Un guiso bien mezclado
POR ANDREA WAHR // FOTOS ANA MARIA LOPEZ S.
En su casa, Luis Fernando Moro creó ambientes a medida, donde conviven distintos estilos, gustos y épocas.
Luis Fernando Moro sabe que sabe. En decoración lleva más de 40 años, y ya no tiene inseguridades. Empezó en la época de Woodstock y el hippismo, y se ha mantenido en lo alto desde ahí. Se atreve, y muchas veces asume riesgos visuales, haciendo mezclas audaces, porque el gusto es algo sutil, y él ya sabe cómo se van a ver las cosas, aunque sean experimentales. Su sello es la mezcla de elementos dispares que forman buenos ambientes, a ratos un poco teatrales, pero donde se puede vivir relajado. Una alfombra persa y un canasto, al lado de esculturas y obras de arte. O una sencilla mesa de madera junto con sillas de acrílico de Philippe Starck.
Así de claro y decidido fue también cuando encontró la casa donde vive ahora. En un par de horas, la vio, supo que era lo que necesitaba y firmó. Luis Fernando vio el potencial que tenía, porque desde un principio su idea fue remodelar y crear espacios a la medida. El proyecto lo realizó el arquitecto Guillermo Acuña, colaborador habitual de Moro. Pero él supervisó los avances personalmente, yendo todos los días a ver las obras. “Tengo un instinto para saber qué es lo que quiero y sé cómo lograrlo”.
Quería vivir en Vitacura, cerca de su oficina, de las galerías de arte, de las tiendas de decoración, y además necesitaba una casa que se adaptara a las distintas edades de sus hijos, por lo que requería un espacio independiente para él y para los niños, que pasan fin de semana por medio ahí.
“La casa la vivo muy relajado. No recibo a mucha gente, tengo un sistema de vida muy informal. Me gusta convidar a comer, estar con amigos, me encanta cocinar, inventar cosas nuevas. Pero no llevo la vida de un embajador”.
Para armar los espacios, Luis Fernando trabajó mezclando piezas que ha ido reuniendo a lo largo del tiempo. “Es un conjunto de cosas de distinta índole, de distintas personalidades, valores y épocas. Es un guiso bien mezclado”, dice Moro.
De la última exposición de Casa Mater ED, por ejemplo, rescató unos cielos falsos que usó en el comedor y en el dormitorio principal. Y un sillón Luis XVI, réplica de uno que ya tenía y que agrandó, tapizándolo con un motivo oriental. Elementos de lo que él llama “el estilo Moro”, y que –cuenta entusiasmado– ahora es más masivo gracias a una alianza con Sofa Gallery y que se llama “Moro para más personas”. Ahí diseñó sillas y mesas con un concepto contemporáneo, al día con el mundo sustentable y en el que espera interpretar a distintas generaciones, con diseño más accesible. “De todos modos, la gente joven es mucho más atrevida y ya no tiene esa idea de que las cosas son para toda la vida. Yo me he enriquecido a través de mi trayectoria, y aunque suene pomposo, mi meta no es decorar la casa, sino hacer que la casa sea un aporte para la vida de las personas”.
Tal como su casa lo es para él.