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Consuelo Salinas
POR MAGDALENA BOCK // FOTOS JOSE MORAGA
“Nació para ser diplomática”, dice su amiga Julita Astaburuaga, “es una persona ideal, fina, inteligente, serena, tan equilibrada... Siempre está igual”.
Consuelo Salinas está casada con el actual embajador de Perú, Carlos Pareja, y hace casi un año llegó a vivir a nuestro país por tercera vez. Viene de una familia de diplomáticos, lo mismo que Carlos, desde chica viajó mucho e incluso terminó el colegio en un internado en España, donde aprendió a convivir con gente de diferentes países y hasta el ritual de belleza de las filipinas.
Junto a su marido ha vivido en Estados Unidos, Venezuela, España y Chile, se sabe el protocolo de memoria, incluso ha dado clases, pero no es nada de acartonada, “creo que la rigidez no va con el siglo XXI”. Su regla de oro es elegir bien a los invitados a una recepción, mantener el ritmo en las comidas, aunque si está buena la sobremesa, ahí se permite “salir de protocolo” y ofrecer el café en el mismo comedor.
No cumple con el estereotipo peruano, es rubia, de ojos azules, más europea que latina de personalidad, pero así y todo ha hecho un excelente trabajo dando a conocer lo mejor de su país.
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