Ranking ED Mejor Diseñadora: Natalia Yáñez

Esta chilena pasó de ser una joven promesa a una consolidada profesional. Alabada internacionalmente, sus diseños recurren a técnicas artesanales
para enfrentar problemas contemporáneos.

Hace un par de años que Natalia Yáñez ronda como parte de los nominados para el Ranking ED. El diseñador Juan Pablo Fuentes, ganador de la versión 2012 de nuestro premio, fue uno de los primeros en mencionar su nombre y ha sido testigo de la evolución de su trabajo: “Ha habido un gran paso desde sus primeros diseños, más artesanales y que compré para la tienda Cómodo, a los de ahora, más finos y precisos”.

Diseñadora de la Universidad Diego Portales, Natalia hizo una pasantía en Harvard y se especializó en textiles en la prestigiosa Naba-Domus Academy de Milán. Su manifiesto es claro: lo de ella es el “slow design”, que –en oposición a la producción masiva y al consumismo– considera las necesidades emocionales de las personas, teniendo siempre en mente la sostenibilidad y las menores implicancias medioambientales. Con este concepto como norte, ha recurrido a técnicas artesanales y materiales convencionales de bajo valor económico para crear diseños que llaman la atención por su sofisticación. “Las técnicas populares son parte del acervo cultural, son la materialización de la comprensión del entorno y la generación de soluciones a problemas presentes en el contexto inmediato. Son lo que hacen a un pueblo, le otorgan identidad y construyen su patrimonio cultural. Perpetuar de una manera contemporánea ese patrimonio debe ser una preocupación social que debemos abordar los diseñadores”, dice.

Y si de espíritu social se trata, hay que mencionar uno de sus primeros proyectos, que inició cuando todavía estaba en la universidad: “Importa”, que empezó como un taller de reciclaje semanal en la cárcel. “Era sólo un espacio de esparcimiento creativo para los hombres privados de libertad. Pero después esto empezó a crecer y decidí formalizarlo; como yo ya estaba comercializando mis productos, incluí a los reos a la cadena de valor. Así pude hacer converger todos mis intereses: el creativo, el social, la transformación material. Luego integré también a otros profesionales que desde sus disciplinas aportaban al proyecto: sociólogos, profesores de yoga, psicólogos, médicos…”. Además de contar con el patrocinio del Ministerio de Justicia –lo que le permitió implementar este taller en otras cárceles e incluso el Sename– el proyecto logró el apoyo de empresas privadas y fue nominado como la Pyme Innovadora del Año 2012 por el Ministerio de Economía.

Los diseños de Natalia han sido conocidos y reconocidos internacionalmente gracias a su presencia en distintas ferias, a varias de las cuales ha ido como invitada y a veces también representando a Chile. Además es secretaria de estudios en la Escuela de Diseño de la Universidad Diego Portales y evaluadora de proyectos Fondart en el área de Diseño del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Valora cada experiencia y siempre está abierta a aprender; las exhibiciones en las que ha participado han sido mucho más que una vitrina para dar a conocer su trabajo: “Me han permitido estar al día en términos profesionales sobre qué está pasando en otros países, las tendencias, los avances tecnológicos asociados a la manufactura, incluso modelos de negocio distintos e inéditos en Chile”, cuenta. También le han permitido analizar y testear directamente lo que el consumidor quiere y valora, su percepción respecto al hacer y le han dado pistas sobre los elementos diferenciadores que deben ser potenciados al difundir sus productos.

Natalia recuerda que durante su participación en el London Design Festival no alcanzó a terminar una pieza que pensaba exponer, una de las más complejas, lo que la tenía muy apremiada. “Por eso apenas llegué, monté todo y me puse a trabajar en ella; el primer día la feria estaba abierta sólo a periodistas y les fascinó ver el proceso de manufactura en vivo y en directo, me hicieron varias notas, lo que hizo que organizadores de otras ferias –entre ellas Wanted Design de Nueva York y Maison & Objet de París– fueran directo a verme e invitarme a éstas. Ahí entendí que las fronteras entre el arte, la artesanía y el diseño, tan fuertemente delimitadas en Chile, afuera, y especialmente en Europa, no existen”.

Así se puede ver en las tres colecciones que ha desarrollado bajo su marca homónima. “Las Chilotas” (2013) incluye una línea de casa y otra de joyas, todo tejido a mano con la técnica de crochet; hechas con fibra sintética 100% reciclable, los collares y pulseras llamaron particularmente la atención –especialmente esas realizadas en plata y cobre– y le significaron, entre otras cosas, la participación en la Feria de Milán 2014 además de su nombramiento como Black Sheep, reconocimiento que entrega Not Just a Label –la plataforma de moda más prestigiosa del mundo– a los diseñadores más innovadores. Más adelante sorprendió con “Cestería Contemporánea” (2014) que consiste en cestas y jarrones también tejidos a crochet pero además mediante la técnica de la cestería de embarrilado; usando fibra sintética 100% reciclable y caucho revestido, Natalia creó contenedores de formas regulares o irregulares: “Basta cambiar el punto del tejido a crochet para lograr un efecto totalmente distinto”, explica. Luego vino “Constructo”, que propone una percepción y aplicación distinta de dos materiales muy populares: en el caso de la madera, reinterpreta la técnica popular productiva de la culebra articulada, muy posicionada en el imaginario colectivo chileno como un juguete infantil, y crea pasillos e individuales de mesa; en el caso del concreto, reconfigura el resultado formal del vaciado obtenido por moldes que tradicionalmente forman ángulos rectos, y los transforma en volúmenes orgánicos y con diferentes espesores en su largo, produciendo candelabros que son todas piezas únicas.

Referencias tiene varias, partiendo por los artesanos nacionales y siguiendo por los diseñadores chilenos Rodrigo Alonso, Mari Gálmez y Juan Pablo Fuentes, todos los cuales reconoce han tenido una gran influencia en su trabajo. Pero también mira hacia afuera: el japonés Issey Miyake, “porque mezcla la tecnología y contemporaneidad con lo tradicionalista de la cultura japonesa”, y la diseñadora y arquitecta Zaha Hadid, “que trabaja el hormigón hasta transformarlo en un elemento blando y orgánico, generando diseños que cautivan”.

  • Candelabros de acero y concreto forman parte de la colección Constructo (2015) de Natalia Yáñez

  • Contenedor tejido a mano con cordón industrial elasticado, parte de la colección Las Chilotas Home (2013).

  • Collar y pulsera de fibra sintética 100% reciclable, tejidas a mano con crochet y con terminaciones en acero.

  • La diseñadora Natalia Yáñez trabaja con técnicas artesanales, las que aplica para diseñar joyas y piezas decorativas.

  • La diseñadora Natalia Yáñez trabaja con técnicas artesanales, las que aplica para diseñar joyas y piezas decorativas.

  • Candelabros de la colección constructo hechos mediante la técnica del vaciado de concreto.

  • Un acabado hecho a mano y un contenedor de la coleccion Cesteria Contemporanea, que combina la tecnica de cesteria de embarrilado y el tejido a crochet.

Comentarios (0)

Comenta este artículo

Síguenos en Facebook

x