Siútico fue el libro que más me gustó del 2008, en mi escaso bagaje de lectura. Oscar Contardo, su autor, hace un recorrido por la sociedad chilena desde sus orígenes hasta hoy. No es una guía, tampoco es nombrar gente por nombrar, ni decir lentes en vez de anteojos, es mucho más que todo eso; es divertido, culto, serio, muy bien informado y muy entretenido. Hay cosas que me llamaron la atención, como que nombró al Marqués de Cuevas como el máximo exponente de lo siútico (amplio artículo en ED en sus comienzos, el año 96). No estoy de acuerdo, no creo que en Europa lo recuerden como tal, sino más bien como un excéntrico con aires de grandeza, que es distinto. Lo otro que me llamó la atención es que no nombrara al Festival de Viña como el acontecimiento mas siútico de este país, además de fome y rasca.
Comenzamos marzo, y un año que no se viene fácil. Al mal tiempo, buena cara, no queda otra. Nuestro propósito es ofrecerles a ustedes algo cada vez más actual, que los entretenga, inspire y haga soñar, muy importante para estos tiempos.
Hace años que estábamos con ganas de hacerle un reportaje a María Olivia Guzmán en su casa de campo en los cerros de Pucón. Tanto me habían hablado, finalmente llegó el momento y nos fuimos a fines de enero.
Un departamento que tuvo en Américo Vespucio fue la primera portada de revista ED, en agosto de 1995, Santiago Chic. El buen gusto lo lleva en la sangre, le brota por los poros, por más rústica que sea la casa que ahora fotografiamos, todo es refinado, lindo armónico, se come bien, se pasa bien.
Las oficinas se han ido sofisticando cada vez más, eso sí que es como en las casas, hay mejor arquitectura que decoración. Las salas de reuniones me hacen recordar las suites presidenciales, no son lo mejor de los hoteles. La mesa enorme, en general linda y de buena madera, el cuadro moderno a un lado y el mueble al otro. Y muchas veces la vista a Santiago no es muy decorativa, sobre todo en invierno.
Falta trabajo en los muros, en los suelos y en el techo (puchas que mira al techo uno en las reuniones), es donde más se puede jugar o hacer la diferencia, demostrar creatividad y sofisticación. Hace poco me convidaron a un programa de la radio Zero que dan en las mañanas y que me gusta harto. Están en un edificio bien moderno, con un piso de parquet clásico teñido color Coca Cola, que le daba muy buen look. Eso es lo que más importa, además qué agradable es caminar sobre un buen piso, suena bien, ojalá cruja.
Hicimos una selección de oficinas desde lo más moderno, como es la de CCU, un dúplex con una vista espectacular con terraza para almorzar, un bar, todo bien hecho, hasta la de la arquitecta Paula Gutiérrez, lo más europeo y chic que hay.
Una linda oficina ayuda a que la gente trabaje mejor, ¡obvio! Y un buen look es sinónimo de éxito, no hay que tenerle miedo a la oscuridad, como lo demuestran las páginas Al estilo ED.
Hasta abril. |

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