Minimalismo frustrado
POR SOFIA ALDUNATE // FOTOS ANA MARIA LOPEZ
Rincón del baño  Baño principalLos mosaicos son de Duomo.   Dormitorio principal  En la cocinaTodas las cubiertas son de mármol de Carrara y la gigantografía del fondo es de Rosalba Skinner.
  En la cocinaTodas las cubiertas son de mármol de Carrara y la gigantografía del fondo es de Rosalba Skinner.
  En la cocinaLa mesa del comedor de diario es del Bazar de la Fortuna y su cubierta tiene una impresión de rosas en blanco y negro.   En el comedorMesa antigua laqueada negra, sillas con fundas de toile de jouy, lámparas de mimbre mandadas a hacer y arrimo con copones blancos de Moro.   Una vista desde la casa hacia la entrada  Pieza niñitaEl toile de jouy de Laura Ashley; el mural es de Paula Olivares.
  En el dormitorio principalEscritorio laqueado negro, sillas de la tienda Himalaya, esculturas hechas por Trinidad.   Escultura del japonés Akio Takamori  En la entrada de la casaMural Las Plumas hecho en cerámica por la dueña de casa.   Trinidad CorreaJunto a sus hijas Trinidad, Josefina e Ignacia.   Baño de visitasDetalle lavatorio.   Baño de visitasDetalle lavatorio.   Detalle lindo ramo de peonías  Pieza niñitaLa cama y el velador fueron copiados de Pottery Barn, el velo es de Casa & Ideas, los cojines de El Cojín y la lámpara del Taller Maíz.   Pieza niñitaLa cama y el velador fueron copiados de Pottery Barn, el velo es de Casa & Ideas, los cojines de El Cojín y la lámpara del Taller Maíz.   Pieza repleta de accesorios  Dormitorio principalOtra vista del dormitorio, los cuadros son de la norteamericana Rosalin Burns.   En el dormitorio principalLa antigua cama del dormitorio principal fue restaurada por el decorador Francisco Silva y el ventilador lo compraron en Buenos Aires.   Desde la terrazaSe ve la piscina y el jardín diseñado por la paisajista Gracia Cox.   Vista general del livingLámpara de Contemporáneo Patricia Vargas y el cuadro de Pastel Santelices. Sofá Matta con cojines de El Cojín y, sobre él, cuadro de Ernesto Bandera.   Una vista de la terrazaPisos de Baldosas Córdova, muebles en obra y de fierro hechos por un maestro y cojines de la tienda El Cojín.
  Casa proyectada por el arquitecto Rodrigo de las Heras  
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En medio de los cerros, rodeada de antiguos y grandes árboles, la casa de la ceramista Trinidad Correa es moderna y de líneas simples. En su interior trató de mantener el mismo perfil, pero su espíritu extrovertido arrasó con su afán minimalista.
Teníamos concertada la entrevista para las 10:00, pero me llamó agitadísima y atrasadísima… La verdad es que no importó nada, es más, fue una suerte porque la casa de Trinidad Correa es de esas que no les falta detalle y de haber estado conversando con ella, me hubiese perdido la mitad. Llegó media hora después cargada de bolsas, la cartera colgando, los anteojos a medio camino y con un enorme macetero con orquídeas de la Margarita Alamos para la terraza.
Destacada ceramista, mamá de cuatro hijas mujeres y casada con un importante traumatólogo, la Trini tiene su casa preciosa y se las ha ingeniado para eso, no es de las que va de tienda en tienda, más bien, es de las busquillas, la reina del dato y lo mejor de todo, no tiene ningún problema en compartirlos. Aquí no hay rincón sin un plinto con su respectiva escultura, las peonías están por todas partes y cuadros también; preciosas alfombras, lámparas, cojines (muchos cojines), accesorios, cerámicas (muchas cerámicas), plantas…
Esta es una casa moderna y aunque su dueña pretendió en algún minuto decorarla de manera muy pura y simple, claramente no le resultó. Fanática de las colecciones, las flores y los detalles, su espíritu alegre, llenador de espacios y extrovertido arrasó con su intensión minimalista.
Después de muchos años viviendo en Huechuraba, junto a su marido decidió cambiar de aire y estilo y trasladarse a Santiago. Cuesta creer que están instalados acá hace sólo un año y medio, porque por dentro y por fuera da la sensación de que en esta casa hay invertidos años de trabajo. En esto ayuda mucho el entorno: están completamente rodeados por enormes y antiguos árboles y el jardín ha sido muy agradecido con los cuidados de su dueña. Completamente florecidas, las rosas, jazmines y emerocalis; las buganvilias, los agapantos, las calas, las hortensias y todo lo que puso la paisajista Gracia Cox estaban en su esplendor el día de la foto.
El arquitecto a cargo del proyecto fue Rodrigo de las Heras, quien hizo maravillas en un terreno nada de fácil, más que nada por su desnivel. Aquí hay mucha piedra, madera, hormigón a la vista en los techos, muebles en obra y juegos de luz natural, en resumen materiales muy nobles, líneas muy simples y modernas. El único requisito que sus dueños impusieron, fue que a medida que sus hijas se fueran yendo, los espacios se pudieran reutilizar de manera de suavizar un poco el temido síndrome del nido vacío.
Dicho y hecho: la mayor se acaba de casar, la que sigue viene llegando de Londres, donde estudió teatro y probablemente vuelva luego; la tercera estudió gastronomía y entre evento y evento se le ve poco, pero el concho se ha encargado de mantener la casa llena de vida, hace pocos días celebró su cumpleaños con 40 compañeras de curso. “Ese día agradecí de todo corazón el habernos instalado acá y no en un departamento”, reconoce Trinidad.
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