Sin fronteras
POR MAGDALENA BOCK // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
Las nuevas oficinas de Chiletabacos en el edificio Isidora 3000 seran usadas como modelo para las del resto de Latinoamerica. Proyectadas y decoradas por la arquitecta Paula Gutierrez, son modernas, elegantes, con buena iluminacion e incluyendo novedosos conceptos de interaccion, ademas de sofisticados sistemas de ahorro de energia.
Dos nombres que ya ha leído muchas veces en nuestra revista, el del edificio Isidora 3000, de Territoria, donde se encuentra el bullado hotel W, y el de la decoradora y arquitecta Paula Gutiérrez, quién ganó el segundo lugar en la última Casa Mater organizada por la revista, ahora forman parte de un espectacular proyecto: el de las oficinas de Chiletabacos.
Para celebrar el centenario de la empresa, dejaron su sede en El Bosque y se trasladaron a los pisos 18, 19 y 20 de Territoria, donde implementaron un novedoso concepto de oficina, nunca antes visto en Chile, que tiene que ver con una estética elegante y horizontal, la interacción entre sus trabajadores, el ahorro de energía y lo último en tecnología y productividad.
Después de llamar a varias oficinas del rubro, hubo humo blanco y la elegida fue la de Paula Gutiérrez, “porque es un estudio boutique, que trabaja en forma personalizada y que se preocupa de darle una identidad y sello especial a marcas que por lo general tienden a una estética muy corporativa”, nos explica.
Eso es justamente lo que quería Chiletabacos: un sello distinto, moderno y que sirviera como modelo para el resto de Latinoamérica. “Aquí todo es poco obvio”, nos dice Paula (quien trabajó junto a las arquitectas Claudia Somarriva y Claudia Winckler), para explicar por qué la entrada se encuentra en el piso intermedio (el 19), donde está la gerencia, lo que facilita la coordinación con el nivel de arriba y abajo. Se abren las puertas y lo recibe un amplio espacio blanco con piso de travertino blanco rústico (un material, que como muchos otros que se usaron, tiene que ver con la parte agrícola y natural del tabaco), sillones de corteza de palmera, lámparas de papel, shutters de madera pintados en tonos metálicos (que recuerdan esa cosa tropical que también tiene que ver con las plantaciones) y grandes paneles de 3 Form de Hunter Douglas con hojas de tabaco, que siguen la línea del arte que está muy presente en todos los niveles a través de las fotografías del chileno Carlos Eguiguren, quién hizo una fotocomposición con las diferentes faenas relacionadas con su cultivo.
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