The 60's
POR SOFIA ALDUNATE // PRODUCCION IGNACIO PEREZ-COTAPOS // FOTOS ANA MARIA LOPEZ S.
Es la época favorita de los dueños de esta casa y se nota. Por dentro y por fuera supieron mantener el espíritu de esta construcción pero le hicieron un completo upgrade. Aquí el look es muy masculino y todo está elegido con pinzas.
Estaban en busca de algo en la zona de El Golf, ojalá en el Cerro San Luis, así que decidieron darse unas vueltas y probar suerte. Tuvieron mucha porque a la segunda descubrieron un cartel de “Se Vende” puesto la noche anterior en una casa, tocaron el timbre, dieron un rápido vistazo y decidieron comprarla, era exactamente lo que querían. Construida en 1964 -justamente la época que más les gusta- la casa estaba tal cual había sido proyectada: bien rústica, con ventanas con marcos de madera, baldosín cerámico, albañilería a la vista y con una muy buena estructura y gran potencial.
Descolgaron el cartel y con él bajo el brazo comenzaron a planear la remodelación que según ellos salió de manera muy natural. Cómo no, si su dueño, un arquitecto egresado de La Católica, vio en esta construcción una piedra en bruto llena de posibilidades. Lo primero fue limpiarla. Para ello unificaron y renovaron los materiales, botaron paredes, eliminaron algunos dormitorios y la transformaron en un lugar más abierto y amplio (hay muy pocas puertas); levantaron lucarnas, abrieron ventanas y construyeron íntegramente la zona de la cocina y el acceso. Una cirugía mayor que dio como resultado una casa moderna, retro y acogedora donde se respira un inalterable aire de tranquilidad. Es también amplia y luminosa, aunque tiene 180 metros cuadrados y orientación sur en algunos de sus recintos.
Eso fue la primera parte, seis meses de intensa construcción en la que se dedicaron a un completo upgrade, todo por dentro. Los pisos de madera de ébano oscuro, las paredes bien blancas (para aprovechar la luz), detalles de hormigón en la chimenea que tuvieron que restaurar, buenos muebles y revestimientos para la cocina (su dueño es un gran cocinero) y los baños, nichos y repisas en obra y cuidadas terminaciones.
El terreno, jardín, terrazas, escaleras (hay muchas) y piscina fueron tema aparte. Decidieron cambiarse, instalarse y ahí comenzar con esta segunda etapa, tarea para nada menor considerando que están en pleno cerro. Luego de hacer importantes movimientos de tierra, también fue prioritario uniformar los materiales: mármol travertino en escaleras, piscina y terrazas, todo muy bien iluminado y con un precioso jardín que poco a poco se ha ido tomando el lugar. La mezcla del trabajo de los paisajistas Milva Pesce, quien trabajó más bien en la primera etapa y en el acceso de la casa, y de Taibi Addi, quien estuvo a cargo de toda la zona de la piscina, dio muy buenos resultados porque la primera es más bien lineal y de ideología sustentable, mientras que Addi es más suelto. Eso sí, la película se la roban un enorme gomero y un peumo que además de majestuosos, le dan privacidad y los alejan un poco de los vecinos.
Aficionados al arte, el diseño y la decoración, éste también fue un tremendo tema. La idea, como explican, fue seguir la misma tendencia de la arquitectura: líneas simples, modernas, funcionales y retro, con tonos y texturas uniformes y buenos elementos. Aquí nada está puesto al azar, cada elemento se escoge sin apuro y cada uno tiene su lugar. Muy al estilo de A single man (la película del diseñador Tom Ford) aquí el look es muy masculino y todo tiene su tiempo y su espacio. Obras de Carreño, Matilde Pérez, Omar Gatica, Francisco Bustamante, Vasarely, Benjamín Ossa y Jacques Hérold, entre otras; lindas alfombras, recuerdos de viaje, muchos libros, excelentes lámparas, sofás encargados fuera de Chile y otros reciclados, un par de sillones de anticuarios y uno que otro hallazgo de un mercado persa. En resumen lo que hicieron fue revivir su espíritu sesentero con lo mejor de nuestros tiempos.
2 Comentarios
Desde el jardín hasta las obras de arte, hablan e una coherencia.