Bob Borowitcz hoyMirando algunas de las fotos que tomó durante su larga trayectoria.   BasÃlica del Sagrado Corazón de MarÃaSantiago Centro, 1965.   Una de las beauties que retrató durante su carrera  Una tÃpica tarde de domingoCon esta foto, Borowicz ganó premios como: Medalla de Plata, São Paulo, Brasil; Medalla de Oro, Baltimore, Estados Unidos y el Primer Premio, Salón Anual, Foto Cine Club de Chile.
  Chiloé, 1951  Desnudo doble, 1960  Desnudo junto a la ventanaCon esta foto Bob Borowicz se hizo conocido en Chile, ya que ganó la Medalla de Oro del Museum of Contemporary Arts, Baltimore, Estados Unidos, 1953.
  El y Ella, 1956  Gente de Colchagua, 1950  El gordo satisfecho, 1960, Isla Juan Fernández  Bob es el mayor de sus hermanosDe izquierda a derecha, Lechoslaw, Jarognniew y Ludoslaw Borowicz.
  Enrique Lafourcade  6 de septiembre de 1959 El hermano menor de Bob, Lechoslaw Borowicz, y su mamá Sofia Lewicka.   Pablo Neruda en su casa en Isla Negra   AutodidactaConocido como Bob Borowicz, el polaco Boguslaw Borowicz se radicó en Chile en 1951 sin saber español y se hizo famoso por sus retratos a importantes personalidades de la época. Aquí, en su estudio en los años 50.
  Bob Borowitcz hoy  Sergio Onofre JarpaEx ministro de Interior  
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-¿Te das cuenta de que tienes ese tipo de trabajo que uno dice “y más encima le pagan”?
Sí, pero yo también he sido súper honesto y hago las cosas con el corazón, y la gente se da cuenta de eso. Todo ha sido maravillosamente coincidente: a mí me gusta viajar y es muy bonito ver cómo van cambiando las cosas; los objetos son como termómetros y reflejo de lo que va pasando en las sociedades. Por siete años no me tomé vacaciones porque no me di cuenta, mi trabajo en verdad es alucinante y creo que todavía viajaré el triple de lo que he viajado.
-¿Cómo son tus viajes? ¿Te has puesto pituco?
Tengo la capacidad de asumir muchos roles. Eso lo descubrí en esa estadía larga en Africa, cuando podía convivir perfectamente entre las tribus, durmiendo a veces hasta en los gallineros, y luego comer al día siguiente con el embajador. Así también de repente estoy en unas pocilgas últimas y luego me voy a un hotel de diez estrellas, llego con una pinta de terror como diciendo: Aunque usted no lo crea: soy su huésped. Me encanta mirar, soy un gran contemplador, pasear por las calles; solo, me encanta viajar solo, a veces conversar con la gente, pero cuando tengo ganas. Hay días también durante los viajes en que me quedo en cama, soy súper enfermizo, siempre hago mierda los seguros en los viajes.
-Una pregunta repetida: ¿cuál es el país que más te ha fascinado?
Japón. Es que es el país con la cultura más fina; es una cultura en esencia fina.
-¿Te imaginabas de chico que tu vida iba a ser así de viajada?
A los 6 años mi padrino me regaló una pequeña escultura africana de madera y desde entonces yo rayé con Africa; leía libros, veía películas y siempre tuve súper claro que iba a ir. Me inventé todo ese cuento del proyecto de título allá para cumplir mi sueño. Pero antes de todo eso mis papás eran pobres y yo apenas había ido a Mendoza y recorrido un poco el Amazonas.
-Y antes de ser hombre-Falabella, ¿eras bueno para comprar? ¿Te interesaban los objetos de decoración, la ropa, los muebles?
¡Nada! Hasta el día de hoy tengo muy poca ropa, me visto pésimo, mi pieza cuando chico era asquerosa, llena de cosas pegadas con tachuelas. Tenía un acuario y coleccionaba cuarzos. Jamás pensé que la decoración iba a ser lo mío.
-¿Y te gusta lo que pasó contigo?
Sí, me caigo bien yo, me tengo buena. A veces me siento como pollo en corral ajeno y no me identifico con nadie, pero en general me entretengo…Lo que sí me viene desde chico es el gusto por las plantas, por eso el 2000 me fui a Londres a estudiar paisajismo y ahora mezclo las dos cosas.
-Debe haber sido bonito estudiar paisajismo en Inglaterra, con los jardines y parques que hay allá.
Fue atroz, lo pasé pésimo, súper solo; lo único que quería era tener un accidente porque no me daba ni para tirarme al metro… Lo que sí me fue súper bien, en este colegio llamado Inchbald les saqué la cresta a todos y me saqué las mejores notas. Apenas terminé ya tenía trabajo allá, pero ¡noooo!; esa comida, el clima… me volví apenas pude. Me salieron pegas de jardines al tiro y a los dos meses me llamaron de Falabella para que siguiera con los “eventos país”, así es que en eso me paso ahora.
-¿Qué proyectos de paisajismo te han dejado muy contento?
Un parque que hice de 50 mil metros para Eduardo Matte en Pirque. Yo tengo obviamente una fuerte influencia del jardín inglés, pero mi objetivo siempre es tratar de interpretar lo que el cliente quiere y lo que manda la arquitectura del lugar. No me defino con un estilo, más bien trabajo igual que con Falabella: jugando.
-¿Es interesante ejercer tu tipo de trabajo en Chile? ¿Cómo nos ves de compradores y clientes?
La tolerancia y la paciencia que he podido desarrollar son infinitas. Imagínate la cantidad de veces que me han mandado a la cresta, me retan porque no les gusta cómo quedaron los jardines, porque no les gusta lo que compré… y después me llaman para pedirme perdón, que están felices. Yo encuentro que los chilenos somos lejos la peor raza: nos creemos sofisticados, nos creemos ricos y nos juramos primos hermanos de los ingleses. Pero resulta que no cachamos una, los verdaderos ricos están al otro lado de la cordillera y los ingleses no saben ni quiénes somos. Afortunadamente esto ya topó fondo. Ya la lata fue como mucho; los miedos, las tonteras de los apellidos… Creo que ahora vienen generaciones maravillosas, con buenos corazones, más nobles, más libres.
-¿Qué estás con ganas de hacer ahora?
Quiero volver a la fotografía, más que por la foto misma que va a salir, quiero volver por el hecho de fotografiar. Me gusta el ejercicio de la fotografía porque te obliga a mirar el presente. Soy muy distraído, entonces puedo estar en un lugar y luego me doy cuenta de que estuve siempre pensando en estar en otra parte. He practicado mucha meditación en búsqueda de esa presencia, de la felicidad que hay aquí-ahora. Un gran inspirador para mí ha sido Patricio Goycolea, reconocido monje zen. Si la gente se concentrara en lo que es, sería inmensamente feliz, todos nuestros problemas son por los cheques a fecha. Mira la crisis de Estados Unidos, todo el mundo hipoteca su felicidad, espera que va a venir con las cosas, más adelante… La conciencia de la presencia es la solución de todas las penas.
-¿Qué va a pasar con la crisis y la conciencia de la crisis?
Nada, los ricos van a seguir comprando y los que estén más cagados comprarán una chauchera más barata. Así es la cosa no más.
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