Muy Hurley & Co
POR SOFIA ALDUNATE // PRODUCCION MICKY HURLEY // FOTOS MIKE MABES
Micky Hurley acaba de entregar este encargo en Key Biscayne, un departamento precioso a orillas de la playa donde las obras de arte y el mar mandan. Este es el primero de muchos trabajos que está realizando en esta nueva etapa que comienza con sede en Nueva York.
Tiene su casa a medio embalar. En unos días más Micky, Malú y sus tres hijos parten por dos o tres años a vivir a Nueva York. Pero igual está todo impecable, acaba de tapizar un sofá con un género que encargó a Londres (mañana hay que guardarlo en un container), está pintando la entrada y hace un par de días hizo una comida con 20 personas, de esas donde mezcla edades e intereses. Este hombre no para, ni para comer, y la palabra cansancio no existe en su vocabulario, el reloj corre y él siempre tiene que ganarle.
A Estados Unidos va a trabajar en varios proyectos de decoración que ya están acordados y a buscar otros. Entre ellos, uno que comienza en marzo en Miami, ciudad donde acaba de entregar este precioso departamento en Key Biscayne y que provocó una avalancha de nuevos encargos. Es que tiene talento el hombre, el manejo del color es su fuerte y sabe de muebles y de obras de arte, los que instala con originalidad y mucha gracia.
Micky quedó fascinado con el resultado y el dueño, un coleccionista suizo, casado y con dos niños, más aún, sobre todo considerando que no tenía idea que géneros, muebles, ni siquiera qué color iban a escoger. Micky nos cuenta que le dio completo chipe libre y un presupuesto bastante generoso. “¡Qué más podía pedir!”. Pero no se volvió loco y nunca perdió el foco de su objetivo estético final: algo simple donde lo que primara fuera la fabulosa vista a la playa (está en un piso 12 justo frente al mar) y los excelentes cuadros que aportaba el dueño. Eso sí, tenía un plazo de dos meses y medio para entregar todo terminado, “una locura considerando que allá se toman como un año para realizar una decoración de estas dimensiones, casi 400 metros”.
El punto de partida fue el azul que le inspiró una obra de Raoul Dufy. Con ese referente pintó las paredes de un tono verde agua muy clarito y neutro, “el marco ideal para las obras de arte y el mar de fondo”, que combinó con una variada gama de azules, celestes y amarillo (su color favorito). Recicló muy poco de lo que había, los muebles los compró todos en Estados Unidos, principalmente en Miami y Nueva York, las alfombras también y uno que otro género lo encontró acá en Chile. No se saltó ningún detalle: lámparas, adornos, toallas y sábanas bordadas, loza, libros, cortinas, todo fue comprado en unas maratónicas ocho semanas, varias de las cuales corrió con la Malú y los tres niños a cuestas. Para apurar la causa, mandó a hacer algunas cosas acá, porque aunque parezca increíble, a veces somos más rápidos y ciertamente más baratos que en Estados Unidos. “Como soy exagerado, me vine con todos los cojines en la maleta hasta acá, los puse todos encima de mi cama y les busqué el género y el tono exacto que quería para cada rincón”.
La mejor prueba de que este proyecto, el primero de Micky en Estados Unidos, fue todo un éxito, es que el dueño de casa quedó tan fascinado con el resultado, que les dejó una copia de la llave para que Micky y su familia se alojen ahí cuando quieran. ¡Eso es partir con el pie derecho!
1 Comentarios