Puro buen gusto
TEXTOS Y FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
En el livingPintura de Jaime Palacios y lienzo de Arturo Ducló   Uno de los infaltables aperitivos  Paseos en lanchaSon otro de los imperdibles de este lago.   JardínEn este jardín hay distintas plantas y flores, como hortensias, verónicas, azucenas y camelias, rodeadas de aromos y pinos Oregón nativo.   Vista desde el lagoLa casa fue construida hace cinco años por la oficina Mekis Arquitectos.   Detalle terrazaLa mayoría de los cojines los trajeron los dueños de Miami y son vintage de Robert Allen.   Desayuno en la terrazaEn esta casa se come exquisito y los desayunos son con pan amasado hecho en el horno de barro, huevos frescos de campo y jugos naturales.
  Desayuno en la terrazaEn esta casa se come exquisito y los desayunos son con pan amasado hecho en el horno de barro, huevos frescos de campo y jugos naturales.
  Detalle muelleEl muelle está lleno de tumbonas de teca traídas de Indonesia, con revistas, libros y todo tipo de bloqueadores.
  VistaCasa desde el jardín.   Camino al muelle  En el jardínHay distintas plantas y flores, como hortensias, verónicas, azucenas y camelias, rodeadas de aromos y pinos Oregón nativo   Vista del livingLa silla es inglesa de cuero de vaca y fue comprada en un remate.   Rincón livingLos dueños de esta casa, que viven en Estados Unidos hace más de dos décadas, trajeron casi todos los muebles de allá y armaron el living con objetos de diseñadores y distintas texturas, como mármol, cueros, maderas y pieles.   En el livingLos sofás son de Chepa Martínez y los cojines bordados a mano de Verónica Mekis.   MuelleEs uno de los lugares que más se usa en el verano y esquiar es uno de los panoramas típicos.
  Muelle en la tardeEs uno de los lugares que más se usa en el verano y esquiar es uno de los panoramas típicos.
  Infaltables Maribel y Angela, forman parte fundamental de esta casa, ya que tienen como misión preparar el cordero en horno de barro.   Gaspar en el lago  En el lago  Detalle sillaLa silla es inglesa de cuero de vaca y fue comprada en un remate.   En la terrazaLas sillas son artesanales compradas en el pueblo y los cojines son vintage de Robert Allen de los años 60, comprados en Miami Beach.   InfaltablesMaribel y Angela, forman parte fundamental de esta casa, ya que tienen como misión preparar el cordero en horno de barro.   Playa de LlicoCada mañana, los dueños de casa viajan hasta este pueblo y compran pescado fresco en la caleta   Flores En este jardín hay distintas plantas y flores, como hortensias, verónicas, azucenas y camelias, rodeadas de aromos y pinos Oregón nativo.   Uno de los imperdibles Uno de los tantos paseo es ir a la laguna Torca, reserva ecológica de la región.   Avioneta Madeleine DupontMadeleine Dupont, quien junto a María Eliana Christen cruzaron el Atlántico en este monomotor, siendo las primeras mujeres del Cono Sur en hacer un vuelo así con destino a América, Africa y Europa.
  Paseo por VichuquénUn panorama obligado es salir a dar una vuelta en la Saeta de los años 50 que tienen los dueños de casa.   Coloridos cojinesLa mayoría de los cojines los trajeron los dueños de Miami y son vintage de Robert Allen.   Coloridos cojinesLa mayoría de los cojines los trajeron los dueños de Miami y son vintage de Robert Allen.   En esta casa no faltan los buenos aperitivos  Comedor con vista al lagoSofá de Chepa Martínez y cojines bordados a mano de Verónica Mekis   Paseo en lancha por el lago  La terraza Vista de la terraza desde la entrada.   Mesa de centroLa mesa de centro con cubierta de mármol es de la arquitecta y diseñadora de muebles Florence Knoll.  
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Vichuquén es de esos lugares que tienen magia, lo llaman “lugar de brujas” y es por algo, aquI muchos encuentran esa mIstica que le hace falta a la vida, a un veraneo o a un simple pero perfecto fin de semana. En esta linda casa, todo eso y mucho más.
No alcanzamos a bajar las maletas y el aperitivo ya está en el muelle, merluza frita con salsa de pesto, cebiche de pulpo, chirimoya sour y la más relajada y entretenida pareja, que recibe a sus invitados como un hotel de lujo; para ellos no hay horarios, el almuerzo es tipo 5:00 o cuando definitivamente no hay más sol para aprovechar el muelle al máximo. No se complican por nada, pero al mismo tiempo todo funciona a la perfección.
Ellos tienen su rutina, por las mañanas van al pueblo de Llico y compran pescado en la caleta, aprovechan de ver a la famosa “Elisa”, su nana de toda la vida, y luego vuelven a la casa a preparar el almuerzo, armar el aperitivo y bajar al muelle, por las tardes la siesta es obligatoria y para los primerizos, un paseo por Laguna Torca es lejos de los panoramas más entretenidos, los paseos en lancha de noche y las conversaciones hasta tarde con chimenea prendida son un rito... Saben cómo pasarlo bien.
Un Saeta roja de los años 50, impecable y con look único, podría resumir el gusto sofisticado de sus dueños, que buscan siempre cosas únicas y de diseño. Esta casa la construyeron el año 2004 con la oficina Mekis Arquitectos, “funcional al cien por ciento, en base de módulos y de materiales que aceleraban al máximo el tiempo de construcción, fácil de cerrar y abrir, como tiene que ser una casa de veraneo”, la define el arquitecto Andrés Mekis.
Y el jardín diseñado por Eduardo Bilbao y José Antonio Ramsay conjuga todas las estaciones del año y se integra al entorno a través de diferentes especies, hortensias, verónicas, azucenas, camelias, aloe y chaguales, creando un ambiente único junto al lago, todo rodeado de aromos y pinos Oregón nativo.
La mayoría de los muebles y obras de arte fueron traídos desde Estados Unidos, donde han vivido más de 20 años. “Siempre quise tener mi casa de veraneo en este lugar, que es donde mi familia ha pasado sus vacaciones toda la vida. Cada vez que estoy en Chile no alcanzo a estar más de dos días en Santiago y me vengo, aquí está todo lo que me gusta, la naturaleza, el paisaje, la vida de lago, el descanso y los invitados que se organizan para venir incluso antes de que llegue”, cuenta uno de sus dueños. Aquí se regalonea a cada invitado, el desayuno perfecto con todo lo que a uno le gusta, pan amasado hecho en el horno de barro de la misma casa, huevos de campo, fruta fresca, tumbonas con bloqueadores de todo tipo, revistas y libros, buena música a toda hora y un humor inagotable. ¡Qué más se puede pedir!
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