Fueron casi 20.000 personas las que durante el mes de octubre visitaron la muestra de decoración Casa Mater ED by AdD. Estamos muy contentos con este resultado, ya que demuestra que en Chile cada vez hay más gente que se interesa en este tipo de eventos, me encantaba ver la cola de familias enteras por Américo Vespucio con Espoz esperando entrar.
Hay un esfuerzo muy grande detrás de este tipo de organizaciones, también hay muchas cosas que mejorar. Lo más importante es darse cuenta que la decoración es cada vez menos una cosa de elite, es algo de todos y para todos.
Cuantas veces he dicho en esta misma página lo importante de querer vivir mejor, rodeado de cosas lindas, que la casa refleje personalidad; irse refinando, ir aprendiendo de muebles, de estilo, de arte, todo eso alimenta el espíritu, hace que la gente viva más feliz.
No es cuestión de plata, es cuestión de educar el ojo, de mirar otras cosas, de estar abierto a probar... Un ambiente chico sí se puede pintar oscuro y hasta con el techo, un baño puede tener varias texturas, se puede mezclar.
Aquí tengo una observación, me hizo falta ver mas antigüedades en Casa Mater, muebles buenos, espejos, cuadros, alfombras, adornos, que se mezclaran con los modernos para lograr contrastes, que es sinónimo de lo que se usa hoy en decoración.
Todos tenemos por ahí un mueble heredado que nos trae recuerdos, y del que no hay que deshacerse, sino todo lo contrario, hay que sacarle partido, lucirlo, y la mejor forma es ponerle algo muy nuevo al lado. Lo otro es que todo era muy oscuro, faltó un ambiente claro para la diversidad, y mucha cafetera empotrada dijo mi amigo, el decorador Juan Pablo Molyneux, quien visitó la muestra.
Esta anécdota no puedo dejar de contarla porque lo retrata de cuerpo entero: Micky Hurley, uno de los jóvenes que nos mostró su linda casa, llegó a tal punto que mandó a retocar un cuadro de un antepasado porque lo encontró muy feo, “hágalo más parecido a mí pues, póngale el pelo blanco, los ojos azules, más o menos frente...”.
Le cambió la tenida y el cuello de la camisa, genial no más, y lo cuenta sin asco. El y su mujer, Malú Custer, son una linda pareja, con personalidad, como es la decoración hoy en día. Las casas de la gente joven no tienen por qué ser peladas y blancas, aquí mostramos todo lo contrario, murallas turquesas con cortinas coloradas y oscuros cuadros antiguos con marco dorado como los de Hurley, hasta la pureza y el silencio de la pintora Josefina Guilisasti.
En su casa las murallas son celeste pálido y el techo café topo, buena combinación, lindo piso de madera, pocos muebles, muchos libros, personalidad también. Diego Aigneren e Ignacia Herrera tienen las paredes de un celeste agua para destacar los cuadros hechos ingeniosamente por el dueño de casa, las cabezas de yeso y el color que dan las flores.
Quien lo hereda no lo hurta, el arquitecto Carlos Ignacio Cruz lleva la decoración y la arquitectura en la sangre, y el buen gusto también. El departamento que tiene junto a su mujer es un fiel reflejo de todo eso. Y en una selección de casas como ésta, tampoco podía faltar algo como lo de Juan Pablo Moro, arte y minimalismo van bien de la mano.
Esta es la época más linda del año, más limpia y con tantos verdes, hay que aprovechar este aire y las terrazas son las protagonistas. Sofás confortables, buena iluminación, o sea poca, y plantas harán buenos momentos. Nos encontramos luego con un número especial de Navidad. |
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