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| ED Nº 184, Especial Moda Octubre 2010 | |
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Pasado de moda POR VICENTE GARCIA MEKIS Hacer fotografía hoy en Chile es una aventura. Lo fue hace 40 años para el polaco Bob Borowitz y lo será para quienes hoy se inician en este arte. La mejor manera de entender el presente es re-visitando el pasado. Aquí evocamos la fotografía, la moda y al personaje Bob Borowicz.
No se trata solamente de ilustrar ropa y artículos relacionados, la moda es sociedad, actualidad, reflejo y por ende se convierte en historia. Una producción de moda se ha transformado en una pequeña novela, una historia a veces absurda, a veces no tanto, pero siempre con una visión o postura crítica sobre nuestra actualidad, un pequeño cuento que usa como herramientas literarias texturas, colores, brillos y actitudes. Irving Penn, Martin Munkacsi, Richard Avedon y Louise Dahl-Wolfe le dieron forma a la fotografía actual. Terminada la Segunda Guerra Mundial y evocando al romanticismo natural que se desprende del desastre, estos artistas abandonaron sus métodos rígidos por un estilo mucho más libre. Munkacsi retrató por primera vez a modelos en poses deportivas en una playa y Avedon fue capaz de fotografiar a una mujer y un elefante como si fueran dos amantes en conquista. Era sólo el principio… En Chile, Bob Borowicz con años de atraso daba sus primeros pasos en la fotografía de moda. Los paisajes fueron su pasión desde el principio, pero en una industria textil que nos hacía conocidos, la ropa y el vestir fueron transformándose de a poco en una fabrica que impulsó la fotografía, el precario mundo editorial conocido y por cierto a la mujer chilena de los años 70, influenciada por tres propuestas: el pop como residuo de los años 60; el exotismo que recoge y recicla la influencia del hippismo, y el estilo retro que impone una vuelta al clasicismo de los años 30. Historia ausente en las tomas de esos años, sin embargo eran los comienzos de las actitudes más libres, sin tanto estudio ni instrucción, coherentes con el espíritu social de la década. Por el anhelo de una industria de moda profesionalizada, la fotografía se adaptó rápidamente, el fotógrafo en muchos casos se volvió el protagonista y resolvió a su propia y única manera la estética y look de la ropa. Bob, carente de prejuicios y egos, determinó, quizás de la mejor manera, lo que se entiende hoy por fotografía de moda, captando su rol y sin pretender de más el verdadero placer de mostrar tendencia e historia al mismo tiempo. La fotografía será siempre aventura, no hay definitivos y el improviso hace del resultado una imagen la mayoría del tiempo única. |