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DECORACION


Martes, 14 de Diciembre de 2010 11:30
Perfect fit    
 

POR MAGDALENA BOCK · FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS · RETRATO ARI MALDONADO

En el jardín

Los muebles de fierro fueron diseñados por Lia.

En el living

Diferentes cuadritos de diversos estilos y marcos. Entre ellos, hay obras de Paulina Miranda. El sofa diseñado por Cristian Valdes.

Los trench

Son una de las piezas más versátiles en este momento. Me los pongo de noche con un vestido corto elegantísimo, y en el día con jeans… Es también la chaqueta ideal para los viajes.

En el living

En el living

En el comedor

Gran mueble de madera antiguo. Ahi par de lamparitas de vela, maceteros italianos comprados en la tienda C&C, botellas de cristal, hielera de plata y bandeja de acrilico.

En la salita de estar

Rincón favorito

Lia en uno de sus tantos lugares preferidos.


Aquí calza todo tan bien como las marcas italianas que Lía Fernández trae a su tienda de Nueva Costanera. Su casa, su ropa, su estilo de vida, todo tiene su mismo espíritu.


Nos juntamos con la Lía Fernández para hacerle la Agenda por segunda vez en nuestra historia. Es regia, amorosa, sabe de moda (está desde el año 95 con su boutique de ropa italiana en Nueva Costanera) y lo más generosa que hay con todos sus datos, así que ameritaba repetírsela después de tantos años. Pero cuando entramos a su casa nos dimos cuenta que la cosa daba para mucho más. Aquí hay una coherencia total entre su forma de ser, de vestir, de decorar, de vivir… Su mano está en todo lo que uno mire, en sus blusas blancas impecables, en las rosas de su jardín, en las sábanas bordadas de su cama, en la bandeja en que llevan el cafecito, en los adornos que cuelgan de cada una de las manillas de las puertas, en la distribución de la casa (grandes espacios para recibir y los dormitorios de los niños en el segundo piso para que cada uno haga de su pieza su mundo) y así. Todo tiene alma, nombre y apellido, era indivisible.

“Lía, hoy hacemos las fotos de tus cosas y mañana venimos a hacer la casa”, le dijimos mientras ella se ponía rimmel en el baño y nosotros escogíamos cosas de su clóset e invadíamos cada espacio sin misericordia. “Ustedes muestran casas fabulosas, yo no tengo nada pomposo, pero hagan lo que quieran”, nos contestó caminando bien rápido arriba de sus tacos. Más fácil, imposible.

Es acogedora la Lía y súper gozadora, le gusta conversar, con cualquiera, de cualquier cosa, estar rodeada de gente. Todos los domingos junto a sus tres hijos se despiertan y parten en bata a tomar desayuno a la casa vecina, donde vive su sobrina. Y a la hora del almuerzo el panorama se repite en la casa de la Lía, donde se suman más amigos, gente grande, joven, chica… Está acostumbrada a vivir en condominio, le gusta esa “cosa humana”, ese estilo de vida antiguo, el choclón… Sus niños crecieron así, aprendieron a andar en bicicleta con los amigos de la calle, la puerta estaba siempre abierta, había pan con mantequilla para todos y no había que pedir permiso para ir a bañarse a la piscina, aunque fuera chica. Y está acostumbrada a los mismos vecinos. Junto a su amiga Lucía Poch vivían en un pequeño condominio en Estoril. Soñaban con la idea de cam-biarse juntas a un lugar más grande, hasta que compraron este gran terreno en Los Dominicos, invitaron a su sobrina y dos personas más y lo dividieron en cinco casas. “Este es el barrio ideal, queda en un cerro, se oyen los pajaritos, siempre corre brisa, hay buenos accesos, estás rodeada de árboles y sigue siendo cerca”, dice con esa pasión y ganas que le pone a todo.

Cada uno podía hacer como quisiera su casa, pero todos debían pintar del mismo color para lograr un grado de uniformidad, y en vez de pintura decidieron oxidar el cemento con sulfato de fierro.

Como arquitecto Lía eligió a Marcelo Rodríguez, a quien le explicó exactamente qué es lo que quería: “Abrir la puerta y ver el living, la terraza y la piscina… En el fondo una casa hecha para compartir, donde pudiera sacar el comedor a la terraza, recibir a mucha gente”. Y así se hizo, en una construcción de simetría perfecta, “de tipo palladiano”, cada extremo es equivalente al opuesto. En el centro del primer piso se encuentra el living, comedor, gran terraza, a un lado el dormitorio principal, con salida a otra terraza, y al otro una salita de estar conectada a un quincho. Arriba, un escritorio y los tres dormitorios de sus hijos, que también desembocan en una terraza. “Ahí hacen todas las previas. El segundo piso es de ellos, y les di la libertad de que hicieran lo que quisieran, es su espacio, en él pueden ir evolucionando y pasando por todas las etapas. La Valentina (26), por ejemplo, tiene convertido su dormitorio en una pieza-taller, a la Lía (24) le gusta pegar fotos familiares en los muros, y Danilo (21) ojalá pudiera transformarlo en un bar-discoteque, ahora tiene hasta un frigo-bar”.

La decoración es ultra femenina, fresca, con personalidad, como ella. “Nada es muy feo en moda y decoración, la gracia está en cómo se usa y por lo mismo yo siempre le digo a mis clientas que deben llevar las cosas con presencia. Si me visto me gusta verme cuidada, no sobrevestida ni mucho menos, pero que se note que hay una preocupación detrás, en la casa es lo mismo”.


 

 

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