Mundo interior
POR MAGDALENA BOCK // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
Debajo de la tienda que tienen hace diez años en El Golf, se encuentra la gran oficina de decoración y diseño interior de Enrique Concha y Diseñadores Asociados, un mundo subterráneo que refleja el espíritu de trabajo y profesionalismo que los ha transformado en todo un referente.
Sin rodeos podemos decir que es la oficina de decoración y diseño interior más importante de nuestro país, comparable a la de cualquier parte en el mundo. La vitrina en permanente renovación de su tienda en la esquina de El Golf cumple su función en forma literal y doble, porque refleja una parte de los muebles y objetos diseñados por ellos mismos y traídos de diversas partes del mundo que hacen soñar al que pase, y es la punta del iceberg de todo un mundo subterráneo, donde se realizan importantes proyectos de hoteles, casas, oficinas, barcos... La lista es larga y pesada.
No todos saben que debajo de la tienda funciona una oficina, donde trabajan 25 personas entre arquitectos, diseñadores, decoradores, etc. No están comunicadas por una escalera ni nada, porque la idea es que sean independientes, sólo un vacío central las une.
Físicamente Enrique Concha y Diseñadores asociados funciona en esta privilegiada esquina desde hace diez años, pero su historia ya tiene casi 30. Su gestor, Enrique Concha, estudió Diseño en la Universidad Católica, “más por pituto que por puntaje”, dice él, y luego “consiguió” y no se ganó, como también aclara rápidamente, una beca en Barcelona. Trabajó 8 meses como maestro carpintero de un italiano, y luego instaló una pequeña tienda en los edificios franceses que se encontraban antes de los de Borja Huidobro en El Golf con Presidente Riesco, donde fabricaba muebles y hacía proyectos bancarios. Todavía no tiene muy claro por qué el año 89 Santiago Cummins le pidió que le decorara su refugio de 500 metros cuadrados en La Parva, donde diseñó hasta el último detalle y pudo demostrar su buen gusto y profesionalismo en grandes dimensiones, y luego Eleodoro Matte le encargó su casa en Zapallar. Los dos trabajos fueron vox populi y el punto de partida para una serie de encargos y ofrecimientos de trabajos. “No sabía qué hacer”, recuerda Enrique, “me pedían desde veladores hasta construcciones. Entonces llamé a Christian De Groote, a quien hasta hoy le tengo un cariño especial, para que me aconsejara. El me dijo, ‘haz una sola cosa y eso hazlo bien’, entonces decidí enfocarme sólo en la decoración y diseño interior.
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