tuvo a la mano. “Mi pasión favorita era simplemente soñar”. De chico nunca fue muy bueno para jugar a la pelota y prefería entretenerse armando objetos con todo lo que tuviera a la mano. En un segundo podía hacer una lámpara con papel celofán o decorar su pieza con algún detalle original. Por lo mismo, su carrera fue el trampolín que necesitaba para expresarse y sacar toda esa esencia creativa que había acumulado durante tanto tiempo. En esos años, su hermano estudiaba Arte en la Universidad Católica y cada vez que podía se metía a sus clases de incógnito, al igual que en otras de Arquitectura.

Ese mismo espíritu aventurero y libre lo hizo elegir España como su próximo destino. Su idea era seguir aprendiendo y encontró un curso de Arquitectura Interior en la Escuela BAU que le llamó la atención. Sin mucho presupuesto pero con todas las ganas del mundo, partió a Barcelona pensando siempre a corto plazo, pero una vez allá la mezcla de culturas, la manera de pensar y de vivir de los españoles y, especialmente, Ibiza lo obligaron a quedarse. “Tenía un presupuesto limitado, el plan era estudiar y vivir como un príncipe por dos años para luego volver a recomenzar… sin embargo la vida es así. Por más que hagamos planes y creamos que dirigimos nuestras vidas, es la propia vida la que te va abriendo puertas y caminos que en su mayoría son insospechados”.

Junto con el cambio de milenio, Jaime abrió una oficina con tres grandes proyectos bajo el brazo. No paró más e incluso consiguió ser parte de importantes obras públicas, como la cadena de hoteles Hilton (especialmente el Hilton Barcelona), el Parador Trujillo en Cáceres (un convento del siglo XV reformado con 79 habitaciones), el resort Los Zocos en Lanzarote, el Parador de Alcalá de Henares (el primer parador de la historia con muebles de diseño), además de la Villa Bugatti (del chileno radicado en España Patricio Chadwick), residencias privadas, restoranes y clubes.

Uno de los grandes secretos de su éxito es estar “permanentemente creando”, es su “tanque de oxígeno”. Además, cuida mucho su equipo de trabajo, prefiere que sea chico pero bueno, nunca más de 6 personas –entre diseñadores, interioristas, arquitectos y artistas–, porque no quiere transformarse en una fábrica de diseño, “no me convence que tomen decisiones por mí, los clientes pagan para que yo me haga cargo del concepto estético y me gusta estar encima de cada cosa”.

El manejo de la iluminación es todo un tema para este diseñador. Hace un par de años desarrolló una serie de lámparas que siguen produciéndose hasta ahora. Una es Box, diseñada para la empresa catalana DAB y otra es Bosca, para Marset. Su oficina es otro ejemplo de su buen manejo en esta área, ahí instaló un moderno sistema que controla la luminosidad y que permite que el espacio tenga vida propia. A lo largo del día va cambiando automáticamente la intensidad, fuerza y color de la luz.

Más allá del talento, Jaime confiesa que también ha tenido suerte, que ha sabido conocer a la gente precisa en el minuto justo, sin tener jamás que tocar una puerta. Por estos días divide su tiempo –y casi su cuerpo, porque el trabajo es intensísimo– entre Dubai (Emiratos Arabes), Riyadh (Arabia Saudita), Saint-Tropez y Gordes (Francia), Turín (Italia), Chennai (India) y próximamente comenzará un hotel en Frutillar, Chile.

A esto hay que sumarle su nuevo showroom que está junto al estudio, ubicado en un barrio histórico, lleno de boutiques, mucho ambiente y muy cerca de la Casa Milà de Gaudi (La Pedrera), uno de los edificios más conocidos de Barcelona. Siempre quiso tener un espacio de este tipo, era uno de sus grandes sueños y luego de diez años de carrera consideró que era el momento preciso. Todo partió cuando empezó a buscar y comprar piezas para sus proyectos. La tarea no se le hacía fácil, porque los objetos que encontraba nunca tenían el acabado ni el tapiz o el color adecuado. Fue ahí cuando se le ocurrió tener un espacio propio y hace un par de meses lo hizo realidad. Un showroom con muebles y elementos únicos, comprados en Europa y Estados Unidos, algunos diseñados por reconocidos arquitectos y creadores, otros simplemente elegidos por su valor estético. Mobiliarios, textiles, velas, fragancias, papelería y más, “no las típicas butacas que huelen mal y que te da miedo sentarte encima”.
Cada temporada el lugar se transforma en una galería, donde artistas invitados realizan instalaciones y dan a conocer su trabajo. “Tiene la ventaja de ser un espacio creativo, vivo, en constante movimiento. La gente puede entrar libremente, sin necesidad de hacer una cita previa, y comprar una experiencia, una búsqueda, un estilo y mi sello personal”.



www.beriestain.com, C/ Pau Claris, 181, teléfonos (+34) 93 301 6989 y (+34) 671 149 282.

 

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1 Comentarios 

Victoria Martinez H
Publicado Domingo 24 de Abril, 2011 - 04:59 hrs.
Felicitaciones. El sello Personal y los Sueños sin froteras te han iluminado.
Victoria Martinez Artista Visual.

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