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Es difícil tener un invitado extranjero en este país, ¿qué hacemos con el gringo en Santiago?, ¿para dónde lo llevamos? Una vez a un amigo italiano lo paseé por todas partes y lo que más le gustó fue el café Haití en el centro, con sus mujeres con minifalda. Le mostré con gran orgullo el Palacio de la Moneda y lo encontró como cualquier casa de vecino. Esto es pura especulación, pero creo que el gobierno podría haber sido un poquito más creativo con la venida del príncipe Carlos y Camila, no creo que hayan llamado por ejemplo a Lucía Santa Cruz, íntima amiga de ellos, para preguntarle qué cosas le gustan a este hombre, para dónde lo podían llevar, cómo sería un buen viaje para ellos. Más que mal, es una visita de Estado, son relaciones públicas y la creación de lazos más amistosos.
Bien predecible todo, la alfombra roja añadida de dos tonos distintos lo recibió en el aeropuerto, y pasaron la aspiradora un minuto antes que llegara el avión, la presidenta dejó con la mano estirada a Camila, duquesa de Cornualles; se organizó una visita ecológica a Providencia para que el alcalde le mostrara las bicicletas; Camila fue a ver un coro de niños, le gustó una cueca y una tonadita, pidió otra y le dijeron que no habían preparado más canciones... Pero cómo no se les ocurre improvisar algo, cualquier cosa, hasta Los pollitos dicen, pero no, eran tres y cantaron tres, como milico.
Valparaíso es visita obligada y hay que hacerla bien guiada para no caer en callejones sin salida, ¿habrá conocido alguna casa buena, la de los Yarur o Cruz? En la visita al monumento de la comunidad británica hay que ver las florcitas que le pusieron. Y, para rematar, la comida en el Palacio de la Moneda pues, en el Patio de los Cañones, harta luz, unos ramos de flores bien feos, por lo que pude apreciar por la TV, fome creo yo. Una comida en una viña, con una casa patronal chilena antigua bonita, como hay tantas, podría haber sido más atractivo. Cuando vino la Baronesa de Rothschild, una mujer que, como el príncipe, ha visto harto en la vida, se le hizo una recepción en Pirque en los jardines de la Viña Concha y Toro. Pablo Johnson hizo la comida, Francisca Lira las flores, todo supervisado por el ojo crítico de Chabela Guilisasti, ejecutiva y dueña de la viña. La Baronesa estaba emocionada y feliz, agradeció el esfuerzo porque era algo lindo y agradable en cualquier parte del mundo. Al príncipe habría que haberle hecho algo así. Lo mejor fue camino a Valparaíso, la visita a la Viña Santa Emiliana, con los productores orgánicos, Isabel Rozas se encargó de la producción; ahí salvamos, él lo pasó bien y se interesó por el tema.
También podrían haberlo invitado a la casa de Carlos Larraín en Santiago, colonial, preciosa, con un jardín espectacular hecho por su dueño, pero claro, él es de derecha. Las últimas palabras de un periodista inglés que acompañaba a la pareja real fueron “el príncipe está encantado con la elegante informalidad de los chilenos”.
Pasemos a lo nuestro, una edición dedicada a los baños y la buena decoración. Es que todas las partes de la casa tienen la misma importancia, pero los baños se han ido poniendo cada vez más lujosos y más estilo spa. Seis destacados diseñadores nacionales crearon para usted el baño de sus sueños. Si está pensando en remodelarlo, aquí tiene varias ideas ¡y gratis!
La casa de Matías González es uno de esos lujitos que uno muestra en ED, arquitectura maravillosa, buen entorno, linda decoración, me encantó eso que le diera la espalda a la vista de Santiago, me hizo recordar a un amigo que cuando miró la fabulosa vista desde su casa en Zapallar dijo “la tontera del mar”.
A la ceramista Trini Correa le gusta la decoración, también a su marido, me acuerdo haberlos visto en el Bazaar ED mirando cojines para la terraza, una hora estuvieron, se nota la preocupación y el sentido del color. Otro lujito que queremos compartir.
Los dos diseñadores holandeses que nos mostraron su château en Normandía sí que saben decorar y transformar lo contemporáneo en clásico y lo clásico en un chiste, como se puede ver en nuestra portada. Ver para creer y tomar nota.
Aunque lo conozco harto, me sorprendí cuando leí el artículo de Benjamín García-Huidobro escrito por Catalina Darraidou, todo lo que dijo no puede ser más de él. Talento le sobra, es deslenguado y simpático. Además le debemos mucho porque fue el primero en hacer los eventos de países exóticos con Falabella, mostrarnos otras culturas, otros objetos de decoración, de buena calidad y, sobre todo, de buen gusto. Tiene ojo para comprar y es difícil que en un viaje cualquiera no llegue cargado como burro.
Por último, la guinda del postre, es el remate que se hizo en París, a fines de febrero, del gran diseñador Yves Saint Laurent y su socio y amigo Pierre Bergé, algo digno de destacar, absolutamente fuera de serie. Nuestro corresponsal en París, Marcelo Elgueta, dijo que había trabajado como monje para este artículo, y se notó, pocas veces se ve algo igual. Otro lujo de esta edición.
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