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| ED Nº 164, Especial Moda Mayo 2009 | |
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Retrato de moda por POR SOFIA ALDUNATE // FOTOS GENTILEZA GERARDO LARRAIN Su incursión como fotógrafo fue fugaz, pero brillante. Su trabajo y talento quedaron impresos en las mejores revistas de moda americana, e hizo historia de la mano de Marta Montt.
De su vida en Francia y su carrera como escenógrafo y diseñador de vestuarios para el Gran Ballet de su tío, el Marqués de Cuevas –uno de los cuerpos de baile más famosos del planeta– se sabe prácticamente todo: que los estrenos de La Cenicienta y La Bella Durmiente en París fueron todo un suceso; que recibió los más importantes premios a nivel mundial; que bailarines como Nureyev, Geraldine Chaplin e Irena Milovan cayeron rendidos a sus pies; que los europeos quedaron hipnotizados con su simpatía y manejo estético; que en su atelier en la Rue de Saints-Péres en la Rive Gauche del Sena dibujaba los más lindos escenarios y espectaculares vestuarios sin descanso. En definitiva, un éxito resonante basado en un talento innato y un carisma artístico único. Pero en esta historia hay una segunda parte menos explorada, pero igualmente victoriosa que tiene que ver con el glamour, la moda, las fotografías y las revistas Vogue y Life. Poco tiempo después de la muerte del marqués de Cuevas, Raimundo Larrain Valdés decidió cerrar el ballet –el cual dirigía tras la muerte de su tío– y marcharse de París junto a la millonaria viuda Margaret Rockefeller (con quien se casó años después) e instalarse en Nueva York. Aquí se compró un precioso departamento al lado de la Catedral de Saint Patrick en la Quinta Avenida y desde el piso 40 conquistó la Gran Manzana, pero ya no como escenógrafo ni diseñador, sino que como fotógrafo de moda. Obviamente, talento, sensibilidad y conocimientos sobre el tema tenía, pero el manejo de la cámara, los encuadres y la luz los fue adquiriendo con el tiempo. Y no en mucho, porque su carrera fue corta pero muy fecunda. Su primer contacto con la moda fue en 1957, cuando revolucionó el ambiente artístico y social europeo al ganar el primer lugar del glamoroso concurso de peinados llamado “Baile de Têtes” en el fastuoso Palacio Lambert, propiedad del también chileno y millonario Arturo López Willshaw. Frente a un selecto jurado (la duquesa de Windsor y Eduardo VIII, entre otros) y con una maravillosa decoración a cargo de un jovencísimo Yves Saint Laurent, desfilaron más de doscientas mujeres con atavíos en sus cabezas diseñadas por renombrados como Christian Dior, Balenciaga y Dalí. Entre tanto famoso, el ganador fue este joven chileno quien diseñó para la vizcondesa Jacqueline de Ribes un impresionante tocado con piedras y plumas. Dicen que estuvieron enamorados desde los 11, cuando se encontraban los domingos en misa en Seminario. Como sea, Marta Montt y Raimundo Larrain, además de una larga e interrumpida historia de amor, hicieron juntos las más espectaculares fotos de moda. El mejor que nadie sabía resaltar toda la extravagancia de esta chilena de cuello largo, pelo oscuro, nariz imponente y una prestancia que cautivó a la sociedad neoyorquina y europea. |