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| ED Nº 160, Enero / Febrero 2009 | |
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1969
A fines de los 60 el famoso fotógrafo italiano, que todos conocían como Cuchi Cuchi, llegaba a la playa de Reñaca a retratar a las beauties del verano. Las familias que se instalaban no eran muchas, todas con sus carpas y los aperitivos que bajaban justo antes del almuerzo desde alguna casa. Todos se conocían y los juegos como el deck-tenis, el volleyball y las naciones eran la excusa perfecta para armar panorama para la noche. Cuando el Topsy y las fiestas en el Hotel de Con-Con de 7 a 9 eran lo mejor que había y los shows de La Rueda, un local en Viña, eran imperdibles. Muchos iban con sus papás y terminaban bailando.
Tere Pellegrini era parte del paisaje en esta época. Regia y alta como nadie, con su 1,72 en las tardes se la veía paseando en el convertible de su papá junto a sus amigas, “nos creíamos la muerte”, dicen ahora. Su casa era el parador de muchos que llegaban gozando y abusando de la amabilidad de su papá, el conocido ingeniero Víctor Pellegrini. Siempre se la veía con sus inseparables compañeras del colegio Jean D’ Arc, Rebeca Larraín, Patricia Rengifo, Carmen Sánchez y Pampi Rivas. Lo pasaban increíble y no les faltaba panorama. Anécdotas hay por montones. Rebeca dice que nunca se va a olvidar de la vez que se fueron a andar en moto de guitarra en mano y terminaron en el suelo, de las sabanitas cortas en la mitad de la noche, de cuando mojaban con jarros de agua a las que se quedaban dormidas o cuando se empachaban con los cajones con fruta que traía don Víctor de Santiago. Esta foto se la sacó el Cuchi Cuchi en enero del 69 cuando tenía 24 años y fue un regalo de su papá, uno de los miles que siempre le hacía a una de sus hijas regalonas. |