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Reconozco que éste es el mes más difícil para escribir la editorial… Todo suena cliché.
El otro día fui a un centro comercial, para qué decir cuál, y en la mitad había un pino blanco enorme y me chocó… Qué poco chileno, qué poca creatividad, qué obvio. Ya hemos visto mucho eso, si los árboles de Navidad debieran ser casi esculturas o algo más creativo, sobre todo en un centro comercial. Debieran ser la “star”, imponentes, distintos, modernos o clásicos pero lindos y no nevados, ¡si hace demasiado calor afuera!
Y así es un poco con todo, las vitrinas, ¡uf!, hay que tratar de reinventar la Navidad tanto por el lado estético como por el espiritual. En este último algo se está aprendiendo, hay más conciencia de que tanto regalo por regalo y andar de mala y atrasados, estresados... no pues, hay que reinventarse.
Llevaba 15 años pidiéndole la casa a Carlos Larrain para fotografiarla, pobre Carlos… Este año me encontré con uno de sus hijos en un matrimonio y de nuevo le dije “oye y tu papá ¿cuándo me va a prestar la casa?”, “Pídesela ahora”, me dijo. Carlos aceptó y se lo agradezco muy profundamente, porque un político o una persona que hace servicio público tiene derecho a tener una casa maravillosa. El trabajo de Carlos Larrain en su casa va mucho mas allá de lo que la gente imagina. Es una casa del 1700 y mantener algo así es un trabajo y un costo enorme que requiere de mucha dedicación y sacrificio. Incluyámosle los terremotos… más fácil hubiera sido vender el terreno para hacer departamentos de lujo en Lo Fontecilla. Según Max Donoso, fotógrafo experto en jardines, éste es el más lindo de Chile. Y es que Carlos tiene buen gusto y se nota, él mismo se preocupa personalmente del jardín y de la decoración. Hay lo justo. Me encantó el comedor, sin alfombra, sin nada, bien austero, con palmatorias sobre la mesa, como en el 1700. Un lujo! También tuvo gusto mientras fue alcalde de Las Condes. Un ojo verde que le hizo bien a Santiago, a él le debemos el mejoramiento del barrio El Golf, los estacionamientos subterráneos de la Plaza Perú, el ensanchamiento de algunas calles, la construcción de paseos y explanadas, cables subterráneos, reforestación, buena iluminación.
Siempre el número de diciembre es de regalo, un número especial. Fuimos a hacerle la agenda a Lía Fernández y terminamos fotografiándole la casa entera, hasta los platos de comida y con ella de modelo, porque la Lía es encantadora, sencilla, tiene humor y pura naturalidad.
La casa de la decoradora Maggie Larraín tiene un sello tan personal y elegante. Ella sabe mezclar lo clásico con lo moderno, dándole ese toque bien europeo.
Se cumplen varios aniversarios, José Miguel Vial celebró 20 años con su tienda Pátina. Sigue siendo una joyita, cada mueble y objeto está cuidadosamente seleccionado, como las tiendas que uno veía de chico cuando acompañaba a los papás, un mundo interior.
A Interdesign le sacamos el sombrero, fue la primera tienda de muebles de diseño italiano de alta calidad en llegar a Chile, Interlübke, en ese momento era todo difícil de entender el nombre y los muebles. Hoy, 30 años después, es un referente obligado en cuanto a diseño. Felicitaciones a su fundador Eduardo Godoy, un hombre visionario… La historia contada por Catalina Darraidou es muy entretenida.
Y para terminar, como este año nosotros también estamos de aniversario, tengo que recomendarles que compren el primer libro de revista ED, Santiago Chic, una muy buena idea para regalar esta Navidad, para uno también y para la casa. Es un libro muy bonito, entretenido, que se puede mirar muchas veces, de verdad se los recomiendo, es lo mejor en decoración, jardines, gente, estilo, arquitectura, arte de nuestra capital ¡en los últimos 15 años!
Muy feliz Navidad.
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