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ED Nº 180, Julio 2010 |
Una casa del futuro que no renuncia al pasado
POR ANA CARDINALE // FOTOS MAX ZIMBELLI
La estilista italiana Franca Fendi es una gran maestra de los colores, de los géneros y de los materiales. En su casa, versión James Bond, le ha dado el rol principal a la domótica.
La casa de Franca Fendi se encuentra en un barrio residencial en las afueras de Roma. Fue realizada por los arquitectos Cesare Rovatti, Simona Fabbri-zi Formilli, Elena Kirilova y Fabrizio Taliento, y la decoración fue confiada a la arquitecta Carmela Vigliotti.
Con el paso del tiempo Franca se volcó a la domótica. “Siempre he trabajado en el mundo de la moda y al mismo tiempo me ha interesado el habitat. Mi regla de oro es la siguiente: no se puede vivir en el presente sin emplear materiales actuales. Es por esa razón que decidí equipar esta casa con tecnología de última generación. Como primera medida quería que la casa reflejara mi personalidad y mi trabajo, que fuese funcional, contemporánea y estética. Y que integrara al mismo tiempo muebles y piezas de arte que me han acompañado toda la vida. Lo antiguo y lo moderno en ambientes que elegí amplios, abiertos y proyectados hacia el exterior. Una fórmula que los arquitectos con los que he trabajado supieron interpretar muy bien”.
La creación de esta casa laboratorio, que fue guiada por las últimas innovaciones high-tech, combina perfectamente el lujo y el design italiano. La domótica (domus, casa en latín, y automático) permite automatizar muchas funciones domésticas gracias al concepto de “machine to machine”, sin intervención humana. Se puede por ejemplo crear una atmósfera en la cual se cambian las luces con un simple gesto, instalar parlantes que regulan el sonido, controlar la apertura y el cierre de las cortinas a partir de un motor en las ventanas o propagar el calor de la calefacción a la temperatura deseada. Todo esto permite una gestión óptima de la energía.
La casa de Franca Fendi también está dotada de un sistema de aspiración autónomo. El núcleo es una instalación compleja alojada en un cuarto cerrado en el que se hallan los ordenadores que se distribuyen a través de pantallas táctiles.
UN POCO DE HISTORIA
Franca Fendi es una de las cinco hermanas que han heredado la empresa familiar conocida mundialmente. Ejemplo del lujo italiano, ésta fue creada en 1918 y se llamó Fendi, luego vino el matrimonio de Adele Casagrande con Edoardo Fendi en 1925. Pero a pesar de que el nombre proviene del padre, son las mujeres quienes han llevado adelante la marca. “Mi madre era muy severa pero fue muy amada por nosotras, podría definirla como una mano de hierro en un guante de seda. Se levantaba muy temprano, nos hacía las trenzas todos los días antes de que fuéramos a la escuela y ella al negocio que se encontraba bajo nuestra vivienda. Ella me transmitió el placer del trabajo y de saber reconocer lo que es bello. Es por eso que en esta casa mi trabajo ha sido el insertar en la arquitectura contemporánea piezas de diferentes épocas, pero todas con un fuerte valor afectivo. Es el caso, por ejemplo, de las dos grandes lámparas de cristal de Murano que pertenecían a mis padres, como también los dos sillones de Gio Ponti en el living, los que retapicé con géneros de los años 30 similares a los de la alfombra en patchwork. En la cocina conservo un juego de café proveniente de la empresa, que se usaba para convidar a nuestros clientes. Siempre he mirado el futuro sin nostalgia por el pasado y he trabajado tanto toda mi vida que ahora aprovecho el presente y gozo de lo cotidiano”.
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