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LAURA AMENABAR
Octavio Cintolesi y sus bailarines Celebrando el primer aniversario.   1959El fundador del Ballet de Arte Moderno que daría origen al Ballet de Santiago, Octavio Cintolesi, acompañado por algunos de los miembros de la compañía en 1959.   Marcela GoicoecheaEn un dramático momento de Carmen, exitosa coreografía de Haydée.   1986El director que reactivó a la compañía en los 80, Iván Nagy, presentando a los prestigiosos artistas del Ballet de Stuttgart, Marcia Haydée y Richard Cragun.   La bailarina rusa Valentina TchepatchevaInterpretando a Edith Piaf, en Piaf, de Hilda Riveros.   Actuales maestros de la compañÃa  El primer bailarÃn Edgardo Hartley   Jaime Pinto y Rosario LlansolUna de las parejas emblemáticas de la primera agrupación.   Marcia HaydéeLa directora de la compañía, interpretando a la protagonista de Madre Teresa y los niños del mundo, obra creada para ella por el legendario Maurice Béjart.   Octavio CintolesiJunto a su mujer y primera bailarina, Irena Milovan.   A principio de los 80 La recordada primera bailarina Sara Nieto junto a Rubén Chayán.   Serenade de George BalanchineEl cuerpo de baile femenino del Ballet de Santiago en una de las más bellas coreografías del siglo XX.   Marysse EgasseUna de las primeras figuras de la compañía original.
  Marcela Goicoechea y Luis OrtigozaLos actuales primeros bailarines estrella del Ballet de Santiago, en un pas de deux de Don Quijote.   1986La compañía en un momento de la obra Doble corchea.   1984Nagy recibiendo a la célebre Natalia Makarova.  
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Periodista, editora y estrella de televisión, esta emprendedora y talentosa gourmet fue de las primeras en llevar la cocina a un set de televisión. Siguiendo los pasos de Josefina Martínez de Mekis, quien por años fue parte de un programa gastronómico de Canal 13 en los años 70, Laurita llegó un día en su reemplazo y terminó ganándose un lugar entre las dueñas de casa al enseñarles a cocinar con lo mínimo y aprovechar incluso las cáscaras de las papas o las pepas de los membrillos. “No bote las sobras. Lo poco hace lo mucho. Lúzcase con lo simple”, eran sus tres reglas de oro que no dejó de cumplir jamás. No era amiga de los ingredientes muy sofisticados o de las preparaciones con muchos pasos, y gracias a esto y a la buena acogida del público le pidieron ser parte de otros programas como Pasado Meridiano, La cocina de Laura Amenábar y Aquí ahora, conducido por Javier Miranda y Gina Zuanic.
Pero eso fue sólo una parte de su trayectoria, porque también escribió, creó y estuvo al frente de la revista Saber Comer y publicó importantes libros como Mis mejores recetas, Eva cocina, Cocinas para estos tiempos, Cocina en hornos de microondas y el más famoso de todos: Libro de Oro, la mejor guía para las recién casadas, con recetas fáciles, que pasa de generación en generación.
MARTITA SERANI
Su gusto por la cocina empezó desde que era muy chica, cuando la Martita corría con ollas por su casa haciendo preparaciones con todo lo que su cocina y jardín le ofrecían. Pero ni siquiera en ese minuto se le pasó por la cabeza dedicarse a la gastronomía y eligió Pedagogía en Inglés como carrera. No fue hasta principios de los 90, recién casada y viviendo en Iquique, que deslumbró a todos con sus dotes para la cocina y unas intuitivas amigas le aconsejaron que dejara las clases de inglés para empezar a enseñar gastronomía. Fue en esa misma ciudad en la que con un par de amigas se lanzó como banquetera para después seguir su propio camino.
Desde ese momento, y como ella misma reconoce, su carrera ha sido meteórica: mientras vivió en Temuco fue profesora por tres años en el Inacap y estuvo a cargo del restaurante del Club Alemán de la misma ciudad; le empezaron a llover las alumnas, llegando a tener hasta 120 el año pasado y sus clases están copadas hasta el 2010; sigue con la banquetería con eventos de no más de 200 personas; es colaboradora de la revista Ya en su sección de cocina; y el 2008 lanzó su primer libro, Celebremos con Martita Serani. Una publicación que refleja claramente su cocina, moderna, elegante y fácil. Todo aprendido a lo largo de su carrera, incansables lecturas, estudio constante y cursos que ha hecho tanto en Chile como en Francia, Italia, Brasil, Argentina, Lima y próximamente Sydney, ciudad que está viviendo su apogeo gastronómico.
VERONICA BLACKBURN
Es una de las mujeres que más sabe de cocina en nuestro país. Su relación con el mundo culinario empezó oficialmente hace más de 30 años, pero sin duda fueron los recuerdos de su abuela instalada durante horas en la cocina y de su papá que llegaba de la Isla Mocha con sacos con mariscos, los que le dieron las primeras nociones de la buena comida.
Con los conocimientos obtenidos de libros, revistas especializadas y viajes, Verónica abrió su primera tienda-taller el martes 13 de junio de 1982, mientras Santiago era un caos por las inundaciones, un panorama nada alentador. Fue en ese mismo local de 30 m2 de los Dos Caracoles en Providencia, en los que a sus ocho alumnos –muchos de ellos palos blancos para que dieran la idea de que era un éxito– enseñaba a hacer delicias como la sopa de choritos y peras praliné con harta crema, como le gustaba en esa época.
Pero conoció la fama sólo un año después, cuando se convirtió en la chef del matinal del Canal 11, para después cambiarse a La Red junto a Jorge Rencoret. En la televisión estuvo casi por diez años y desde ese momento el éxito se convirtió en su fiel compañero: sus alumnos se multiplicaron, su tienda en Alonso de Córdova es hoy parada obligada para todo amante de la cocina y desde ya prepara su propio libro, con sus mejores recetas y una gran cantidad de anécdotas que a lo largo de su reconocida carrera ha ido recolectando.
MARIANA BRAVO WALKER
No quiso hacer un libro con la selección de sus mejores recetas –ni siquiera las tenía–, sino que su motivación iba más allá, lo hizo por ayudar.
Mariana Bravo fue una de las primeras asistentes sociales tituladas de la Universidad Católica y su vida giraba en torno a los más necesitados, especialmente preocupada por su alimentación. Durante años trabajó para la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) capacitando a sus cocineras y haciendo una evaluación nutricional de sus menús y además hizo clases en los centros de madres. Pero se dio cuenta de que la mejor ayuda y la más masiva para los años 70 era publicar un libro.
Para hacerlo, aplicó todos sus conocimientos como buena dueña de casa que era, pero además recurrió a recetas y datos de amigas y familiares. Los ordenó y se concentró en dar las más detalladas y exactas explicaciones, desde cómo desplumar la gallina hasta cómo hacer el jamón en la casa, ya que en aquel tiempo era incomprable.
Así en 1964 lanzó La Cocina Popular, un libro económico, ideal para todo bolsillo. Más de mil preparaciones, todas simples, tanto en su explicación como en su ejecución, divididas en los cuatro grupos alimenticios y con los beneficios de cada ingrediente. Todo con la asesoría del doctor Julio Santa María Santa Cruz.
Fue tal su éxito que incluso se convirtió en texto escolar en la década del 70; gracias a la popularidad alcanzada se ha editado más de veinte veces y se convirtió en un infaltable en las cocinas.
JOSEFINA MARTINEZ DE MEKIS
Su talento innato para la cocina la llevó a convertirse en uno de los referentes gastronómicos nacionales. Tenía excelente mano y facilidad para convertir el ingrediente más sencillo en un delicioso plato. Nadie le enseñó a hacer nada, sólo heredó la mano dulcera de su mamá y de su papá, el gusto por la comida chilena. Recién casada no le quedó otra que aprender a cocinar, ya que su marido –Patricio Mekis– venía de una casa en la que se comía demasiado bien y mantuvo la tradición para el gran choclón que formó después con sus diez hijos.
Tuvo un corto pero recordado paso por Canal 13 en los años 70, Cocinando con Chepita, en donde demostraba sus habilidades culinarias a todo el país y lanzó en el 2004 su libro Cocinando en familia con Chepa Martínez de Mekis, con 500 recetas, de esas sin tantos ingredientes pero que siempre resultan. Algunas de las preparaciones más recordadas por su familia son los ñoquis, el clásico pan que hacía con la receta de la abuela Millie –quien fue la que le puso la vara alta a la Chepa–, sus empanadas y el arroz con huevo, crema y queso que le encantaba a sus hijos. Pero lo mejor de todo, según cuentan, era que nunca repetía el plato. Comidas simples y nada pretenciosas, que daban muestra del talento y creatividad con que la Chepa preparaba cada uno de sus platos.
YOLANDA LIVONI
Si bien no era chilena de nacimiento, sí marcó pautas dentro de la gastronomía nacional. Yolanda Livoni nació en 1904, en Trujillo al norte de Perú, pero fue en Roma donde conoció al diplomático chileno Jorge Saavedra, con quien se casó en 1927. Asumiendo sus nuevas responsabilidades, debió aprender a cocinar, y muy bien, para estar a la altura de las exigentes visitas que constantemente recibían. Por el trabajo de su marido, vivió en Venezuela, Suiza, Panamá, Perú y Bolivia, y fue en este lugar que decidió plasmar en un libro todas las buenas ideas y recetas que acumuló durante años. En 1950 se publicó la primera edición de La Marmita, el que se volvió a editar en 1972 y que luego fue reeditado por su nieta, la periodista Natalia del Campo, en el 2008.
En 1954 quedó viuda y se vio obligada a buscar la forma de mantener a sus tres hijos y decidió hacerlo con lo mejor que sabía hacer: clases de cocina y de bordado en su departamento de Providencia. Su talento para hacer exquisitas y elaboradas preparaciones se hizo aún más conocido cuando en 1969 salió al aire, en el entonces Canal 9, el programa La gran cocina Crav –nombre del auspiciador, los terrones de azúcar Crav–, todo un suceso para la época. Su relación con la cocina se mantuvo a lo largo de toda su vida, ya que además dirigió importantes y muy conocidos restaurantes como el famoso Lo Curro, hasta que murió inesperadamente, a los 69 años y en plena actividad.
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